Sábado, 01 de Noviembre 2025
Jalisco | En tres patadas, por Diego Petersen

De perros y periodicazos

La historia de la izquierda ha sido su incapacidad para generar consensos

Por: EL INFORMADOR

El pleito entre el perro sin correa, Enrique Alfaro, y los lebreles amaestrados del “licenciado”, los perredistas del Grupo Universidad (esos sí obedientes, sumisos y hechos a la correa del amo), está llevando al PRD en Jalisco a situaciones verdaderamente patéticas. La historia de la izquierda ha sido su incapacidad para generar consensos. No es extraño, el dogmatismo fue el lugar común del pensamiento socialista y comunista en el siglo XX y esa herencia está en el ADN de los partidos de izquierda en México y de todo el mundo. Donde se juntan dos perredistas hay al menos tres corrientes (viva la esquizofrenia). Pero en el pleito de Tlajomulco no se trata de cuestiones ideológicas o dogmáticas, es una lucha burda por el poder y el presupuesto, y al final por el partido, en el que el cobre está saliendo a borbotones.

Tlajomulco es la primera elección importante que gana el PRD en Jalisco, y antes de tres meses el mismo partido se gasta el dinero, que debería dedicar a conseguir votos, en publicar desplegados en contra de su propio alcalde. La semana pasada nos anunciaron, en robaplanas en todos los periódicos, que el “yunque” los estaba invadiendo y que las fuerzas oscuras de la ultraderecha panista estaban tomando el partido. Eso sí, aclaraban que con el PAN tenían excelente relación, (hasta alianzas electorales) en una disociación digna del mejor diván. Los llamados “yunques” son parte esencial del PAN, no son otra cosa. Ahí están desde hace décadas y forman parte del partido tanto los tradicionalistas o los foxistas, o los calderonistas, o cualquier otra corriente. Llegaba incluso a provocar ternura la indefensión que mostraba el PRD, en su propio desplegado, ante los ataques externos de los malosos de enfrente.

Ayer nos regalaron otra joya al publicar un desplegado furibundo contra Enrique Alfaro, al que acusan de demagogo, insensato y de querer endeudar al municipio de manera excesiva. Evidentemente lo que pretende el desplegado es mostrar cómo Alfaro ya no es perredista, sino un lacayo del gobernador González Márquez.
El rompimiento está claro, es irreversible. La pregunta es quién se quedará con el control del partido, porque la disputa será de fuerzas nacionales.

De lo único que no se les puede acusar es de incongruentes, pues desde tiempos inmemoriales se sabe que a los perros se les educa a periodicazos. Lo curioso en este caso es que sean los lebreles del “licenciado” los que pretendan educar al perro bravo. ¡Guau!

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