Domingo, 12 de Octubre 2025
Internacional | Su misión, tratar de certificar que la instalación

Inspectores visitan la planta nuclear iraní en construcción

Cuatro expertos deben inspeccionar las instalaciones a poca distancia de una base militar al sur de Teherán

Por: EL INFORMADOR

TEHERÁN, IRÁN.- La controversia sobre el programa nuclear iraní abrió un nuevo capítulo con la llegada de los inspectores de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), que pudieron visitar por vez primera la planta de enriquecimiento de uranio que Irán construye “en secreto” desde hace meses.

Los cuatro expertos aterrizaron en la capital iraní y escasas horas después pusieron pie en la polémica central de “Fordu”, que se edifica bajo una colina cerca de la ciudad santa de Qom, a unos 120 kilómetros al suroeste de Teherán.

Su misión, tratar de certificar que la instalación, en la que los científicos iraníes pretenden colocar tres mil centrifugadoras de moderna generación, se ajusta y limita a los fines pacíficos que alega el régimen de los ayatolá.

“Los inspectores, que llegaron de madrugada a Irán, visitaron la planta y tienen previsto hacerlo varias veces más hasta mañana”, fecha en que regresarán a Viena, confirmó horas después la agencia de noticias local Mehr.

“Fordu” se ha convertido en una nueva fuente de suspicacia para la comunidad internacional, que acusa a Irán de ocultar, bajo su programa nuclear civil, otro de naturaleza clandestina y aplicación bélica cuyo objetivo sería adquirir un arsenal atómico.

Vigilada por los satélites estadounidenses desde que hace más de dos años comenzara su edificación, su existencia salió a la luz pública envuelta en polémica el pasado 25 de septiembre al margen de la cumbre del G-20 en Pittsburg.

Aquel día, el presidente estadounidense, Barack Obama, flanqueado por su colega francés, Nicolás Sarkozy, y el primer ministro británico, Gordon Brown, acusó a Irán de haber engañado al mundo al iniciar su construcción “de forma clandestina”.

El régimen iraní trató de justificar su acción y alegó que no había actuado de forma secreta ya que había informado a la AIEA cuatro días antes de la denuncia de la Casa Blanca.

Además, subrayó que en su opinión había actuado incluso de buena fe ya que interpreta que no está obligado a revelar su existencia hasta que falten seis meses para su entrada en funcionamiento.

Pero apenas dos semanas después, el director general de la citada agencia de la ONU, Mohamad ElBaradei, dio la razón a la comunidad internacional al señalar que Irán debería haber informado desde el mismo momento en el que decidió poner la primera piedra.

El nuevo conflicto estalló apenas seis días antes de que Teherán y el denominado grupo 5+1 —integrado por Estados Unidos, Rusia, el Reino Unido, China y Francia más Alemania— retomaran la negociación nuclear en Ginebra bajo el nuevo espíritu de diálogo fomentado por Obama.

La Administración estadounidense ha subrayado que la comunidad internacional quiere, ante todo, garantías de Teherán de que no desviará el enriquecimiento de uranio a otros usos como la creación de una bomba atómica o el ensamblaje en ojivas de misiles.

Irán niega las acusaciones e insiste en que sus objetivos son únicamente la generación de electricidad y la alimentación de sus reactores de investigación médica.

Para ello, tiene más de siete mil centrifugadoras en la planta de Natanz, y espera la puesta en marcha del reactor de Bushehr, que construye con ayuda rusa.

En la capital, tiene otro reactor de investigación que necesita uranio enriquecido a 20 por ciento.

Como solución, representantes de Washington, París y Moscú propusieron esta semana a Irán, tras una reunión de tres días en Viena, enviar su uranio a otro país —en particular a Rusia— y recuperarlo tiempo después enriquecido a 20 por ciento para cubrir así sus necesidades de combustible nuclear.

Irán quiere conservar mil 100 kilos de uranio enriquecido

Un alto responsable iraní declaró que Irán deseaba conservar en el país mil 100 kilos de uranio enriquecido a 3.5%, al comentar el acuerdo propuesto por la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) para un enriquecimiento suplementario del uranio iraní en el extranjero.

“Pienso que un acuerdo nuclear (con las potencias del grupo de los Seis) no es problemático, pero debemos conservar en el país mil 100 kilos de uranio enriquecido a 3.5%”, declaró Mohsen Rezai, actual secretario del Consejo de Vigilancia y ex jefe de los Guardianes de la Revolución, el Ejército ideológico del régimen.

“Para el combustible del reactor de Teherán, necesitamos enviar únicamente 350 kilos de uranio a 3.5% (...) lo que puede permitir producir el combustible necesario para 20 a 25 años”, añadió, según el sitio internet de información Tabnak.

Asimismo precisó que el reactor de investigaciones de Teherán necesitaba únicamente 30 kilos de combustible con un grado de enriquecimiento a 20 por ciento.

Es la primera vez que un alto responsable iraní da estas precisiones sobre las necesidades de uranio enriquecido para el reactor de investigaciones de Teherán.

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