Martes, 04 de Noviembre 2025
Internacional | La polémica reelección del presidente Mahmud Ahmadineyad ha desatado una oleada de protestas

Candidatos mantienen el pulso mientras siguen las acusaciones al exterior

Hoy cerró la prorroga concedida por el líder supremo de la Revolución,

Por: EFE

TEHERÁN, IRÁN.- Los candidatos reformistas mantienen el desafío al Consejo de Guardianes de la Revolución, que hoy cerró la prorroga concedida por el líder supremo de la Revolución, ayatolá Ali Jamenei, para la presentación de alegaciones por las supuestas irregularidades denunciadas por la oposición.

Tras la negativa el domingo del principal candidato derrotado, Mir Husein Musaví, el también aspirante reformista Mehdi Karrubí rechazó este domingo participar en la comisión especial propuesta por los Guardianes, que aún no han validado los resultados.

Al igual que el ex primer ministro, Karrubí subrayó que para que sea efectiva la comisión debe examinar todos los puntos del proceso electoral, incluida la ola de violencia desatada tras la reelección del presidente, Mahmud Ahmadineyad.

"Solo participaré si el Consejo de Guardianes admite una comisión totalmente independiente que tenga autoridad sobre todos los aspectos de los comicios", afirmó.

Apenas doce horas antes, Musaví había rechazado igualmente la comisión al considerar que no podía ser imparcial y había pedido de nuevo que se repitan los comicios.

El ex primer ministro, que envió una misiva al citado consejo, insistió en que se debe formar una comisión, pero "independiente, aceptada por todos los aspirantes y respaldada por los principales clérigos, que investigue también las protestas".

El tercer candidato derrotado, el conservador Mohsen Rezaeí, anunció el sábado su disposición a colaborar con los Guardianes, aunque precisó que solo lo haría si los otros dos aspirantes cooperaban.

La polémica reelección del presidente Mahmud Ahmadineyad ha desatado una oleada de protestas y disturbios en Irán en los que han muerto una veintena de personas, según fuentes oficiales, y más de un millar han sido detenidas.

Además, ha destapado las discrepancias en la cúpula del régimen ente Jameneí -que apoya a Ahmadineyad- y el ex presidente Ali Akbar Hashemi Rafsanyaní, a quien se le considera el principal sosten de Musaví.

Hoy, Rafsanyaní alabó "la valentía del líder supremo" al ampliar el plazo para la presentación de reclamaciones, y afirmó que los disturbios forman parte de "una compleja conspiración urdida por mercenarios para dividir al pueblo iraní".

Más preciso y directo fue Jameneí, quien volvió a acusar a los países occidentales de querer inmiscuirse en los asuntos internos de Irán.

En declaraciones divulgadas por la prensa local, la máxima autoridad de Irán incluso llegó a tildar de "idiotas" a dirigentes extranjeros.

"Algunos responsables estadounidenses y europeos, con sus palabras idiotas sobre Irán, hablan como si no hubiera más problemas e Irán fuese el único quebradero a resolver", explicó.

Desde que estallaran los disturbios, el régimen de Teherán ha acusado a Occidente, y en especial a Estados Unidos, el Reino Unido, Francia y Alemania de tratar de promover lo que ha denominado una revolución de terciopelo.

Ha sido particularmente duro con Londres, Gobierno al que ha acusado directamente de provocar las protestas.

En un nuevo capítulo de las tensas relaciones entre ambos países, la Policía iraní arrestó este domingo a ocho empleados locales de la embajada británica en Teherán acusados de participar en las movilizaciones.

Según el ministro de Inteligencia, Gholam Husein Mohseni Ejei, los empleados fueron enviados por la propia legación británica a las marchas para "recopilar información e inculcar ciertas ideas a los manifestantes y a la sociedad".

"La embajada británica desempeñó un papel crucial en los recientes disturbios a través de los medios de comunicación pero también de su plantilla", afirmó el ministro, a quien cita la agencia de noticias estatal Irna.

"Tenemos fotos y vídeos de ciertos empleados de la embajada británica en las manifestaciones", agregó Ejaei, quien no precisó cuantas personas habían sido liberadas.

Horas antes, el ministro británico de Asuntos Exteriores, David Miliband, denunció el arresto como "un acto de acoso e intimidación totalmente inaceptable" y exigió la inmediata liberación de los detenidos.

La semana pasada, el ministerio iraní de Asuntos Exteriores confirmó la expulsión de dos diplomáticos británicos a los que acusa interferir en los asuntos internos del país.

Mañana deberán abandonar Teherán el primer y el segundo secretario de la legación diplomática.

En una decisión recíproca, el primer ministro británico, Gordon Brown, anunció la expulsión de Londres de otros dos diplomáticos iraníes.

Hace una semana, Irán expulsó al corresponsal permanente en Teherán de la televisión británica BBC, John Leyne, acusado de instigar los disturbios con sus informaciones.

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