Miércoles, 22 de Octubre 2025
Cultura | De este arte escénico ancestral y refinado sólo quedan siete compañías en toda China

'Kunqu' es la madre de todas las óperas chinas

Es una de las muestras de identidad de la cultura china en el exterior

Por: EFE

PEKÍN, CHINA.- Aunque la ópera de Pekín es una de las señas de identidad de la cultura china en el exterior, sólo los iniciados saben que sus raíces están en la " kunqu", la madre de todas las óperas y patrimonio intangible de la Unesco desde 2001.

De este arte escénico ancestral, refinado y regulado de forma estricta hasta en el último detalle, sólo quedan siete compañías en toda China, una veintena de maestros de prestigio y unos pocos cientos de sacrificados alumnos.

Dos de estas jóvenes promesas son la actriz Hu Zhexing, de 22 años, y el actor Lu Zhijie, de 23, quienes en hasta 500 actuaciones desde 2007 encarnan los roles principales de una de las obras cumbres de la literatura china, "El pabellón de las peonías", en la versión "kunqu" para el teatro del Granero Imperial de Pekín.

El director, Lin Zhaohua, seleccionó ocho de los 55 episodios de veintidós horas que componen esta obra escrita en 1598.

La puesta en escena es a la antigua, ante un reducido número de espectadores, sin escenario protector ni altavoces, lo que se conoce como "jiaban", donde los tonos estridentes, pasos cortos, el histrionismo y las sacudidas de las largas mangas cortan el aire.

"El 'kunqu' es el antepasado de todas las óperas de China", explica Lu a Efe con un elegante acento de Jiangsu, en cuyo distrito de Kunshan se originó hace 600 años, durante la dinastía Ming (1368-1644), esta compleja ópera, cuyas normas dio el cantante y actor Wei Liangfu en el siglo XVI.

Aunque las primeras formas operísticas chinas datan del siglo VIII, Wei combinó la ópera de Kunshan con otros tres estilos del sur y melodías teatrales del norte originadas durante la dinastía Yuan (1279-1368), y estandarizó cada detalle del resultado: ritmo, tonos, pronunciación y notación.

La "kunqu "(pronunciada 'kunchu') se diferencia del resto por el uso de un mandarín artificial adaptado, por la combinación, a veces simultánea, de arias y prosa, por una estética estilizada y sencilla casi sin atrezo y por la subordinación de los actores y el resto de instrumentos a la "dizi" o flauta de bambú.

Instrumentos opcionales son el "sheng" (órgano de bambú), el "sanxian" (laúd de tres cuerdas), el "erhu", (violín de dos cuerdas), los "luo" (címbalos), los "gu" (tambores) y los "ban" (castañuelas de madera).

Comparte con otras óperas la simbología del color de los ropajes y del maquillaje, de la altura de los zapatos y de otros detalles ornamentales y expresivos que informan sobre el linaje del personaje, pero los actores se enfrentan al público "a cappella" y con el único apoyo de su virtuosismo.

A finales del siglo XVI, el prestigio de la "kunqu" se había extendido desde Suzhou, la "Venecia de Oriente", hasta toda China.

Pero, debido a su complejidad, su práctica se vio superada en el XVIII por un vástago menos sofisticado, la ópera de Pekín o "jingju", favorita de la última dinastía, la Qing.

Cuando parecía a punto de extinguirse, la Unesco la rescató, "gracias a ello aumentó su influencia, y en los últimos años se ha vuelto muy popular entre los jóvenes, en especial entre los universitarios", explica a Efe la joven Hu, que acompaña sus palabras con sutiles movimientos operísticos de manos.

Hu interpreta a Du Liniang, la joven aristócrata que conoce en sueños al estudiante Liu Mengmei (Lu) y por él muere de amor.

Los dos actores se graduaron en la Escuela de Arte de Suzhou hace apenas dos años, y reconocen que cuando empezaron a practicar "kunqu" no eran conscientes de su profundidad: "Empecé a estudiar a los 14 años, un poco tarde, porque la mayoría empiezan a los 10", dice él.

Lu señala que el proceso de enamoramiento es arduo, requiere el dominio de disciplinas tales como el canto, la interpretación, la danza y un profundo conocimiento literario.

En el caso de ella, fueron los padres quienes la obligaron a someterse a esa disciplina, porque "creían que era bueno para la formación de una chica: eleva el nivel cultural y da elegancia", pero con el tiempo también se enganchó.

Los actores tardan tres horas en prepararse para cada función: una para maquillarse, otra para ensayar y otra para meditar en silencio antes de enfrentarse al público.

Ante la dificultad que la "kunqu" supone para el espectador no versado, Lu responde contundente que "es similar a la de la ópera italiana, hay muchos italianos que no la entienden. En China también hay muchos chinos que no comprenden la ópera tradicional".

La obra favorita de ambos es "El pabellón de las peonías" ("Mudan Ting"), a veces comparada con "Romeo y Julieta" no sólo por ensalzar el amor puro y lograr niveles estéticos shakesperianos, sino también porque su autor, Tang Xianzu (1550-1616) falleció el mismo año que Shakespeare y Cervantes.

Temas

Lee También

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones