Jalisco | Incumplen normas sanitarias y ambientales El Bosque La Primavera está amenazado por varios basureros Desde tiraderos clandestinos, hasta depósitos de restos de animales al aire libre ponen en riesgo el área natural protegida Por: EL INFORMADOR 2 de febrero de 2010 - 04:12 hs GUADALAJARA, JALISCO.- Luego que en días pasados fue clausurado un vertedero de basura en Tala por incumplir normas ambientales (estaba a unos metros del área protegida de La Primavera), se comprobó que éste no es el único sitio que amenaza el bosque apreciado como el principal pulmón de la zona metropolitana, pues al menos otros 12 sitios son utilizados como basureros, totalmente fuera de norma, y causan serias afectaciones. Un claro ejemplo es el vertedero de Huaxtla, en el municipio de El Arenal, en donde diariamente se descargan alrededor de 40 toneladas de desechos. Este basurero se ubica a tan sólo 50 metros del bosque. Por si fuera poco, no únicamente los sitios de depósito de desechos sólidos causan afectaciones, también existen lugares clandestinos en donde se depositan restos de animales provenientes de rastros, los cuales quedan al aire libre llenando el ambiente de un fuerte olor a putrefacción, además de ser un potencial foco de infección. Algunos de los vertederos localizados están dentro del territorio protegido por decreto presidencial. Además de los tiraderos que operan fuera del marco legal, La Primavera se ve amenazada año con año por los incendios forestales. Según José Luis Gámez, director del bosque, de noviembre del año pasado a la fecha se han registrado un total de 13 incendios, el último apenas el domingo pasado. Con un presupuesto de siete millones de pesos para 2010, el panorama luce harto complicado para los responsables de contrarrestar todas estas acciones que afectan al área natural protegida. Tiraderos afectan al Bosque La Primavera El problema del vertedero de Tala se replica al menos en 12 puntos más de los alrededores del Bosque La Primavera, y aunque parece que el decreto de área natural protegida es lo único que mantiene fuera a los tiraderos municipales y clandestinos, ni el aire que arrastra la basura, ni la fauna nociva, ni los lixiviados, respetan el polígono. Lo común en estos montones de basura que no cumplen con la normatividad ambiental, son perros jalando desperdicios de alimentos entre plásticos y juguetes despreciados cada Navidad, así como garzas caminando en extensos lagos de basura que derraman jugos negros. El único sitio que se encuentra dentro del área natural protegida es un depósito de pedaceras de caballo que deja clandestinamente un rastro de El Arenal. La clausura del basurero de Tala hace un par de semanas no ha resuelto el problema de fondo. No se han iniciado los trabajos de abandono, hay una fosa abierta repleta de cadáveres de animales y vísceras, y hay 40 pepenadores que ya no tienen trabajo y aún no saben cómo resolverán el hambre acumulada de estos días. El vertedero de Huaxtla es el foco de contaminación más cercano a La Primavera —está a menos de 50 metros—, recibe alrededor de 40 toneladas diarias (de El Arenal) y, aunque estuvo clausurado en días pasados, el sábado pasado reanudó sus actividades con todo y charcos de lixiviados acumulados en la parte baja de los taludes. El resto son tiraderos clandestinos, principalmente en los alrededores del Cerro del Colli. El problema, dice el director del Bosque, José Luis Gámez, es que con que una persona deje desperdicios, el sitio se convierte de inmediato en basurero. Y aunque no existen estudios de cómo ha afectado la basura al área natural protegida (apenas recibieron presupuesto para los salarios y no hay para los gastos operativos ni de gasolina), el ingeniero resalta que lo preocupante son los restos que vuelan con los vientos y la contaminación de los mantos freáticos. “Es un tema que nos preocupa y tendremos que pedir a las universidades que hagan estudios, ya no sólo biológicos, también químicos, de cómo nos ha afectado todo esto”. De acuerdo con la Procuraduría de Protección al Ambiente, casi la totalidad de los casi 200 vertederos de Jalisco (sin incluir los clandestinos) incumplen la normatividad, principalmente por escurrimientos de los jugos de la basura y las coberturas de los residuos. Únicamente hay procesos administrativos para los vertederos de Huaxtla y Tala, ya que el resto son clandestinos. Pedaceras de caballo contaminan La Primavera Una gran familia de zopilotes vuela diariamente por el Bosque La Primavera delineando figuras en el aire, con el pico embarrado de tripas y grasas de caballo, cortesía de un rastro que deposita clandestinamente este tipo de residuos dentro del área natural protegida. Los bien intencionados dirán que proveer de alimento a las aves es un acto de altruismo. Los que son un poco menos, sacarán su propia conclusión ante la escena: entre pinos, robles y al menos tres nacimientos de agua en el ejido de Santa Cruz, se asoman pestilentes pedaceras de intestinos, pezuñas, huesos, sangre coagulada y heces fecales de los caballos que sacrifican en el matadero de Santa Cruz, y que llevan los miércoles y viernes en una camioneta Ranger roja desde hace más de cinco años. Para llegar al sitio hay que tomar desde Guadalajara la carretera hacia Tala, y poco antes del balneario Las Tortugas hay un camino a la izquierda hacia el desarrollo ecoturístico Aguadulce. En el ingreso está Isaías, un vendedor de ponis, quien confirma que hacia adentro —señala el cielo tupido de zopilotes— está la “horripilante” pestilencia. Y que es fácil saber cuando pasan a tirar la pedacera, porque dejan un hilito de sangre que los delata. “Llegan y lo avientan, y luego luego se regresan, porque los veo entrar y salir en cinco minutitos”, dice el señor que vive cerca, en “un ranchito”, y que no entiende a la gente que deja La Primavera “como un muladar, lleno de basura ¿Qué no es nuestro bosque? ¿Por qué lo destruimos? ¿Qué no es bonito? No le miento, diario recojo bolsas y bolsas… yo a recoger, y la gente a tirar”. Siguiendo a las más de 50 aves de rapiña, y con el olfato encendido hasta en los dedos, es fácil encontrar un ex tiradero con cadáveres marchitos por el sol, intestinos secos picoteados por los buitres y capas cafés, verdes, rojas y espumosas —por el calor— de los residuos de los animales. Y aunque hace tiempo que ya no dejan porquería de caballo, a unos 300 metros está una casa que se abastece de un pozo profundo. Será coincidencia, pero los niños de cinco y dos años que viven ahí, acostumbran vomitar y enfermarse de diarrea cada dos meses, cuenta su papá, Juan del Ángel. Más adelante, antes de llegar al río termal, está el panteón de los caballos despedazados que descansan en un paraíso lleno de árboles y aguas termales. Un paraíso que dejará de serlo mientras las autoridades sigan permitiendo que dentro de un área natural protegida tiren restos de animales sin cumplir con la normatividad. ¿Y las autoridades? Los guardabosques saben perfectamente quién y cómo tiran los pedazos de equinos, pero no tienen facultades para detener o sancionar. Es un tema que se ha solicitado a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, pero que no ha tenido eco. Basurero de TalaPepenadores se quedan sin trabajo “Para afuera”, grita el policía que vigila el ahora clausurado basurero de Tala, y los pepenadores se angustian, agilizan sus manos entre los escombros y sacan lo que pueden. Se aglomeran en la entrada y bajan juntos por el camino, como el patito feo con sus bultos al lomo, lentos. A las 12:00 horas era el toque de queda para que nadie vuelva nunca más. Por los días que no se ha recolectado, apenas sacan material para vender alrededor de 50 ó 100 pesos, detalla una mujer con los cabellos teñidos de amarillo, casi blanco, gorra rosa y un pantalón de mezclilla que denuncia su delgadez. Ella y otros cuatro están reunidos, pensando en su futuro. Las mujeres pueden lavar o planchar, porque “de a tiro no tenemos ni primaria”. Los hombres quisieran que el Ayuntamiento les diga cuál es su futuro. Nunca les exigieron ni siquiera guantes o cubrebocas para pepenar. Trabajo es suficiente. “Porque fíjese —interrumpe Víctor, un joven de 23 años que desde chiquillo vive de la basura—, aquí aprendí que si se trabaja, se come, si no, no… Y hay que perder el asco para salir adelante”. ¿Qué los trajo aquí? La necesidad, corean un par con nostalgia. Víctor llegó de chiquillo al basurero — “yo aquí me críe” —, pero no sabía que podía conseguir dinero de separar lo que la gente de Tala ya desechó. “Me gustó, porque encontraba sobrantes de comida para mi hogar. Y cosas buenas de veras, jitomates, papas, comida congelada que sí servía, y ya con eso arrimábamos algo a los hermanos. De aquí he comido siempre”. Todos han encontrado de todo, porque es un basurero en el que no había ningún criterio. Incluso llegaban residuos biológico-infecciosos de hospitales y cadáveres y vísceras de animales que están apilados en una fosa, sin ninguna cobertura. Ahí nadie se acerca, por la peste de años de putrefacción reactivada diariamente por cuerpos frescos. Y aún de grande, Víctor siempre quiso encontrarse “una motito de esas para andar en la calle —acomoda su cuerpo simulando que está encima de una cuatrimoto— o de plano una bicicleta… yo no tuve infancia”, remata con un silencio. Son poco