Miércoles, 15 de Octubre 2025
Internacional | El fundador de WikiLeaks cuestiona el espionaje del Gobierno a sus ciudadanos

Todos tenemos un soldado bajo la cama

El fundador de WikiLeaks cuestiona el espionaje del Gobierno a sus ciudadanos

Por: EL INFORMADOR

Julian Assange califica como héroes a Bradley Manning y a Edward Snowden AFP /

Julian Assange califica como héroes a Bradley Manning y a Edward Snowden AFP /

CIUDAD DE MÉXICO (21/JUN/2013).- Para alguien que ha vivido en más 50 ciudades y pasó por 37 escuelas, debe ser difícil estar atrapado durante 12 meses en los confines de la oficina-celda de la embajada de Ecuador en Londres en la que vive exiliado. Quizá por ello, quienes lo visitan confirman que no hay reloj a la vista que marque el adormilado paso de las horas.

La voz grave que escucho por teléfono recuerda cavernas y evoca al oído la garganta de un fumador. No es el caso. Pero Julian Assange parece estar construido a base de paradojas. Si la voz hace pensar en un hombre de 60 años, su cara adolescente contradice los 42 que cumplirá el 3 de julio.

Su tono es correcto, con escasas inflexiones, casi monótono, pero impecable. Es sumamente articulado y me sorprende su nivel de elaboración analítica. Muy lejos del habla entusiasta y disperso que me había imaginado por parte de un activista autodidacta e irreverente. Por el contrario, habla con la precisión de un profesor de filosofía o de sociológica en una clase muchas veces impartida:

La penetración de internet en la sociedad, o para ser precisos —apuntala Assange—, el uso tan extendido del internet en nuestra sociedad ha provocado que las personas se apropien emocionalmente de las redes. Es lo único que puede salvarnos de la vigilancia generalizada que los gobiernos convierten en una arma de destrucción masiva.

Assange responde a un cuestionamiento de mi parte sobre el libro de reciente publicación ''Cypherpunks'' (Temas de Hoy, Planeta). El texto, una larga conversación de Julian con otros tres colegas activistas, es una denuncia en contra de los sistemas de espionaje y la intervención creciente e indebida del Gobierno estadounidense en las redes sociales y en la privacidad de las personas. Sin embargo, a mi juicio el diagnóstico es brillante, pero las soluciones están ausentes.

El autor dice en su libro que hoy nuestro mundo pertenece a la colectividad porque todos han depositado el núcleo interno de sus vidas en internet. “La gente expone en la red todas sus ideas políticas, todas las comunicaciones que establece con sus amigos y familiares. No sólo ha aumentado la vigilancia en las comunicaciones que ya existía, el problema es que la comunicación es mucho mayor y nuestras vidas pasan por esa comunicación”.

Y en su explicación el académico formal trasmuta en el activista mediático con una elección de palabras cuidadosamente elegidas para convertirse en titulares: “Tus comunicaciones están siendo interceptadas por organizaciones de inteligencia militar. Es como tener un tanque en tu dormitorio. Todos estamos bajo una ley marcial en lo que respecta a nuestras comunicaciones: simplemente no podemos ver los tanques, pero están. Es como tener un soldado debajo de la cama”.

— Pero el público no se siente amenazado porque considera que sus comunicaciones privadas no interesan a nadie más que a sus amigos y seguidores, y que la vigilancia está dirigida a “blancos selectivos”, planteo al activista.

— Lo más terrible no es la operación táctica: “Vamos a espiar a estas personas, a aquellos activistas”; sino el enfoque estratégico: “Vamos a espiar a todos” con independencia de que seamos inocentes o culpables. El costo de almacenamiento es bajísimo ahora, y conduce a una actitud de grabarlo todo mediante satélites y resolverlo después mediante la ayuda de sistemas analíticos. No hay leyes contra eso, y operan a escala planetaria.

Para el fundador de Wikileaks, el espionaje no sólo se refiere al Pentágono, sino también al uso que el Gobierno hace de las empresas de las redes sociales. Google y Facebook saben con quién te comunicas, a quién conoces, a quién buscas, tu posible orientación sexual, tus creencias religiosas y filosóficas. Todo eso está disponible para el poder: la línea entre Gobierno y la empresa privada se ha disipado. Hemos creído que el cliente de Facebook era el usuario; en realidad no es así. Los clientes de Facebook son la publicidad y el Gobierno que hace uso del conocimiento sobre el usuario. Lo que venden Google o Face es la información sobre todos nosotros.

El argumento es inapelable, pero la solución que ofrece el libro me resultó insuficiente. En él, Assange dice que necesitamos ''software'' libre que todo el mundo pueda modificar y escudriñar. Uno de sus colegas sugiere que usemos herramientas de comunicación como Tor y Criptophone (teléfono celular cifrado) para comunicarnos. La criptografía puede resolverlo, pero incluso Assange entiende que sólo unos iniciados pueden recurrir a ella.

— Parecería que ambas cosas resultan imposibles como solución: convertirse en ''geek'' para programar criptografía o dejar de usar Google para hacer búsquedas o email para comunicarnos no son una salida práctica.

— “Hay una conciencia creciente de lo que está sucediendo y eso está cambiando el consenso de lo que es correcto e incorrecto; los individuos pueden educarse unos a otros sobre las realidad del mundo en que vivimos, incluyendo las realidades del poder que está sobre nosotros. Estamos presenciado un nuevo mundo que no sabíamos siquiera que existía; nos parece que esos consensos pueden generar nuevas presiones políticas y eso derivar a las soluciones que están por construirse”.

La respuesta de Assange me hace pensar en las alarmistas alegorías del tanque en tu dormitorio y el soldado debajo de tu cama. ¿Es su manera de provocar la paranoia que nos lleve a exigir un ''software'' comercial y universal que encripte nuestra información para que no pueda ser leída?

— En América Latina con frecuencia el Gobierno ha sido la única alternativa para mitigar la acción de los grandes poderes factuales. (Este es un tema que Assange no puede ignorar, porque es el credo del gobierno ecuatoriano de Rafael Correa que lo asila, y se ha caracterizado por una retórica populista en contra de los intereses del capital trasnacional depredador).

— Para empezar, dice Assange, “cada país de América Latina es diferente “, como si me reprendiera y de paso me hace sentir sueco o alemán. “Al margen de ello”, dice, “si confiáramos completamente en nuestros gobiernos, podríamos aceptar que el Estado se encargue de esta vigilancia. El problema es que tendríamos que confiar en un gran número de personas porque, después de todo, el Gobierno está formado por personas. Y ofrecerles tener poder sobre nosotros, al dotarlos del conocimiento de nuestras vidas privadas, les damos un enorme incentivo para corromperse ellos mismos”.

A mí sigue sin convencerme esta especie de todo o nada (libertad individual total o hermano mayor) y trato de explicarle el papel de instituciones como el Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI).

— ¿Existe la posibilidad de que la comunidad actúe a través del aparato oficial mediante consejos parcialmente ciudadanos y que impidan la vigilancia y el abuso en contra de los cibernautas. Hay instituciones de este tipo en Europa, una especie de Protección al Consumidor en contra de las trasnacionales de la información?

— La gente que vive en un área debe tener todos los elementos para decidir sus destinos. Dicho eso, es una anomalía que sus vidas sean decididas por empresas extranjeras o incluso por un Estado nacional o externo que decida por ellos. El problema es cómo forzamos a los gobiernos a que hagan rendición de cuentas a sus ciudadanos y respondan a sus intereses, y no a los de la  burocracia o a los de las élites”.

No dice más, pero me resulta evidente la profunda desconfianza que él profesa a cualquier solución que no salga de la propia comunidad. La ocasional intervención del Gobierno a favor de los intereses de los individuos le parece a Assange más bien una anomalía afortunada que una práctica regular. Para él, los gobiernos tarde o temprano terminan por operar sobre la base de sus propios intereses.

SinEmbargo.mx

PARA SABER

Activista incómodo


Julian Assange es el fundador de WikiLeaks, el sitio que filtró miles de cables diplomáticos de Estados Unidos sobre otras naciones, lo que, por ejemplo, tensionó la relación con México.

Está refugiado en la embajada de Ecuador en Inglaterra desde junio de 2012, temiendo ser entregado a EU.

FRASES


"Anonymous me merece todo el respeto… pero uno nunca sabe quién está detrás de un comunicado2.

"Aprecio infinitamente los apoyos recibidos desde México en esta lucha que sostenemos; es lo único que puede salvarnos. Mil gracias"

Julian Assange,
fundador de WikiLeaks.

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