Miércoles, 22 de Octubre 2025
Entretenimiento | Sangre joven mexicana en Cannes

Del Festival de Morelia hasta Francia

El talento latino comienza a tomar fuerza en el encuentro fílmico.

Por: EFE

CANNES.- La Semana de la Crítica del Festival Internacional de Cine de Cannes proyectó ayer un cortometraje y un documental de dos jóvenes directoras premiadas en el Festival Internacional de Cine Morelia.

Se trata de las estudiantes de escuelas del Distrito Federal, Lucía Gajá, del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos ( CUEC), y Natalia Beristáin, del Centro de Cacapitación Cinematográfica ( CCC).

La semana, considerada como la sección para el descubrimiento de nuevos talentos, exhibió el cortometraje Peces plátano, de Natalia Beristáin.

La joven realizadora recibió tras la proyección varias invitaciones para participar con su cortometraje en otros festivales.

Los trabajos fueron proyectados esta tarde en el espacio Miramar, sede de la Semana de la Crítica, en la que fueron descubiertos Alejandro González Iñárritu y Guillermo del Toro.

La joven realizadora comentó que prepara un mediometraje para su tesis y confirmó que fue invitada a intervenir en varios festivales, sin precisar cuáles.

“Morelia abrió las puertas de nuestra carrera”, declaró por su parte a la prensa Lucía Gajá, estudiante del CUEC, quien recibió el premio al Mejor Documental por Mi vida dentro, en la edición más reciente del Festival Internacional de Cine de Morelia.

La producción cinematográfica denuncia la vida de una presa mexicana detenida en Estados Unidos y cuyo caso no será revisado hasta dentro de casi 20 años, pese a que el asesinato por el que fue acusada no está comprobado.

Gajá pudo filmar el juicio en Estados Unidos y mostró el trato discriminatorio de la fiscal hacia la presa mexicana, explicó a los representantes de los medios de comunicación.

Lucrecia Martel, abucheada

Pero la jornada del martes no fue todo color de rosa para los representantes latinos. La mujer sin cabeza, de la argentina Lucrecia Martel, recibió una gélida acogida, con abucheos incluidos, en su primera proyección en el Festival de Cannes, donde participa en la competición oficial.

Una mujer conduce por una carretera secundaria y atropella a alguien. Detiene el coche, pero no se baja y continúa su camino, dando paso a un aislamiento de los demás y a un remordimiento que, sin embargo, no la saca de su pasividad.

Esa es la historia del filme, narrado de forma lentísima por Martel, de la que se esperaba más en Cannes tras el éxito internacional de La ciénaga, su ópera prima, y la buena acogida en el Festival de La niña santa, que presentó en 2004.

Pero la falta de interés por el devenir de la protagonista (interpretada por María Onetto), su exasperante silencio injustificado y la lentitud con que se desarrolla la narración han dado como resultado una de las peores acogidas en Cannes en lo que va de esta edición.

A pesar de la crítica social que contiene -único punto de interés del filme-, el argumento principal no tiene la suficiente fuerza para enganchar al espectador en los temas secundarios que propone la directora.

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