después de las 10:00 horas y comienzan a correrlos, antes de la hora acordada, porque aceptaron hablar con EL INFORMADOR, al que culpan de que hayan clausurado el vertedero y de que 40 personas se hayan quedado sin trabajo (por la publicación hace un par de semanas del incumplimiento de la normatividad ambiental de este sitio). Bryan, de ocho años, sólo alcanza a rescatar un Roger Rabbit y se va junto a su madre, caminando con el mono colgando de la mano derecha. Antes de irse, confiesa que nunca quiere regresar, porque en su escuela lo “agarran a la burla” y porque la gente se agarra a golpes por ganarse la basura. Textos: Alejandra Guillén. ¿Qué dice La Cofepris del manejo de los rastros? De acuerdo con la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), el manejo inadecuado de los rastros genera microorganismos patógenos en el agua, fauna nociva, gas metano (que contribuye al cambio climático), mal olor y representa un riesgo para la salud. Los órganos decomisados y animales muertos deben enterrarse a una profundidad de al menos medio metro, lo suficiente para evitar que vectores como perros, roedores e insectos tengan acceso a los residuos. Asimismo, deben cubrirse con una capa delgada que sirve como desinfectante. El agujero debe estar a por lo menos 15 metros de algún pozo o cuerpo de agua. La sangre es el residuo más dañino para el ambiente que generan los rastros, tanto por volumen como por capacidad contaminante. Los rastros y mataderos municipales tienen un gran impacto ambiental negativo en la mayoría de las localidades donde se asientan. En 90% de los rastros no hay planta de rendimiento y eliminan 121 mil litros de sangre al día, equivalentes a contaminación generada por 81 millones de litros de residuos fecales. ¿Qué sugiere? Recuperar y separar los residuos, y evitar al máximo la disposición de residuos en el drenaje o cuerpos de agua, ya que el tratamiento posterior resulta costoso y hay riesgos a la salud. Soluciones para cada desecho Sangre: biodigestión y planta de rendimiento. Heces: compostaje y biodigestión. Residuos de alimentos y contenido gástrico ruminal: compostaje y biodigestión. Grasa y pedacería: compostaje, biodigestión y planta de rendimiento. Cuernos, pezuñas y otros no comestibles: relleno sanitario y planta de rendimiento. Órganos decomisados y animales muertos: incinerar y encalar y enterrar. FUENTE: “Guía para el manejo de residuos en rastros y mataderos municipales”, que incluye soluciones para rastros grandes y pequeños. Para saber La Proepa tiene registrados 250 vertederos y es uno de los rubros con mayores problemas. En 2009 se realizaron 489 visitas, de las cuales hubo 57 clausuras, 261 procedimientos administrativos (incluye vertederos clandestinos); 166 inspecciones fueron de supervisión. Recursos insuficientes El jueves posado, el director del Bosque La Primavera, José Luis Gámez, confirmó que tras la reunión con funcionarios de la Secretaría de Desarrollo Rural (Seder) se le asignarán siete millones de pesos al Área Natural Protegida para este año, recurso que resulta insuficiente, pues, señaló, apenas alcanza para el pago de salarios de empleados. En el presupuesto estatal 2010 se eliminaron recursos para el Área Natural Protegida, pero hace unas semanas la Secretaría de Desarrollo Rural confirmó que asignaría recursos. La partida de la que saldrán los siete millones de pesos todavía no se confirma. El año pasado se destinó la misma cantidad, pero tenían un remanente de tres millones de pesos que les permitió realizar funciones operativas. Incendios forestales, otra amenaza para el bosque José Luis Gámez, director del Bosque La Primavera, confirmó que de noviembre del año pasado a la fecha se han registrado un total de 13 incendios en la zona, otra de las amenazas para el Área Natural Protegida. De estos 13 incendios, nueve se presentaron entre noviembre y diciembre del año pasado, afectando 13 hectáreas del bosque. Los cuatro restantes han sido sólo en el pasado mes de enero —afectando 18.5 hectáreas—, el último el domingo pasado. José Luis Gámez señaló que aún no se han incorporado en su totalidad al trabajo los brigadistas del municipio de Zapopan, situación que le atribuye al reciente cambio de administración, al igual que personal de la Seder. Temas Bosque La Primavera Ayuntamiento de Zapopan Ambiente Lee También Estos son todos los cambios que tendrá el transporte público por el paso de la Romería Detienen a hombre señalado por abusar sexualmente de su hija ¿Cuál será la ruta de la Romería de Zapopan 2025? Romería 2025: Estos son los cierres viales que habrá en Zapopan desde HOY Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones