Sábado, 11 de Octubre 2025
Deportes | La afición atlista que se hacía notar en cantidad e intensidad

La frustración también salió de los bares

La afición atlista que se hacía notar en cantidad e intensidad

Por: EL INFORMADOR

Aficionados se dan cita en los bares dentro y fuera para observar las acciones del clásico tapatío.  /

Aficionados se dan cita en los bares dentro y fuera para observar las acciones del clásico tapatío. /

GUADALAJARA, JALISCO (29/SEP/2013).-Por cuestión de trabajo Luis Orozco no pudo ir al Omnilife a ver el Clásico Tapatío y apoyar al Atlas, así que fue a un bar de Chapultepec para ver el encuentro en vivo. Pero no por verlo en la pantalla le frustró menos el empate, que para él, fue una victoria robada.

"¡Fuimos ganando todo el partido y aparte nos roban un penal! (...) Sí te enoja, cómo no", dice tratando de resignarse, pero le cuesta trabajo porque ya daba por hecho el triunfo frente a su amigo aficionado de las Chivas, que lucía más aliviado porque al menos, su equipo no perdió.

Los bares y restaurantes del Paseo Chapultepec se llenaron de grupos como el de ellos, atlistas y rojiblancos que se hacían escuchar cada que las jugadas amenazaban con cruzar el arco contrario, pero que por una serie de factores sólo ocurrió eso un par de veces.

Fue precisamente el partido el que levantó la afluencia comercial de esa zona de la ciudad el domingo, pues a diferencia del resto en que no hay futbol, los clientes escasean, excepto ayer.

"Ahorita sí está más lleno, definitivamente nos ayudan los partidos (...) Aunque normalmente está parejo (de aficionados) sí los atlistas levantan más el ambiente", reconoció el jefe de meseros de uno de los bares, pero quizá destacaban los rojinegros porque en ese momento seguían imponiéndose en el marcador... hasta casi el final del encuentro.

Y es que luego del empate, la afición atlista que se hacía notar en cantidad e intensidad en los bares, cambió los gritos de emoción por rostros de preocupación, pues el cronómetro corría y el marcador daba uno a uno.

Cuando vino el polémico "penal robado" la avenida se cimbró por ambas partes: los atlistas indignados y los chivistas preocupados, algunos hasta de pie se pusieron con cerveza en mano para ver de cerca o arremeter contra el árbitro, que ordenó seguir el juego.

Incluso quienes no estaban dispuestos a entrar a uno de los establecimientos y pagar consumo pero sí querían enterarse del momento, se quedaron sentados en las jardineras de la parte exterior de algunos bares, viendo el encuentro a unos metros de distancia de la pantalla... pero sin pagar.

La tensión tanto de los clientes como de los aficionados que alcanzaron a aprovechar la transmisión sin ser molestados, siguió hasta el pitazo final. Entonces, se acabaron los gritos unísonos y los nervios. Lo que siguió fue el análisis del partido mesa por mesa, los tragos, la botana, y la noche siguió sin que ninguno de los aficionados lograra salir presuntuoso de su equipo.

EL INFORMADOR / VIOLETA MELÉNDEZ

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