Viernes, 10 de Octubre 2025
Entretenimiento | Los Zapp se han adaptado a la vida en movimiento y aseguran que les sale más barato vivir viajando que en su propia casa

De Argentina a Alaska en auto modelo 1928

Cuatro años de viaje, tres niños nacidos durante el trayecto, aventuras, experiencias es lo que vivió una pareja al recorrer el continente en un automóvil modelo 1928

Por: EFE


Un coche de 1928, tres niños nacidos durante un viaje de cuatro años por el continente americano y un barco son los compañeros de la nueva aventura que emprenderá a partir de mañana con destino a Asia una pareja de argentinos que un día decidió atrapar su sueño: viajar.

El 25 de enero de 2000 Herman Zapp y Candelaria Chovet partían de Buenos Aires con la idea de llegar hasta Alaska en seis meses a bordo de "Macondo Cambalache", un viejo Graham-Paine de 1928 que no alcanza los 60 kilómetros por hora.

Tardaron cuatro años en realizar este sueño, tiempo suficiente para ampliar la familia con tres niños que nacieron "en ruta" -Pampa, Tehue y Paloma-, y para decidirse por continuar con la vida nómada.

Ahora, ocho años después, emprenden viaje por el continente asiático, una aventura que han bautizado "Asia. Una huella" y en la que les acompañarán sus hijos y su viejo coche.

También planean comprar un barco en Estados Unidos para cruzar el Pacífico y recorrer las costas asiáticas, "porque pagar cinco billetes de barco por allí nos saldría muy caro", explica Herman en entrevista en Buenos Aires a punto de comenzar su nueva aventura.

Los Zapp se han adaptado a la vida en movimiento y aseguran que les sale más barato vivir viajando que en su propia casa.

"En el coche no hay teléfono, internet, hipotecas ni impuestos", defienden, y recuerdan que durante su primer viaje además contaron con la generosidad de los amigos que hicieron por el camino.

Pero, aunque sean pocos, los gastos hay que asumirlos, y más con tres niños y un cuarto en camino que nacerá "donde nos haya llevado nuestra aventura cuando llegue el momento", explican.

La mayoría de los costos del viaje son sufragados por las ventas -35 mil ejemplares hasta ahora- del libro que escribieron sobre su recorrido Buenos Aires-Alaska, titulado "Atrapa tu sueño".

En él relatan que el primer día de viaje ya tuvieron que pasar por un taller mecánico, se quedaron sin dinero en Ecuador y aún así decidieron continuar. Y en medio del recorrido, el nacimiento de su primogénito en California (Estados Unidos).

Cuenta también cómo sobrevivieron vendiendo pinturas realizadas por Candelaria y enmarcadas por Herman, construyeron una balsa de troncos para navegar por el Amazonas con su inseparable coche y recibieron ayuda de gente de todos los lugares para continuar con su sueño.

Ahora, para conquistar Asia con la familia ampliada, los Zapp han hecho pequeñas modificaciones a "Macondo Cambalache" para vivir cómodos los tres años de aventura que les esperan.

El coche ha sido alargado 40 centímetros para tener un pequeño mueble de cocina y un baño químico y le han adaptado, además, un techo rígido donde duermen y juegan los niños y un viejo baúl en la parte trasera para guardar ropa.

Con este "nuevo modelo" y el barco -probablemente un viejo pesquero abandonado- que comprarán en Estados Unidos en los próximos días piensan recorrer Sri Lanka, India, Nepal, Bután, Laos, China, Vietnam, Camboya, Malasia, Indonesia, Tailandia, Filipinas y Japón.

"Seguimos teniendo muchas dudas, en este nuevo continente además no conocemos los idiomas ni la idiosincrasia", explica Candelaria.

Sus hijos son aún pequeños y disfrutan de los viajes, asegura, y antes de llegar a un destino sólo preguntan a en qué idioma hablarán y si habrá niños que jueguen a la pelota.

Pampa, el mayor, con 6 años, estudia gracias a un programa de internet y a la ayuda de sus padres, que pretenden que se incorpore a la escuela cuando vuelvan del viaje.

Para entonces, estos tres niños trotamundos y el cuarto que llegará el año próximo habrán visto más países y habrán vivido más experiencias que la mayoría de los adultos que conocerán, cumpliendo así el sueño de sus padres, que acabará dentro de muchos años, después de haber recorrido África y Europa.

"Europa será el postre porque es un continente más cómodo, para recorrer cuando estemos más viejitos", explica esta pareja dispuesta a perseguir su sueño por todo el mundo.

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