Jalisco | Vecinos desconocen medidas en caso de emergencia Abandonan proyecto para evitar riesgos en potabilización de agua Los empleados del área de cloración del SIAPA trabajan sin el equipo adecuado de protección Por: EL INFORMADOR 17 de mayo de 2010 - 04:42 hs GUADALAJARA, JALISCO (17/MAY/2010).- La población cercana a los 185 tanques y pozos donde se utiliza gas cloro para potabilizar el agua en la Zona Metropolitana de Guadalajara no están capacitados para reaccionar ante una fuga de este químico. El ex director del Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado ( SIAPA), Rodolfo Ocampo Velázquez, proyectó la posibilidad de utilizar hipoclorito de cloro —que es menos peligroso— en las zonas más cercanas a viviendas, hospitales y escuelas, pero sólo se utilizó un programa piloto en Santa María Tequepexpan. Uno de los trabajadores del área de cloración del SIAPA, quien pide anonimato, señala que el argumento para no sustituir los tanques de cloro fue la escasez de recursos. El organismo debe cumplir con un Protocolo de Seguridad y Prevención de Contingencias en Residuos Peligrosos, que incluye planes de contingencia, prevención y capacitación del personal basado en las normas oficiales mexicanas y estándares internacionales. Sin embargo, no se siguen las reglas a cabalidad por falta de dinero para el mantenimiento del equipo. Este diario siguió a las cinco camionetas que distribuyen diariamente este químico. Todas son de gas LP, lo que incrementa el riesgo. Y es que el gas cloro reacciona explosivamente con el hidrocarburo. Además, las camionetas son modelos de más de 10 años, cuando el protocolo especifica que deben tener cinco años de antigüedad como máximo; tampoco tienen llantas de refacción y una hasta transporta los contenedores con una llanta desinflada, lo que ladea el vehículo. Incumplen protocolo de seguridad en el manejo de gas peligroso El cloro gas es una sustancia que se usa para potabilizar el agua. Pero de no manejarlo adecuadamente, se convierte en una amenaza continua por sus propiedades físico-químicas y toxicológicas. Los empleados del Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) que transportan este químico y lo depositan en los contenedores son los más expuestos a riesgos. Tras acompañarlos en su rutina diaria de abastecimiento del gas a los pozos y tanques repartidos por la ciudad, se detectó que el personal sólo tiene mascarilla de media cara (no de respiración autónoma), y no utilizan los guantes y el resto del equipo porque consideran que no es necesario. Uno de los empleados más especializados en cloración dice que muchos minimizan los riesgos porque les falta capacitación. En la ciudad de León, Guanajuato, donde tienen uno de los mejores organismos operadores del país, retiraron el gas cloro de las zonas donde hay poblaciones. En Saltillo, Coahuila, está legislado el manejo de esta sustancia. En Guadalajara, la Unidad de Protección Civil del Estado de Jalisco no tiene personal entrenado en caso de que se presente una fuga. Los que están capacitados para controlar un siniestro son los 35 empleados del área de cloración. Los trabajadores se quejan porque la falta de mantenimiento incrementa los riesgos, tanto para ellos como para las poblaciones de los alrededores. En el SIAPA aseguran que todo está bajo control. El cloro está clasificado como severamente tóxico y es irritante severo de ojos, membranas mucosas, piel y vías respiratorias. CRÓNICA La ruta A las 07:30 horas comienzan a desfilar las camionetas de redilas bañadas en óxido y mugre. Van cargadas con un brilloso contenedor de 907 kilos de gas cloro. Portan dos rombos de identificación del producto en la parte trasera, con el número 1017 (código de la ONU) y un kit para supresión de fugas. Salen de la planta potabilizadora Miravalle, por Gobernador Curiel, y avanzan paralelas al Macrobús para tomar una de las cinco rutas diarias. En cada vehículo van dos auxiliares de cloración con camisa y pantalón de mezclilla, y el logo azul del SIAPA. Atraviesan toda la ciudad entre carros llenos de mamás regañando a sus niños, gente que se dirige al trabajo, a comer o a distintos puntos en la ciudad. De acuerdo con el protocolo, los vehículos de tres y media así como de cinco toneladas, deben tener luces de emergencia rojas y sirena audible. Deben notificar que transportan material peligroso a través de una leyenda, llevar radio móvil de comunicación y localizador GPS. Además, el modelo de automóvil debería tener como máximo cinco años de antigüedad, y ser de combustión diesel o gasolina, no de gas LP. En todo lo anterior incumple el SIAPA. El único vehículo que cumple con la normatividad es el trailer que diariamente viaja a El Salto, a comprarle a la empresa Pennwall (proveedora de 85% de gas cloro en el país) entre seis y 12 contenedores de acero al carbón de 907 kilos diarios, y 60 cilindros de 68 kilos cada mes. En la planta potabilizadora de Miravalle es donde se almacena esta sustancia y de ahí se distribuye a todos los puntos. “No andamos tranquilos, porque los vehículos están muy descuidados y sentimos que en cualquier momento se truena una llanta y nos volteamos. “Además no hay operadores en todos los pozos. Hay zonas donde hay mucho vandalismo y puede provocar algún accidente”, cuenta uno de los trabajadores que prefiere resguardar su identidad. Faltan vigilancia e instrucciones para actuar durante las fugas En la visita a distintos pozos y tanques donde se deposita el cloro gas, se detectó que no en todos hay letreros de advertencia, ni instrucciones de qué hacer en caso de una fuga. No hay copias del protocolo de seguridad, duchas de emergencia, ventilación, ni fuentes para lavado de los ojos en caso de emergencia. En algunos puntos no hay vigilancia todo el día. Por el Bosque Colomos desfilan deportistas, ardillas y visitantes que gozan respirar aire limpio. Ahí está el pozo Los Colomos y a un lado, los contenedores de cloro gas. Ni en la entrada ni los guardabosques tienen idea de qué tendrían que hacer en caso de fuga. En cada uno de los puntos donde se deposita por la metrópoli, el cloro fluye por los cilindros, se conecta a un clorador donde se hace la fusión con el agua y después se envía potabilizada a través de un sistema de presión. En el pozo de El Colli, los contenedores están junto a la calle y a poco más de 10 metros de fraccionamientos (muy cerca de Avenida Guadalupe y Periférico). Los controladores aceptan que generalmente no usan equipo de protección porque el riesgo no es grave. Y que de vez en cuando hay fugas, pero que alcanzan a arreglarlas (sin guantes ni ropa adecuada). Piden un diagnóstico situacional de riesgo y de salud. Aunque uno de ellos afirma que sí los capacitan: saca un bonche de exámenes con 10 preguntas básicas de qué es el cloro, cómo reacciona, qué hacer en caso de emergencia. Es todo lo que tiene de información. Otros puntos con cercanía a viviendas son Tanque del Sur, Caravelas Colón, Arboledas (a un lado del Hospital San Francisco) y Las Fuentes. “El gas se multiplica en 20 ó 30 minutos (una partícula de cloro se multiplica 450 veces cuando se fuga), es lo que no entienden. En los puntos donde no hay operadores vigilando, pueden meterse chavos banda, un carro puede chocar en el almacén o si sube la temperatura y provoca una fuga, todas las instituciones deberían saber cómo reaccionar”, resalta uno de los distribuidores. Incidentes Aunque hasta el momento en Guadalajara nadie ha muerto por esta sustancia, sí ha habido incidentes que han afectado principalmente a trabajadores, pero que afortunadamente se han podido controlar. 1. El 22 de noviembre de 1992 hubo una fuga en la válvula de un contenedor de 907 kilogramos de cloro, en la planta potabilizadora Miravalle. Provocó la intoxicación de tres personas y la evacuación y el paro de las actividades. 2. Hace poco más de un año, en la planta de tratamiento de Río Blanco se congeló una línea y provocó una fuga. Alcanzaron a cerrar las válvulas, pero un trabajador se “cloró” y lo llevaron a la Cruz Verde. De inmediato le querían hacer una lavativa y ponerle bronco dilatadores porque creían que había ingerido Cloralex, pero “afortunadamente, otro compañero les aclaró que traía gaseamiento, daño en los pulmones. Eso es gravísimo porque no está estandarizado en los hospitales cómo atender este problema”. El trabajador perdió 10 kilos y tardó un año en reincorporarse a laborar. 