Jalisco | En tres patadas por Diego Petersen Farah Camino a la inmovilidad En tres patadas por Diego Petersen Farah Por: EL INFORMADOR 4 de febrero de 2010 - 04:22 hs No hay otro tema de conversación en esta semana que el tráfico. La ciudad se desquició con las lluvias de estos días. Nada que no supiéramos. Lo único seguro es que en la próxima temporada de lluvias o en las cabañuelas del año siguiente la cosa va a estar peor. No hay forma de que las cosas mejoren si lo que estamos haciendo es todo lo necesario para que empeoren: más coches, más infraestructura para los carros, mayor distancia entre los puntos de vivienda y los de trabajo. Ahora sí que todo lo necesario para vivir peor. El dato que se publica hoy en estas páginas no podía ser más contundente. Los propietarios de carros en Jalisco generamos, entre todos los impuestos relacionados con el automóvil, tres mil 500 millones de pesos. La inversión, sólo del Gobierno del Estado en infraestructura para los automóviles (carreteras, puentes, pasos a desnivel, ampliaciones, etcétera) suma más de siete mil millones, esto sin contar lo que los ayuntamientos gastan en pavimentos. El dinero que se gasta para los automóviles sólo beneficia a los que traemos carro y promueve un mayor uso de éste. Para decirlo en palabras del arquitecto Juan Palomar: siembra calles y te crecerán los autos. Pero lo peor es que, salvo la inversión relacionada con carreteras que sí genera competitividad y valor agregado, es un gasto que no ayuda a mejorar ni la economía ni la calidad de vida: un puente o un paso a desnivel son la vía más rápida para llegar... al siguiente semáforo. Guadalajara triplicó el número de autos en 12 años. En 1997 habían medio millón de carros, hoy hay ya millón y medio, casi el doble por persona de lo que tiene registrados el Distrito Federal. Cada año la velocidad promedio baja un kilómetro por hora, lo que significa que en la hora pico la velocidad está ya entre los 15 y los 20 kilómetros por hora, la velocidad promedio de la bicicleta. Vamos camino a la inmovilidad. Nadie se va a bajar de su auto mientras no generemos una infraestructura de transporte colectivo cómoda, eficiente y segura, y esta infraestructura no se va a lograr mientras sigamos gastando lo poco que tenemos en puentes y pasos a desnivel. El círculo se tiene que romper por algún lado, y sólo hay dos caminos: o dejamos de gastar en el auto y en lugar de quitarle impuestos le generamos más y los aplicamos al transporte público, o nos endeudamos como locos para construir una gran infraestructura de transporte público y luego aumentamos los impuestos para pagar la deuda. Lo demás es choro. Temas Diego Petersen Farah En tres patadas Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones