Domingo, 12 de Octubre 2025
Deportes | El Omnilife no se llena

La pasión estuvo en las tribunas

Los grupos de animación se enfrascaron en una auténtica batalla para comprobar quién se notaba más en las gradas

Por: EL INFORMADOR

ZAPOPAN, JALISCO (04/OCT/2010).- El auténtico Clásico no se disputó en la cancha, sino en las tribunas. Los grupos de animación se enfrascaron en una auténtica batalla para comprobar quién se notaba más en las gradas. Y dicha confrontación verbal matizó los espacios vacíos en los asientos de la parte baja del inmueble que ayer registró una entrada de aproximadamente 25 mil aficionados, una cifra muy por debajo de lo esperado.

Las barras de Chivas, Legión 1908 y La Irreverente, ubicadas en la parte baja de atrás de la portería, parecían en un principio muy fríos y a la espera del “ataque” de su adversario para reaccionar, y en lo que eso sucedía la Barra 51 instalados en la zona superior oriente y en la interior oriente, inundaba el recinto con el grito de “¡Atlas!”, el cual se multiplicó por varios minutos. Pero la porra rojiblanca no se inmutaba y ante tanta pasividad en el sonido local se escuchó uno de los cantos argentinizados en el intento por despertar a los seguidores del Guadalajara y por sepultar la voz de los Zorros: “¡Hoy hay que ganar, hoy que ganar”, pero no sucedía nada. También al momento de entonar el Himno Nacional, la porra rojinegra aumentaba su presencia.

Pero los rojiblancos sólo aguardaban el momento de arrancar el juego, porque fue cuando destaparon su arsenal con un canto humillante para recordarle a su vecino los largos 59 años de ayuno de campeonatos: “¡No sales campeón, no sales campeón, rojinegro, no sales campeón”.

Seguido de otro: “Oh, oh, oh El que no salte es un zorro ma…”.
Pero la 51 tenía otra más en alusión a que el Estadio Omnilife no termina por llenarse: “Rojiblanco, rojiblanco yo te quiero preguntar, qué se siente ser chiva, cuando juegas de local”.

Con la llegada de los goles, primero del Atlas con una trazo perfecto de Flavio Santos, y luego el empate del Rebaño con Miguel Ponce, las barras subieron el tono de sus gritos hasta mezclarse unos con otros.

Para el segundo tiempo, ambos equipos salieron con las fuerzas reservadas, hasta que se marcó el penalti en contra de los rojinegros. Las porras de chivas ya saboreaban el festejo, pero Marco Fabián les congeló el júbilo cuando entregó el balón a las manos del guardameta, y resucitó el de los Zorros que encumbraron a su héroe, el portero Pedro Hernández al corear su apodo: “Ole, ole, ‘Tabla’, ‘Tabla’”.

El público rojinegro ya festejaba la victoria sobre su odiado rival deportivo cuando el cronómetro ya señalaba el minuto 90, y vino la jugada de Adolfo Bautista para que Néstor Vidrio hiciera el autogol que generó el despertar chiva: “¡Ole, ole, cada día te quiero más. Yooo soy de chivas!”, al tiempo que los Zorros se quedaban paralizados por ver escapar la victoria.

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