Lunes, 20 de Octubre 2025
Jalisco | En tres patadas por Diego Petersen

El Centro, fase II

En gustos se rompen géneros, y uno que otro hocico, pero nada grave

Por: EL INFORMADOR

En gustos se rompen géneros, y uno que otro hocico, pero nada grave. Nos puede gustar o no la forma en que el Ayuntamiento tapatío está arreglando el Centro, pero lo que es innegable es que hay un esfuerzo serio por darle mantenimiento a la ciudad. A mi en lo personal no me gustó nada el color del que pintaron las bancas-jardineras de la Plaza de la Liberación (un rojo maceta de mentiras) y ya antes algunos nos habíamos quejado de los detalles dorados de las musas y los leones del kiosco de la Plaza de Armas (mismos que corrigieron de inmediato). Pero independientemente de gustos, lo que da gusto es que hay un esfuerzo importante de mantenimiento del Centro que no se había visto antes. Están pintando la señalización en las banquetas (aunque de todos modos los burócratas del Congreso no respeten la línea amarilla), están limpiando el mobiliario urbano y están barriendo.

Parece un asunto menor, pero pocas cosas hay tan importantes para mantener un espacio público como barrerlo. Es cierto que cuando los que habitamos una ciudad nos dedicamos a tirar basura no hay barrenderos que alcancen, pero no barrer porque la gente de todas formas va a ensuciar es un argumento tan falso como no bañarse porque mañana vamos a sudar. Hay que barrer diario y, si es necesario, dos o tres veces al día para que la basura nunca se acumule. Poco a poco los usuarios del espacio público se van acostumbrando a ese lugar limpio y cada vez habrá menos basura y más gente.

La recuperación del espacio público no es otra cosa que la apropiación de los rincones de la ciudad. El paso de la tierra de nadie al lugar de todos. Hay casos excepcionales donde son los vecinos los que comienzan el proceso de recuperación, pero son los menos. Recuperar y revitalizar el espacio público es tarea del Estado, y muy concretamente de los ayuntamientos.
Hoy el Centro de Guadalajara, con la remodelación de la administración anterior y el mantenimiento que se le está dando en la actual, es un Centro digno, vivo y agradable. El siguiente paso, la fase II, es ordenar el transporte público. Éste será sin duda el tema más delicado para el Gobierno de Aristóteles Sandoval y también para la ciudad. El riesgo para Guadalajara es que las sirenas electorales convenzan al presidente municipal de que lo mejor es no mojarse y se pospongan decisiones urgentes. Por arriba o por abajo, sobre ruedas o sobre rieles, el Centro requiere un sistema de transporte distinto para terminar su revitalización.

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