Sábado, 15 de Noviembre 2025
Deportes | El antiguo escenario de Chivas se encuentra desierto, transeúntes hablan al respecto

El Estadio Jalisco es un páramo

El antiguo escenario de Chivas se encuentra desierto, por primera vez no albergará el Clásico Nacional

Por: EL INFORMADOR

A diferencia del Estadio Jalisco, en las afueras del Omnilife se empieza a sentir el ambiente. EL INFORMADOR ELIZABETH BARRERA  /

A diferencia del Estadio Jalisco, en las afueras del Omnilife se empieza a sentir el ambiente. EL INFORMADOR ELIZABETH BARRERA /

GUADALAJARA, JALISCO (10/ABR/2011).- La soledad se vive en las afueras del coloso de la Calzada independencia. Si Vergara no hubiera cumplido sus promesas, muchos aun serían felices.

En 1955 Juan Rulfo escribió Pedro Páramo, una novela que inicia con el relato en primera persona de Juan Preciado, quien le prometió a su madre en su lecho de muerte que regresaría a Comala para reclamarle a su padre, Pedro Páramo, lo que les pertenece. Más de cinco décadas después Estefani Vázquez le reclama a Jorge Vergara la soledad de su tienda, un negocio ubicado a las afueras del legendario Estadio Jalisco.

Hoy es el Clásico Nacional, el número 156 en la historia de México. Pero también es el primero que se juega en el nuevo estadio Omnilife; la cita es a las 18:00 horas pero eso a Rubén Hurtado, el velador del estadio no le importa. Él, junto con su compañero Saúl Pallares saben que el partido lo van a tener que ver de manera diferida a las 20:00 horas por televisión abierta. Pallares tiene 13 años trabajando en el Estadio y es fiel a los colores del América. “Van a ganar tres a cero, dos de Reyna y uno de Montenegro; vas a ver si no”.

Treinta y tres grados marca el termómetro, el calor estalla en el pavimento mientras las gotas de sudor en el rostro de la gente que baja del macrobus son normales. La tierra del estacionamiento anega la respiración, este recinto para albergar a más de 60 mil personas ahora es un objeto de ornato. Y eso lo sabe Javier Tapia, quien viene del DF, con su playera de las águilas y mucha prisa “solo vine a tomarme unas fotos, yo vengo con la porra, el partido lo voy a ver en el estadio nuevo… pero el que tiene historia es este”

Estefani extraña a los revendedores como quien extraña los pellizcos de mamá en la infancia; sabe que son malos pero a veces necesarios. “Antes veías mucho movimiento desde días antes del partido, ahora nomás nada. Los únicos lugares donde puedes ver los partidos es en el bicho y la vaca… dos bares a donde no pueden ir los niños”.

Y mientras Ramón Ayala entona tragos de amargo licor, el encargado del billar El bicho comprueba lo que dice esta mujer “acá las cosas están fáciles, o consumes o te vas; no hacemos reservaciones” Está claro, ni a ellos les importa el honor de dos equipos en disputa, ni tampoco dejarán de vender las cervezas que dicen “están de remate”.

Juan Rulfo no conoció a Jorge Vergara ni Estefani tampoco ha leído Pedro Páramo. Aun así ella, como muchos que ven las calles deprimidas alrededor del Estadio Jalisco, tienen que reclamar que los gritos por la pasión futbolística ya no se dan en la Calzada. Y musitando una canción, Estefani toma a su niño por los brazos y susurra “Quizá las Chivas algún día vuelvan”.

EL INFORMADOR/ OMAR GARCÍA

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