Internacional | Los dos favoritos son el actual presidente, Daniel Ortega, y el empresario Fabio Gadea Nicaragua elige a su presidente en medio de choques Los dos favoritos son el actual presidente, Daniel Ortega, y el empresario Fabio Gadea Por: EL INFORMADOR 6 de noviembre de 2011 - 01:24 hs El mandatario izquierdista, Daniel Ortega, representa al Frente Sandinista de Liberación Nacional. AFP / MANAGUA, NICARAGUA (06/NOV/2011).- Agobiados por la pobreza, los nicaragüenses votarán hoy para decidir entre la reelección del sandinista Daniel Ortega y cuatro opositores de derecha, en unos comicios presidenciales y legislativos que pondrán a prueba la credibilidad del cuestionado tribunal electoral. Un total de 3.4 millones de nicaragüenses está convocado a las urnas para elegir al presidente y a 90 diputados tras una campaña electoral marcada por la apatía y las denuncias de irregularidades, no exenta de algunos incidentes. Los nicaragüenses esperaban la votación en sus actividades normales, pero las acusaciones entre seguidores de Ortega y opositores agitaban el clima político; con pequeños choques en distintos puntos del país dejaron al menos 17 heridos en la localidad de Sébaco. Ortega, que gobernó de 1979 a 1990 y retornó al poder en 2007, aspira a ser reelecto como líder del izquierdista Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) para un tercer mandato (2012-2017), pese a las críticas de opositores en torno a su candidatura. Ortega va a las urnas con alrededor de 50% de las intenciones voto y, ante una oposición dividida, con una cómoda ventaja —de unos 18 puntos— sobre su inmediato rival, el empresario radial Fabio Gadea, del Partido Liberal Independiente (PLI), según los sondeos. En lejano tercer lugar, con 11%, marcha el ex presidente Arnoldo Alemán (1997-2002), líder del Partido Liberal Constitucionalista (PLC, derecha), quien tiene pactos políticos con Ortega desde hace más de una década. Los otros dos partidos de derecha en contienda tienen menos de 1% de las intenciones de voto. Los comicios presidenciales serán ganados por el candidato que logre un mínimo de 35% de votos y cinco puntos de ventaja sobre el segundo lugar, lo que hace prever una fácil reelección de Ortega. En los últimos días cientos de personas protestaron por retrasos en la entrega de cédulas. Ayer aún había filas en los centros electorales para reclamarlas. AnálisisDaniel Ortega y Arnoldo AlemánOrestes E. Díaz Rodríguez Cuando en 1996 Daniel Ortega fue derrotado por segunda ocasión consecutiva, entendió que si el Frente Sandinista de Liberación pretendía llegar nuevamente al poder tenían que cambiar las reglas electorales. Entonces los comicios también estaban pactados a dos vueltas, pero para emerger vencedor el ganador debía sumar 45% de los votos o de lo contrario enfrentar el balotaje. En 1996 el sandinismo fue ganador indiscutido de la primera vuelta, pero en la segunda los partidos liberal y conservador unieron fuerza y lo aventajaron. Siendo el partido más organizado y numeroso, el sandinismo era incapaz de superar el umbral de 40% de votos en un país inclinado hacia las ofertas de derecha. La oportunidad llegó cuando el presidente Arnoldo Alemán (1996-2001) saqueó escandalosamente el erario y decidió al final de su mandato pactar con el FSLN reformas constitucionales. Alemán controlaba por completo la maquinaria de su partido y con las reformas repartió proporcionalmente los cargos fundamentales del sistema judicial y electoral entre liberales y sandinistas, como garantía de conservar una cuota decisiva de poder que, entre otras cosas, impidiera que resultara procesado. La concesión que Alemán hizo para sellar el pacto, fue aceptar el reclamo sandinista de reducir el umbral para resultar ganador en primera vuelta hasta 40%, e incluso hasta 35% si la ventaja sobre el segundo puesto era mayor a cinco puntos. Pero en 2001, pese a la reforma, el sandinismo fue nuevamente derrotado aun consiguiendo un desempeño record de 42 por ciento. Dada la amenaza de retorno, el voto no sandinista se concentró en el candidato del partido liberal Enrique Bolaños vencedor con 56 por ciento. Lo que sobrevino después sentó las premisas para el escenario electoral de 2006 y también de 2011. Alemán se propuso continuar ejerciendo el mando desde su curul de diputado basado en su dominio del aparato partidista. Una reelección camuflada. La reacción del presidente Bolaños fue procesarlo por corrupción, logrando recluirlo con una condena de 20 años. No fue difícil, de dos mil dólares declarados cuando era candidato presidencial, Alemán se había convertido en uno de los hombres más ricos de Nicaragua. Aún desde la cárcel, Alemán continuó controlando la bancada liberal en el Congreso y en alianza con la del FSLN aislaron totalmente a Bolaños. El principal efecto del enfrentamiento fue que la derecha o antisandinismo se dividió en dos bandos irreconciliables. En 2006 Ortega se imponía en primera vuelta con apenas 38% de votos. Orestes E. Díaz Rodríguez es maestro de la Universidad de Guadalajara www.orestesenrique.wordpress.com Temas América Latina Nicaragua Procesos electorales Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones