Lunes, 13 de Octubre 2025
Cultura | Libro de memorias

El ‘‘Corazón andariego’’ de Nélida Piñón

La autora brasileña merecedora del Premio Juan Rulfo comparte con los lectores sus recuerdos y las claves de su literatura

Por: EL INFORMADOR

CIUDAD DE MÉXICO.- Dotada de una gran imaginación, “esa virtud excepcional que compensa cualquier carencia y complementa los sueños”, la escritora brasileña Nélida Piñón ha echado la vista atrás y ha repasado su vida en Corazón andariego (Alfaguara), un libro de memorias que refleja su amor por la literatura, su pasión por la vida y por “la aventura de la civilización”.

Poseedora de una sabiduría arcaica y merecedora de premios como el Juan Rulfo otorgado por la Feria Internacional del Libro (FIL), el Príncipe de Asturias de las Letras o el Menéndez Pelayo, Nélida Piñón asegura que “la memoria ayuda a imaginar la vida que hemos tenido, es el único repertorio del que disponemos”.

Los nombres que pueblan su novela forman todos parte de su álbum sentimental. Desde el nombre que nunca le pusieron -Pilara- hasta el anagrama que conforma Nélida con el de su abuelo Daniel, están llenos de afectos e historias sobre las que posa su atención.

Las memorias están centradas en su infancia y adolescencia, y en cómo se fue forjando su vocación de escritora. Pero en la segunda parte del libro surge la mujer adulta, esa incansable viajera que se siente heredera de otras épocas, de otras civilizaciones, y que comparte con el lector sus reflexiones sobre numerosas cuestiones.

Quedan fuera de Corazón andariego su consolidación como escritora, sus amores, sus “amistades literarias”. Nélida Piñón ha procurado ser “muy discreta” y quizá se anime a hablar de eso en futuros volúmenes.

- ¿Cómo definiría este libro fragmentario y autobiográfico de difícil clasificación?
- Son unas memorias. Es la historia de la formación de una niña, de una mujer, de una escritora, hija de todas las culturas. Soy hija de ese conocimiento caótico y universal.

- Una niña que a los ocho años ya decía: “Yo quiero ser escritora”.
- Siempre ha habido un gran atrevimiento en mi delicadeza. Yo afirmaba eso sin saber exactamente el significado de esa proclamación.

- Pero su madre y su padre, especialmente, la querían famosa y escritora.

- Así es, soy el resultado de un deseo familiar.

- Y de la predicción de una pitonisa que la adivinó errante y andariega.
- (Risas) He vivido en Brasil, en Estados Unidos, en España, me muevo permanentemente. Me gusta pensar en mi condición de mujer cosmopolita -no hay que olvidar que cosmopolita viene de cosmos- y que a través de sus raíces gallegas tuvo una formación campesina.

- ¿Por qué dice que su libro Corazón andariego está hecho a retazos?
- Porque así es la memoria. Aunque hagas un esfuerzo por fijar las cosas, nunca te da lo que le pides. Hay huecos en los que quieres entrar y no puedes. Quizá dentro de 20 años, si todavía estoy aquí, pueda ocupar esos espacios.

- Lo que sí regresó fue un padre que se fue antes de tiempo.
- El libro es un reconocimiento público a su figura. Mi padre murió cuando yo era muy joven y es algo que le he reprochado durante años hasta el punto de haberlo soterrado en mi vida. Pero no olvido que él me enseñó la sutileza del silencio y a amar los libros. La memoria también juzga y el conocimiento ayuda a recuperar aspectos que no valorarías si no tuvieras la experiencia del presente.

- ¿Qué le ha enseñado este ejercicio de memoria?
- A valorar cada vez más el mundo de los afectos, de la educación, de la herencia cultural, que en mi caso viene de muy lejos y es muy arcaica.

- En su libro se define como la última de los mohicanos.

- Siempre he tenido la sensación de ser una mujer antigua. Vivo en un mundo en el que la gente tiene una gran ignorancia histórica, que no sabe que lo que somos viene de muy lejos, que formamos parte de una secuencia de todas las historias.

- ¿Teme la invasión de los bárbaros o ya están entre nosotros?
- Éste es un momento muy delicado, una apoteosis de la frivolidad, la consagración de la trivialización.

- ¿Un momento en el que la palabra impresa ya no tiene el poder que tenía?
- Para borrar el pasado habría que quemar las bibliotecas, los museos… Y, por cierto, aquellos bárbaros del imperio romano se situaban en el norte, de donde hoy proceden los dueños del poder económico.

- De ahí su querencia mediterránea. Los griegos ya lo sabían todo.

- Es cierto. Siento que vivo entre ellos. Homero está vivo y yo soy una brasileña lista.

Generosa, fresca, grandiosa, humilde y abierta son algunos calificativos empleados por el escritor español Juan Cruz, adjunto a la dirección del diario El País, para definir a Nélida Piñón. Las palabras de la escritora reconociendo su pasado a través de las memorias y relatos de su “corazón andariego” dan prueba de ello.

Una vocación precoz

Nacida en Río de Janeiro en 1937, de padres gallegos, Nélida Piñón decidió ser escritora con tan sólo “siete u ocho años”, cuando no sabía bien en qué consistía ese oficio.

Sus progenitores le ayudaron a conseguirlo, inculcándole el amor por la lectura, por el teatro y por las bellas artes en general, y no reprimiéndole nunca la desbordante imaginación que poseía la futura novelista.

Esa imaginación le permitió desde niña a la autora de La república de los sueños meterse en la piel de escritores y personalidades de otras épocas: “Yo tengo un vínculo histórico muy grande con los siglos. Siempre imagino, cuando estoy en cualquier lugar, quién habrá pasado por allí a lo largo de los siglos para poder recuperar su sombra, su existencia. Mi sensibilidad apunta hacia el pasado tanto como hacia el presente”.

Y es que “la imaginación es una virtud excepcional que compensa cualquier carencia y complementa tus sueños”, asegura esta escritora, que desde la infancia siguió el consejo que le dio su madre de ser una escritora honrada y de no convertirse en “una pluma mercenaria que denigrase el acto de crear”.

Por eso, Nélida Piñón siempre ha procurado “no hacer un texto indigno de la pasión que siento por la literatura. Y creo que nunca he traicionado mi extraordinario amor a la literatura, no sólo a la que yo hago, sino a la que es patrimonio de la humanidad”.

La memoria también juzga y el conocimiento ayuda a recuperar aspectos que no valorarías si no tuvieras la experiencia del presente
Nélida Piñón, escritora.

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