3. En Santa María Tequepexpan, Tlaquepaque, un cilindro comprado como chatarra fue abierto y provocó la intoxicación de 10 personas. 4. En 2009 murieron ocho personas en la ciudad venezolana de Clarinas por una fuga de gas cloro. 5. En 2010 hubo otra fuga en Venezuela y hubo niños intoxicados. Lo mismo en otros estados del país, en Nicaragua, España, China e Italia. REACCIONESAlma Leticia Velázquez Guzmán, bióloga. Afirma que el cloro ocupa el tercer lugar de incidencia en accidentes químico-tecnológicos en países del tercer mundo, por lo que se clasifica como una sustancia de alto riesgo. Ella realizó en 2002 el “Plan de emergencia para responder en caso de contingencia por fuga de cloro en la planta potabilizadora de Miravalle”. Detalla que en caso de una fuga en la planta, la afectación sería de 891 metros máximo, lo que afectaría a 242 trabajadores y casi 40 mil personas de la comunidad externa. Una fuga de 10 toneladas de cloro puede producir una concentración máxima de 140 partes por millón a una distancia de dos kilómetros. Javier García Velasco, experto en salud ambiental. Señala que debería existir una legislación para el manejo del cloro gas y que todas las empresas u organismos deben tener hojas de seguridad para el manejo y transporte de la sustancia. Igualmente, tienen la obligación de informar a la población qué hacer en caso de emergencia. Opina que el uso del cloro gas no es tan riesgoso como se cree, si es manejado adecuadamente. “El detalle es que cada vez se utiliza menos por el riesgo de manejo. Pero no es lo que más debe preocuparnos en esta ciudad, porque vivimos rodeados de otros compuestos más peligrosos que ni siquiera conocemos y no hay medidas de contingencia. Eso es un problema general”. Protección Civil carece de personal capacitado La Unidad Estatal de Protección Civil y Bomberos no tiene personal capacitado para atender riesgos del cloro gas, según informaron en Comunicación Social. La voz responsable del área, Juan Pablo Vigueras, dice vía telefónica: “Hablé con el mayor Trinidad López Rivas y me dice que nosotros no atendemos esos casos. No tenemos ninguna información al respecto”. Esto, a pesar de que cuentan con la Coordinación de supervisión, vigilancia y asesoría, que según su sitio en internet, está destinado a “verificar e inspeccionar las medidas de seguridad y equipamiento para la prevención y atención de emergencias en empresas de riesgo e instituciones y centros de concentración masiva”. Además, “esta área está capacitada para responder en caso de emergencias donde se involucren materiales peligrosos y situaciones que pongan en riesgo a la población”. Medidas de precaución en otras ciudades Por razones de seguridad, el organismo operador de agua en León, Guanajuato, ha dejado de usar el cloro gas en los pozos ubicados en lugares con alta densidad poblacional o cercanos a las escuelas. En su lugar, utilizan hipoclorito líquido, lo que les permite reducir el riesgo de fugas tóxicas. De acuerdo con datos de la Dirección General de Operación del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de León (SAPAL), las medidas de seguridad incluyen el abandono de los grandes contenedores de cloro gas para las salas de cloración. Actualmente, sólo utilizan contenedores de una tonelada en cuatro puntos; en el resto usan tanques de 68 kilos e hipoclorito en las zonas más vulnerables. Los mil trabajadores del SAPAL toman agua directamente de la llave en las oficinas, para mostrar la confianza que tienen en sus procesos de potabilización. En Coahuila, la operadora Aguas de Saltillo trabaja con estándares de seguridad marcados expresamente en la Ley de la Comisión Estatal de Aguas y Saneamiento. De acuerdo con el Centro Virtual de Información del Agua, se estima que 95% de los sistemas en el país cuenta con dosificadores de cloro. Esto quiere decir que 82.7 millones de habitantes, de 23 mil 86 localidades del país, cuentan con infraestructura de cloración. El cloro ¿Qué es? Es un líquido ámbar o un gas amarillo verdoso, sofocante, más denso que el aire. Su concentración en gas es de 98%. El que se usa para la limpieza en las casas tiene 1% de cloro. ¿Cuáles son sus consecuencias en la salud? Causa irritaciones graves en la piel, mucosas y complicaciones broncopulmonares serias. Cuando la exposición es aguda, genera paro respiratorio y la muerte. ¿Cuáles son los niveles de exposición que producen complicaciones? La exposición a cuatro partes por millón (ppm) parece tolerarse de 30 minutos a una hora sin manifestaciones clínicas graves. La inhalación de una concentración superior a 30 ppm produce: sensación de sofocación con ansiedad, dolor retroesternal, tos, dificultad, respiratoria, cianosis y esputos hemoptoicos, sensación de quemadura en la nariz, boca y lengua, cefalalgias, dolores epigástricos, náuseas y vómitos. Cuando la exposición es grave (40 a 60 ppm) puede presentarse edema de pulmón difuso. ¿Dónde lo deposita el SIAPA? En pozos o tanques en diversos puntos de la ciudad, donde hay almacenes con cilindros o contenedores, dependiendo de las cantidades de agua a clorar. Los pozos utilizan entre cuatro y seis kilos diarios de cloro. Empleados de cloración amagan con suspender labores “Sí hemos tenido contingencias y afortunadamente hemos podido resolverlas. Y por eso todos (las autoridades y la ciudadanía) se confían, porque no ha pasado nada grave. Pero cada vez se olvidan más de esta área”, cuenta uno de los empleados de cloración del SIAPA, quien también opta por mantenerse en el anonimato. Asegura que hace años, los de cloración eran de los mejor pagados de la dependencia. Pero ahora son los que tienen niveles más bajos, de entre cinco y 10 mil pesos, de acuerdo con la página de transparencia del SIAPA. “El Sindicato se supone que exigiría mejores salarios y condiciones, y sí han logrado cosas, pero la verdad es que ellos manejan las plazas y nos tienen restringidos. No nos dejan ir con los jefes a decirles nuestra situación laboral. Y sí nos da miedo hablar, pero necesitamos que alguien nos escuche, porque lo que nosotros arriesgamos es la vida”. Han pensado que si no los escuchan, detendrán labores hasta que les cambien los vehículos con los que transportan el gas cloro. En el área de cloración trabajan 35 personas. Y es que las Chevrolet modelo tres toneladas, son un “desecho” de otra área, pues algunas se utilizaban en la Gerencia de Agua Potable y Alcantarillado. “En todo lugar donde hay cloro, hay riesgo. Pero si hubiera trabajo de prevención, el riesgo se controla, aunque no se erradica”. El gas cloro siempre se ha usado para potabilizar el agua, pero el riesgo se ha incrementado porque se construyeron asentamientos alrededor de los pozos y tanques. “Con la extensión de la mancha urbana tenemos más peligro. Cada vez es más difícil moverse en la ciudad y no tenemos cultura de la seguridad”. Antes había comandos de incidencia intra y extra muros, y había mayor coordinación con la Unidad de Protección Civil del Estado de Jalisco y con la Secretaría de Vialidad y Transporte. Este tema es uno de los tantos pendientes que recibe el nuevo director del SIAPA, José Luis Hernández Amaya, y que tendrá que resolver a pesar de que el organismo está en números rojos y apenas está tratando de resolver las irregularidades que le dejaron con el programa “Todos con Agua”. “Creemos que tiene sensibilidad para el tema, él ya estuvo como gerente técnico y conoce los riesgos. Pero está limitado porque no hay dinero”. Temas Siapa Municipios Protección Civil Jalisco Lee También Morena Jalisco respalda Reforma Judicial Comienza en Jalisco la Campaña Nacional de Vacunación de invierno Charros de Jalisco buscará frenar su racha negativa en juegos inaugurales de la LMP Autos con estas placas deben realizar la Verificación Vehicular antes del 31 de octubre Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones