Domingo, 12 de Octubre 2025
Deportes | No hicieron falta los detenidos

La fiesta los envuelve

El que posiblemente fue el último Clásico Nacional en el Estadio Jalisco estuvo rodeado de un gran ambiente creado por las barras

Por: EL INFORMADOR

GUADALAJARA, JALISCO.- La torre de vigilancia fija en el estacionamiento del supermercado ubicado en Calzada Independencia y Batallón de San Patricio sí está ocupado esta vez. El vigilante tiene en la mirada a cientos de integrantes de las barras seguidoras de la Chivas del Guadalajara.

Y este “rebaño” no es precisamente sagrado, pareciera más bien malvado. Detrás de un par de coches estacionados un grupo de jóvenes prepara una agua loca compuesta por horchata y mezcal tonayan.

En una patrulla policíaca están esposados tres fanáticos del futbol, que luego serían liberados. Los cargos: Uno de ellos lanzó un bote a alguien con la playera del club América, otro intentó robar unas gafas y está también el denunciante que señaló a su ladrón.

Casi todo lo que se mueve en ese estacionamiento es rojo y blanco: Las banderas, las playeras, el calzado, los corazones. Estos aficionados tienen literalmente tatuado el escudo de su equipo en alguna parte del cuerpo, como en el pecho izquierdo, el brazo, la espalda. Los hay con estrellas, a colores, grandes, pequeños, eso sí, todos tienen el clásico escudo del Guadalajara, el que el presidente Jorge Vergara devolvió al público.

Descienden de varios camiones barras que llegan de distintos puntos. Está la Irreverente, Terranova, La Reja. Del Distrito Federal son: La Legión, 1908, la Insurgencia y la Chava Reyes.

El tumulto empieza a cantar “es la hora, es la hora, es la hora de ganar”. Y entonces los alrededor de 30 elementos policiacos permiten el avance del “rebaño urbano”. Los policías en este caso parecieran perros ovejeros que conducen a un rebaño que grita, silba, salta, porque si no, son “güilos maricones”.

Los elementos de seguridad portan armas tipo “gotcha” y custodian el avance de alrededor de dos mil rojiblancos en una peregrinación hasta el Estadio Jalisco que duró unos 30 minutos.

En las estaciones del macrobús la gente ovaciona a las barras como héroes que marchan a la batalla. Cada barra avanza al ritmo de sus tambores. Y por momentos los unen sus cánticos guerreros.

La llegada a las orillas del Jalisco confunde a los integrantes de las barras con las miles de playeras rojiblancas que llegan a apoyar a su equipo en el que quizás sea el último Clásico Nacional en el Estadio Jalisco.

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