Jalisco | En tres patadas por Diego Petersen Farah De dónde charcos ¿Qué puede hacer una policía de un municipio de tamaño medio o pequeño frente a la amenaza del narco? Por: EL INFORMADOR 23 de marzo de 2010 - 05:03 hs ¿Qué puede hacer una policía de un municipio de tamaño medio o pequeño frente a la amenaza del narco? Absolutamente nada. La mayoría de los municipios tienen cuerpos de seguridad que no pasan de 50 personas, están mal preparados, mal armados y mal pagados. Pero no es que los municipios no quieran atender el asunto. Vamos a suponer, aunque sea como ejercicio académico, que todos los municipios tuvieran presidentes municipales ejemplares y dispuestos a dar lo mejor de sí mismos por su terruño. ¿Qué pueden hacer por su policía? Capacitarla, apertrecharla, duplicarla. Aún así, un municipio de que tenía 15 policías malos llegará a tener 30 buenos. ¿Qué pueden hacer 30 policías frente a un grupo de delincuencia organizada que ha decidido que ese pequeño pedazo del territorio nacional les interesa? Nada, absolutamente nada. Una de las discusiones que se esperan hoy en el seno de la reunión de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) es que se abra la posibilidad de la creación de una policía nacional que sustituya, en los estados que así lo deseen, a las policías estatales y municipales. La idea suena bien: una sola policía, un solo mando, un solo estilo de capacitación, un solo control, etcétera. El problema, diría el piloto, es el aterrizaje. En México existen entre 450 y 500 mil policías municipales. Esto es, uno de cada 200 mexicanos es policía en su pueblo. Desde la épocas ya remotas de Miguel de la Madrid en la presidencia, bajo la coordinación de Ignacio Morales Lechuga, se intentó hacer un censo y seguimiento puntual de los policías municipales, pues desde entonces se sabía que una parte central del problema eran estos delincuentes con uniforme que brincaban de policía en policía porque, oh coincidencia, resulta que siempre hay chamba de policía, pues la estrategia ante la inseguridad es siempre aumentar el número de elementos. Así, un policía corrupto de Tlquepaque, Jalisco, simplemente un día no se presenta a trabajar y en tres días tiene chamba en Comitán, Chiapas, o en Apodaca, Nuevo León. No todos los policías municipales son corruptos, pero para efectos prácticos y por diversos motivos, ocho de cada 10 de ese medio millón no son útiles en una policía nacional que se pretende capacitada, educada y entrenada. La policía federal tiene hoy, con un gran esfuerzo y una apuesta enorme por una escuela de policía, 32 mil elementos. El problema de una policía nacional no es sólo la resistencia de los gobernadores, que sin duda la habrá, pues parte esencial del poder es el manejo de la seguridad, sino la incapacidad del Gobierno federal para abastecer de elementos. Ahora sí que, de dónde charcos si no llueve. Temas Diego Petersen Farah En tres patadas Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones