Domingo, 12 de Octubre 2025
Jalisco | En tres patadas por Diego Petersen Farah

El cumpleaños de Cuauhtémoc

En tres patadas por Diego Petersen Farah

Por: EL INFORMADOR

Comenta en: Facebook.com/elinformador

En los años cuarenta encontraron los restos de Hernán Cortés, el más odiado de los personajes de la historia de este país pero, para bien y para mal, padre de esta patria.

Las reacciones no se hicieron esperar; celebrar el descubrimiento de los restos de Cortés era para muchos mexicanos una gran afrenta, así que en respuesta no tardaron en encontrar, casi como una venganza o empate de marcador, los restos de Cuauhtémoc, el último rey azteca, el que defendió la causa y el tesoro. Los restos fueron encontrados donde deberían estar: debajo de la iglesia de Ixcateopan, lugar que vio nacer al gran Cuauhtémoc y donde, de acuerdo con la tradición, debían estar sus restos.

La tradición decía que los restos mortales debían ser depositados en el mismo lugar donde fue enterrado el cordón umbilical y cuando alguien moría lejos de su tierra, se le secaba al sol, ofreciendo su carne a las aves, se le cremaba y lo que quedaba de sus huesos, eran transportados, envueltos en hojas, al lugar de origen. Los huesos a medio cremar encontrados en la iglesia de Ixcateopan coincidían con todo, excepto que en ese osario encontraron huesos ahumados de todo hombre, mujer y niño, por lo que el gobierno tuvo que desconocer el gran hallazgo.

Años después, con la llegada de Echeverría al poder, se volvió a calentar la cosa. Si teníamos los huesos de Cortés, ¿por qué no los de Cuauhtémoc? Los promotores entregaron como prueba un documento de mano de Motolinia, que explicaba con detalle el destino de los restos de último rey azteca. Don Luis, emocionado, nombró una nueva comisión de estudio encabezada nada menos que por don Alfonso Caso, el mejor arqueólogo mexicano. El resultado fue que no sólo los huesos eran falsos, también el documento. Pero cuando hay fe, la ciencia es sólo una glorieta a la que hay que rodear, así que los admiradores de Cuauhtémoc se encargaron de subirlo a los altares y dar de baja a Cortés (en Guadalajara, en un arranque populista propio de la época se le quitó el nombre a la calle Hernán Cortés, en la colonia Vallarta Norte, y en su lugar se le nombró Golfo de Cortés).

Los seguidores de Cuauhtémoc, citando otras crónicas, decidieron que el último rey azteca había muerto “un 28 de febrero, sólo cinco días después de su cumpleaños”, así que desde 1979, el 23 de febrero se celebra el nacimiento del hombre que resistió hasta la muerte a los españoles en Tenochtitlán. Pero, como todo invento, lo mejor es lo que ha producido: 30 años después de instaurada la fecha, hoy en día el cumpleaños de Cuauhtémoc es, junto con el 5 de mayo, una de las fiestas más importantes de los mexicanos en el Sur de Estados Unidos: hoy y mañana habrá importantes celebraciones en todo California y Arizona, con danzas en honor del rey guerrero, símbolo de la resistencia y la defensa de la raza.

La historia es de quien la festeja.

Temas

Lee También

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones