Internacional | Un proyecto al que se opone Álvaro Uribe Colombia transita por las vías de la reconciliación El diálogo de paz entre el presidente Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia iniciará el 5 de octubre en Oslo Por: EL INFORMADOR 3 de septiembre de 2012 - 00:51 hs Juan Manuel Santos sostiene una paloma en sus manos durante un acto oficial en Bello Antioquia. REUTERS / BOGOTÁ, COLOMBIA (03/SEP/2012).- Era de esperar. El presidente Juan Manuel Santos sacó su “llave de la paz”, mencionada tantas veces en sus discursos y entrevistas, y confirmó que su Gobierno viene haciendo, desde hace algún tiempo, “acercamientos” con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la más antigua del continente. Pero la noticia también fue una sorpresa. En mayo, las FARC, que todavía cuentan con unos nueve mil guerrilleros, atentaron contra Fernando Londoño, ministro del ex presidente Álvaro Uribe, con una bomba en Bogotá que dejó dos muertos. En Cauca, en el suroeste, no han dado tregua en sus ataques contra los indígenas. Hace diez días, el mismo Santos denunció que esta organización tenía un plan concreto para matarlo a él. Y el pasado fin de semana, un coche bomba causó seis muertos, entre ellos dos niños, en el departamento del Meta. La pregunta es, entonces, ¿Por qué si la guerrilla sigue desafiando al Gobierno con terror, el presidente Santos decide sacar una bandera blanca y buscar el diálogo? La gran mayoría de los colombianos coincide en una respuesta: porque el país está cansado de tanta violencia. Muchos han sido los acercamientos fallidos, con consecuencias cada vez peores. El último intento fueron las conversaciones durante el gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002) en San Vicente del Caguán, que terminaron con secuestros de políticos, matanzas y el fortalecimiento de esta guerrilla en el territorio que el Gobierno había desmilitarizado. El presidente, quien quiere sacar adelante en el Congreso el llamado Marco para la Paz, que busca darle una salida política a los guerrilleros, explicó en un discurso en la noche del lunes las condiciones en las que se están dando estos acercamientos: no se repetirán los errores del pasado (en referencia al Caguán); el proceso debe acabar con el conflicto y no prolongarlo; y no se desmilitarizará “ni un centímetro” del territorio para sentarse a hablar con la guerrilla. “Los colombianos pueden confiar plenamente en que el Gobierno está obrando con prudencia, seriedad y firmeza”. Según Luis Javier Orjuela, profesor de Historia de Colombia de la Universidad de los Andes, “para Santos, que es un tecnócrata, está claro que esta es la época de la globalización, del libre comercio, del capitalismo mundial, y eso solo se hace con paz. Colombia ya no quiere seguir exportando conflicto, ya es hora que este país se inserte de verdad en la economía mundial”. El proceso comenzaría el próximo 5 de octubre en Oslo, Noruega, país que al parecer ha prestado sus buenos oficios para las conversaciones. También intervienen, aparentemente, los Gobiernos de Cuba y Venezuela. El mensaje, de manera general, ha sido bien recibido. Después de los ochos años del ex presidente Uribe, que fueron determinantes para doblegar militarmente a las FARC (2002-2010), y los dos años del presidente Santos en los que también ha habido resultados contundentes, como la muerte de los dos máximos jefes guerrilleros, Alfonso Cano y el “Mono Jojoy”, muchos creen que se ha llegado al momento perfecto para sentarse a hablar. El ex presidente Ernesto Samper (Partido Liberal) ha dicho que “nunca han estado tan alineados los astros como ahora en la búsqueda de una reconciliación nacional”. El fiscal general, Eduardo Montealegre, dio un ejemplo de lo positivo que sería un diálogo: “En el proceso de paz con la guerrilla del M-19 se hizo la negociación y la alternativa fue que pudieran participar en elecciones. Así tenemos hoy a un alcalde (Gustavo Petro, de Bogotá) que perteneció al M-19”. Y en el Congreso de la República, el presidente de la Cámara, Augusto Posada, aseguró: “Creo que es mejor tener a una persona de éstas en el Congreso, que repartiendo bala en el monte y atacando a la sociedad civil”. Y aunque hasta el momento las FARC no se han pronunciado públicamente sobre el anuncio del presidente Santos, Timoleón Jiménez, alias Timochenko, máximo líder de esta organización, dijo hace unos meses: “Nosotros (las FARC) creemos que vale la pena intentar romper ese círculo maldito y apostarles más bien a la reconciliación y a la paz”. Sin embargo, también hay críticos. El más acérrimo es el ex presidente Uribe, para quien las FARC son “narcotraficantes y terroristas” que deben someterse a la justicia. En un acto público en Barranquilla, se preguntó: “¿Qué dirán aquellos que dicen que hay que negociar todo con las FARC, pero cuestionaron que el Gobierno que ayudó a elegir a Santos negociara la desmovilización de los paramilitares, quienes tendrán que pagar una condena?”, dijo, en referencia a su propio Ejecutivo. Ahora el inicio de los diálogos está en manos de un puñado de negociadores. Por parte del Gobierno están Frank Pearl, ministro de Medio Ambiente y ex comisionado de paz con Álvaro Uribe, y Sergio Jaramillo, asesor presidencial en seguridad. Por la guerrilla están Rodrigo Granda y Mauricio “El Médico”, quien sucedió al “Mono Jojoy” cuando murió en un bombardeo en 2010. Las circunstancias han cambiado mucho respecto al anterior intento negociador. Hace apenas una década, los miembros de las FARC llegaban a la mesa de negociaciones con el presidente Pastrana en actitud arrogante. Lo primero que hacían era exhibir sus bien lustrados fusiles y luego se soltaban en largos monólogos en los que reclamaban innumerables peticiones. Por aquella época, el grupo guerrillero estaba presente en los 32 departamentos del país e incluso tenía un músculo militar que le permitía tomar poblaciones enteras y llevarse a cuanto agente o soldado hubiera sobrevivido a sus devastadores ataques. Al llegar a la presidencia en 2002, Álvaro Uribe no se tomó un respiro en su propósito de vencerlos militarmente. Con su Política de Seguridad Democrática, llevó la fuerza pública a 300 de los mil 100 municipios colombianos, en donde la guerrilla dictaba la única ley. A medida que iban cayendo comandantes de la guerrilla, otros eran capturados y centenares más le decían adiós a las armas y se reincorporaban a la vida civil, la gente empezó a recuperar la confianza. Los colombianos volvieron a transitar por las carreteras y retornaron a los campos. La economía colombiana, que bordeaba la recesión, llegó a crecer 7.4%, por encima de la media latinoamericana (5.5%). Al ser elegido a la presidencia en 2010, Juan Manuel Santos anunció que si bien el país iba por buen camino, ahora había que esforzarse más para alcanzar el desarrollo y que esto pasaba por la reconciliación. Santos firmó una Ley de Tierras y una Ley de Víctimas, entre la ovación de los sectores más progresistas y la mirada atónita de las FARC; se reconcilió con sus vecinos Hugo Chávez y Rafael Correa e invitó a todos los movimientos políticos a trabajar juntos. La inversión extranjera directa, las exportaciones y producción petrolera baten récords. Santos cree que si se pudiera destinar un porcentaje del elevado gasto militar al combate a la pobreza, Colombia daría un salto enorme. El nuevo país quiere apostarle al futuro y dejar atrás los 50 años de guerra. Claro que la realidad es tozuda y dura. Falta ver que dicen ahora las FARC, las viejas FARC. CRONOLOGÍA> Abril de 1948 Grupos de campesinos liberales crean milicias armadas. Despunta Pedro Antonio Marín, “Tirofijo”. >Mayo de 1964 “Tirofijo” y sus aliados fundan las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y se declaran marxistas-leninistas. En la actualidad cuentan con unos nueve mil guerrilleros y mantienen secuestradas a 400 personas. Han causado miles de muertos en más de medio siglo. > En los años 70 y 80 Las FARC crecen lentamente en las zonas campesinas. >1984 El presidente Belisario Betancur firma con “Tirofijo” el primer alto el fuego, que acabaría en fracaso. > 1993 Tras la caída del muro de Berlín y el hundimiento del bloque soviético, las FARC se financian con secuestros (más de siete mil entre 2006 y 2007) y el narcotráfico. >1998-2002 Atendiendo una exigencia de las FARC para negociar, el presidente Andrés Pastrana desmilitariza el Caguán, una región del tamaño de Suiza que pasa bajo control de la guerrilla. Las FARC usan la zona despejada para fortalecerse e incrementar el tráfico de drogas, la compra de armamento y los secuestros. Pastrana rompe el diálogo. La UE incluye a las FARC en la lista de organizaciones terroristas. > Agosto de 2002 El presidente Álvaro Uribe lanza una ofensiva sin tregua contra las FARC, que dominan amplias zonas del país. En ocho años el Estado recupera el control territorial y la guerrilla pierde a la mitad de sus 18 mil miembros, entre bajas y deserciones. > 2008 Con Juan Manuel Santos como ministro de Defensa de Uribe, las FARC reciben los golpes más duros. Cae en febrero el número dos, “Raúl Reyes”, en su campamento en Ecuador. Los ordenadores incautados revelan información clave. En mayo un asediado “Tirofijo” muere por causas naturales. En julio, el Ejército rescata a Ingrid Betancourt y a otros 14 rehenes. > Agosto 2010 Juan Manuel Santos sucede a Uribe en la presidencia. Un mes después muere en combate el “Mono Jojoy”, jefe militar de las FARC. En noviembre de 2011, cae “Alfonso Cano”, jefe máximo de la guerrilla. En agosto de 2012, Santos hace público un correo interno de las FARC en el que se ordena su asesinato. OTRO FRENTELa guerrilla En Colombia, además de las FARC actúa la guerrilla comunista Ejército de Liberación Nacional (ELN), con unos dos mil 500 combatientes, a la que Juan Manuel Santos invitó a unirse las conversaciones emprendidas. PARA SABERPerfilan agenda de temas Según el acuerdo que supuestamente firmaron los delegados de las FARC con los del Gobierno el lunes 27 de agosto en La Habana, la agenda del diálogo gira sobre los siguientes temas generales: política de desarrollo agrario integral, participación política, fin del conflicto, solución al problema de las drogas ilícitas, víctimas e “mplementación, verificación y refrendación. Y en él, las partes asumen el compromiso de “poner fin al conflicto como condición esencial para la construcción de la paz estable y duradera” e “iniciar conversaciones directas e ininterrumpidas”. FRASES "La paz no se da de un día para otro, hay que sembrarla y hay que estimularla." Juan Manuel Santos, presidente de Colombia. "Es ahora o nunca que se puede lograr la paz en Colombia (...) ojalá se logre la paz." Rafael Correa, presidente de Ecuador. ANÁLISISEl insoportable peso de la expectativa Orestes Enrique Díaz Rodríguez (Maestro de la UdeG) El presidente Juan Manuel Santos ha demostrado que está hecho de una fibra muy particular. Una vez obtenida las riendas no dudó en seguir sus visiones, aunque lo enfrentaran con su antiguo jefe. Precisamente, su categoría de halcón en la administración de Álvaro Uribe, hizo pensar que las relaciones con Caracas continuarían deteriorándose, pero Santos abortó la espiral de confrontación. Fue él también quien desactivó el boicot a la Cumbre de las Américas, en la que se pronunció a favor de la presencia cubana y del debate acerca de la despenalización de las drogas, perspectivas que rechaza Estados Unidos, país con el que, sin embargo, cerró importantes acuerdos comerciales. Pero nada como la negociación en ciernes para poner nuevamente a prueba su hechura. La novedad llegó al conocimiento público de la peor manera. No cuenta el mandatario con el factor discreción, en cambio lo presionará en adelante el insoportable peso de las expectativas de una nación a la que la paz le ha sido esquiva. El diálogo llega en un momento de caída de su popularidad. El frente interno se ha complicado también porque Álvaro Uribe y sus seguidores han fracturado la alianza legislativa que sostenía a Santos. Mientras tanto la situación de la guerrilla cambió, logró adaptarse, varió la táctica, creó la sensación de que es más letal. Las FARC renunciaron al secuestro, pero no hicieron lo mismo con respecto al tráfico de drogas y la movilización de niños. ¿Qué es lo que hizo al presidente olvidar de repente sus propias condiciones? A la negociación llega producto de una concesión, con la sombra de Uribe, el riesgo de filtraciones, el nivel más bajo de aceptación y con un adversario que reposicionó su estrategia. Pero la dificultad principal es la mentalidad insurgente. Han estado en la selva desde 1964, aislados, acosados, moldeados por excesos propios y ajenos. Los partes de “Timochenko” evidencian que cualquier atisbo de clarividencia es ahogado por un océano de retórica y resentimiento. ¿Es el presidente Santos, a los ojos de la guerrilla el responsable de las muertes de “Alfonso Cano”, “Mono Jojoy” y “Raúl Reyes”, la persona indicada para acompañarlos en la salida de su propio laberinto? Ante el insoportable peso de las expectativas, lo sensato es conservar una alta dosis de escepticismo. www.orestesenrique.wordpress.com Temas América Latina FARC Colombia Juan Manuel Santos Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones