Viernes, 10 de Octubre 2025
Internacional | La ceremonia fúnebre se realizó en la catedral de Bogotá

Colombia despide a rehenes asesinados por las FARC

Mientras el país despedía a los oficiales, las FARC envió un comunicado que la culpa del desenlace del rescate la tiene el gobierno

Por: AFP

BOGOTÁ, COLOMBIA (29/NOV/2011).- El gobierno colombiano, los mandos militares y  de Policía y sus familiares rindieron homenaje el martes, en una concurrida  ceremonia fúnebre en la Catedral de Bogotá, a los cuatro uniformados que tras  más de 12 años de secuestro fueron asesinados por la guerrilla FARC.

"Nos hemos equivocado. Guerrilleros, ese no es el camino. Por ahí no  llegamos a la paz", advirtió el obispo católico Héctor Gutiérrez, quien  encabezó el acto religioso, tras hacer un llamado a escuchar "las palabras de  reconciliación que nos hace el gobierno".

"Sentémonos de nuevo a conversar, pongámonos de acuerdo en los mínimos",  dijo el jerarca católico tres días después del asesinato de los rehenes en una  zona selvática del departamento (provincia) de Caquetá (sur).

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, comunista)  responsabilizaron al presidente Juan Manuel Santos y al alto mando militar del  "trágico descenlace del demencial intento de rescate", en un comunicado  divulgado este martes en su página web www.farc-ep.co.

La decisión de liberar rehenes en vistas a un canje por rebeldes  encarcelados, dijeron, había sido "aprobada" antes de que su máximo líder,  alias Alfonso Cano, fuera muerto por el Ejército el pasado 4 de noviembre.

El  operativo militar en que murieron los cuatro uniformados fue para frustrar ese  plan, aseguraron.

El ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, negó que las tropas hubieran  intentado rescatar a los uniformados, y afirmó que lo que ocurrió fue un  combate fortuito.

Horas antes de la difusión del texto de la guerrilla, los ataúdes con los  cuerpos de los uniformados desfilaron a través de la céntrica Plaza de Bolívar  precedidos por soldados que llevaban los quepis de quienes eran considerados  los rehenes de la fuerza pública más antiguos del país.

Decenas de personas se agolparon para observar el cortejo fúnebre, que  ingresó hacia las 09H30 locales (14H30 GMT) a la Catedral, donde se encontraban  los principales funcionarios del gobierno encabezados por el presidente Santos  y su esposa, vestida de riguroso luto.

También estaban los mandos militares y policiales, pero quienes destacaban  en las primeras filas de las honras fúnebres eran los familiares de los  uniformados.

En silencio, con la mirada baja y conteniendo el llanto, padres, madres,  esposas e hijos se apostaron en torno a los féretros. Entre ellos se encontraba  Johan Steven, de 13 años, hijo del sargento del ejército José Libio Martínez,  secuestrado el 21 de diciembre de 1997 y asesinado el 26 de noviembre pasado.

"Muchas gracias a Colombia por haber orado durante esos 13 años, 11 meses y  5 días conmigo por el pronto regreso de mi padre. Lastimosamente no fue como  nosotros esperábamos", dijo a periodistas con voz serena este chico que luchó  por conocer a su padre, pues nació 6 meses después de que fuera secuestrado.

En el interior de la catedral se reunieron igualmente familiares de otros  de los al menos 13 secuestrados de la fuerza pública que permanecen en poder de  las FARC, algunos desde hace más de 10 años, y que el grupo rebelde pretende  canjear por unos 400 de sus integrantes presos en cárceles de Colombia y  Estados Unidos, lo que rechaza Santos.

"Es un momento muy doloroso desde todo punto de vista. Debemos pensar en  una salida humanitaria. Explorar opciones para buscar la libertad de los que  aún quedan secuestrados", dijo a la AFP Clara Rojas, secuestrada por las FARC  en 2002 junto con la política colombo-francesa Ingrid Betancourt, y liberada  unilateralmente en 2008.

Las honras fúnebres tuvieron lugar apenas horas después de que el instituto  forense estatal certificara que los rehenes fueron ejecutados por la espalda  con disparos de armas de fuego de alta velocidad.

Además, tres de ellos recibieron disparos en el cráneo hechos a corta  distancia.

El director de la Policía, el general Oscar Naranjo, responsabilizó a las  FARC de la suerte de los policías que seguían en su poder. "Son ellos los  únicos responsables de su secuestro, su padecimiento y su dolor", declaró a  periodistas mientras los vehículos fúnebres se alejaban con los féretros.

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