Cultura | Ana Luisa vende su obra en Noruega, donde vive, Cecilia comienza a colocar sus dibujos Las hermanas Rébora, sin intermediarios Ana Luisa y Cecilia Rébora expondrán su trabajo del último año en la muestra efímera Otra vez, esta ves…, en una casa vacía de la colonia Altamira Por: EL INFORMADOR 6 de mayo de 2013 - 23:29 hs Convicciones. Cecila y Ana Luisa Rébora, cuestionan el mundillo tapatío del arte, del que lamentan la carencia de crítica seria. EL INFORMADOR / GUADALAJARA, JALISCO (07/MAY/2013).- De los cuatro hermanos Rébora, cuatro salieron artistas. Los mayores, Ana Luisa y Roberto, son pintores; Álvaro es escultor y Cecilia, ilustradora. Mañana miércoles 8 de mayo, las mujeres de la familia volverán a exponer juntas en una muestra titulada Otra vez, esta ves… El lugar donde convivirán –por único día— las monotipias de Ana Luisa y los objetos con ilustraciones de Cecilia, no es una galería, sino una casa vacía en la colonia Altamira; la misma en la que el año pasado las hermanas organizaron la exposición Marimba y Despedida. Lo anterior, explica Ana Luisa Rébora, se debe a la triste situación que –en su opinión— se vive en Guadalajara respecto a las galerías de arte. Desde su primera exhibición en la ciudad, en 1981, la pintora ha constatado la apertura, y pronto final, de una buena cantidad de espacios expositivos. Y los que existen en la actualidad –continúa— son lugares relativamente nuevos y comprometidos con apenas cinco o seis artistas. Así que, para no depender de uno de los pocos galeristas tapatíos que sobreviven, Ana Luisa y Cecilia eligieron la vía sin intermediarios: “porque si esperamos que la galería nos diga que sí” dice la primera, “pues nos vamos a hacer viejitas”. A diferencia de su hermana mayor, Cecilia dice que siempre ha estado “muy negada a las exposiciones”, pues hasta este momento su trabajo se ha enfocado en ilustrar historias para niños. En su trayectoria se cuentan más de 40 libros publicados en países como México, Estados Unidos, Japón y Corea, y el premio Catálogo Iberoamericano de Ilustración en 2011, por sus “ilustraciones invadidas de una ternura entrañable”, como expresó en aquella ocasión el jurado. Por primera vez en mayo pasado, e impulsada por su hermana, Cecilia desempolvó sus dibujos originales –los que se escanean para luego crear los libros— y los mostró al público en una exhibición. Lo que presenta ahora, en Otra vez, esta ves…, son once objetos, como cojines y cuadros de tela, que han acogido a varios de sus personajes. En la invitación también aparecen algunos de ellos: cinco aves de distintas especies que observan atentas una de las monotipias realizadas por Ana Luisa, quien por su parte expondrá 12 piezas realizadas con la misma técnica. La artista plástica explica que comenzó a trabajarlas cuando llegó a Guadalajara en el mes de enero, ya que desde hace catorce años, su tiempo se divide entre su casa de Noruega y la que tiene en la colonia Providencia. Desde 2010, el trabajo de gráfica –que se imprime en el taller de Pepe Gutiérrez— lo hace Ana Luisa durante sus estancias mexicanas, que por lo general suceden mientras transcurre el duro invierno escandinavo. Esto, dice, es con el objetivo de descansar, pues la mayoría de los óleos –que le toman más tiempo y dedicación— los produce en la calma de aquel país. “Exponer cuadros me agotó”, cuenta la pintora, quien en el último año tuvo ocho exposiciones individuales en distintos países de Europa. A eso se añade que su taller en Guadalajara es pequeño, y que en sus meses tapatíos aprovecha para hacer cosas que en Noruega son simplemente imposibles, como “ir a Santa Tere o a San Juan de Dios, tomarme un tejuino o ver pasar a la virgen de Guadalupe”. Entre Europa y México Ana Luisa continúa analizando la situación del arte en Guadalajara con la perspectiva que le ha otorgado vivir fuera. Para empezar, la reina Sonia de Noruega es coleccionista, dice, “y siendo así, el pueblo también se interesa en el arte”, a lo que se añade que “la inversión en cultura es muy grande”. Y aunque está consciente que nadie es profeta en su tierra, no deja de ver la gran brecha entre lo que sucede con su obra en ambos lados del mundo. La totalidad de sus piezas se pueden vender de un día a otro en sus exposiciones europeas y existen allá coleccionistas que tienen en su poder más de 30 cuadros de la artista. “Aquí en Guadalajara te compran uno, dos o tres, y hay dos coleccionistas muy buenos”, pero de ahí en más es difícil. Quizá por eso “nunca ha habido una galería fija” en la ciudad, dice la mayor de los Rébora, y añade que, con excepción del cuarto de siglo que estuvo activa la Galería Azul, de Felipe Covarrubias, el resto no ha durado más de nueve años. “Es una tristeza ver a los pintores los sábados en la avenida México, porque no tienen un espacio donde exponer: acaban en la calle y los cuadros volando, porque no hay opción de que los galeros vayan a buscar una exposición (…) Yo sí siento que Guadalajara tendría que tener más opción para los pintores”. ¿Y, entonces, por qué seguir exponiendo en Guadalajara? “Yo creo que es un poco de ego, si soy sincera”, responde la artista. “Un coleccionista una vez me dijo, ‘Ana: enseña tu obra; si ya te la vas a llevar a Noruega, pues que la vean aquí’. Y yo como pintora me pongo súper contenta cuando uno de mis cuadros se queda en mi tierra”. Durante esta estancia en la ciudad, Ana Luisa intentó exponer en un par de galerías, donde dijeron que sí pero no dijeron cuándo. Esto provocó en la artista las reflexiones que ahora expresa, y que también compartió en estos días en su página de Facebook. “Aquí en Guadalajara es un círculo muy cerrado: somos amigos de amigos. No hay una crítica, no hay realmente un curador, ni siquiera en los museos, o cambian con cada decenio. Hay muchas cosas padres que se están presentando, pero no hay atrás un por qué. Es hacerlo por hacer”. Hacia una marca propia Los cuatro Rébora son artistas, pero las mujeres de la familia aseguran que nunca ha habido rivalidad entre ellos; que son hermanos muy unidos y que jamás han tenido un pleito. “A veces nos caemos poquito gordos, pero nos dura media hora”, dice Cecilia. Más bien es al contrario, añade, pues sus tres mayores han sido los primeros en apoyarla con su nuevo proyecto: crear una marca propia donde sus personajes ilustrados se integren a los objetos cotidianos de la gente, tal como muestra con la funda de su teléfono celular. Y por otro lado están los dibujos originales, que también serán exhibidos este miércoles. En su papel de hermana mayor, Ana Luisa explica: “la ilustración también se puede coleccionar, porque independientemente de que exista un libro, estos dibujos son los originales. Ceci trabaja muchísimo y tiene los originales debajo de la cama. Entonces esos hay que promoverlos”. Respecto a los objetos, bromeó la pintora: “la cosa es que sus personajes lleguen a fregarse a Hello Kitty”. El nuevo proyecto tiene que ver con la dificultad que muchas veces implica depender por completo de sus editores, explica la ilustradora, quien sin embargo, está convencida que no va a dejar los libros porque es lo que más le gusta hacer en la vida. PARA SABERUna única oportunidad Otra vez, esta ves… es la exposición del trabajo de Ana Luisa y Cecilia Rébora, que se mostrará como único día este miércoles 8 de mayo a partir de las 20:00 horas. El sitio está ubicado cerca del centro de Zapopan: en la calle Esparta no. 425, entre Eva Briseño y Altamira. La entrada es libre. Temas Artes Plásticas Exposiciones Pintura Lee También La UdeG celebra centenario de su refundación con un homenaje a sus figuras destacadas El Festín de los Muñecos cumple 20 años; anuncian el cierre de un ciclo Cantos de tierra y exilio: Illapu vuelve a Guadalajara Un octubre artístico para celebrar los 31 años del MUSA Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones