Jalisco | En tres patadas por Diego Petersen Farah A paso de cebra La calidad de vida de la ciudad está íntimamente ligada con la forma como los habitantes nos comportamos en el espacio público Por: EL INFORMADOR 18 de marzo de 2010 - 06:14 hs La calidad de vida de la ciudad está íntimamente ligada con la forma como los habitantes nos comportamos en el espacio público. Cuando alguien cree que puede estacionarse en la banqueta simplemente porque ahí cabe su coche, total si me multan yo pago y qué; cuando un automovilista cree que manejar bien es adelantar lo más posible a los otros, cambiando de carril cada diez segundos para llegar más rápido al siguiente alto; cuando llegar más adelante que los demás en la fila del semáforo es un valor en sí mismo, pues el que arranca primero agarra más baches; cuando cruzar la calle es una cuestión de valentía y una demostración de hombría (hay que esquivar a los autos a media cuadra con cara de “a mi tu Hummer me hace lo que el viento a Juárez”); cuando la ruta bicicletera más cercana entre dos puntos es por donde a mí se me antoje; cuando ser buen ciclista es ganarle el paso al camión porque la estupidez es un derecho inalienable; cuando todo esto sucede todos los días en la ciudad, hay algo que no está funcionando bien. Y eso que no está funcionando bien es el uso que le damos al espacio público destinado a la movilidad, que es casi todo. Durante décadas, los secretarios de Vialidad y Transporte y antes aún, los jefes del Departamento de Tránsito, han pensado que la movilidad es una cuestión de velocidad. Todo lo que han hecho, todo lo que han propuesto, toda su energía, su preocupación y en algunos casos hasta la inteligencia, ha estado dedicada a quitar obstáculos para que la circulación sea más rápida, pero poco o nada se ha hecho para que sea simple y llanamente más ordenada. Nada nos pasa por dejar pasar a un auto, pero si no lo dejamos pasar éste tendrá que frenar y atorar a todos los de atrás. Peor, seguramente adelante de nosotros habrá un carro atorado porque no le dejan pasar y ésa es la causa de que nosotros estemos parados, y así sucesivamente. La Secretaría de Vialidad implementó en estos días una programa de educación a los automovilistas para que no invadan el paso de cebra, el paso peatonal. Lo único que se puede decir es ¡qué bueno! Por fin se les ocurrió algo distinto a hacer túneles, y puentes o multar, pero se les olvida un detalle: para respetar los pasos de cebra primero tiene que haber pasos de cebra, es decir, la ciudad tiene que estar pintada y balizada permanentemente. Las señales en la calle son el primer elemento de orden en la vialidad. Gastarle a la señalización y a la educación de automovilistas, camioneros, motociclstas, bicicleteros y peatones, hará que la ciudad fluya mucho mejor y será sin duda menos caro que seguir haciendo túneles para llegar más rápido al próximo semáforo. Más vale paso de cebra que arrancones de mustang. Temas Diego Petersen Farah En tres patadas Lee También Sociales: André e Isabella reciben la Primera Comunión en familia KIVA Inversión inmobiliaria integral presenta Atriva, esencia viva Sociales: El Informador inicia una nueva etapa con la moderna imprenta "Doña Stella" Sociales: Domingo en los toros, concluye la primera parte de la Temporada Grande 2025 Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones