Viernes, 07 de Noviembre 2025
Jalisco | Atacar “fuego con fuego”, la estrategia

Narran brigadistas su experiencia en combate a incendios forestales

Atacar “fuego con fuego”, la estrategia

Por: EL INFORMADOR

Brigadistas de la Comisión Nacional Forestal intentando detener el incendio. A. CAMACHO  /

Brigadistas de la Comisión Nacional Forestal intentando detener el incendio. A. CAMACHO /

GUADALAJARA, JALISCO (29/ABR/2011).- El incendio que se desató el pasado lunes por la noche en las faldas del Cerro del Colli cedió en su avance gracias a la acción de decenas de brigadistas forestales, quienes permanecieron en las labores de combate por casi 72 horas ininterrumpidas. Al final, la causa del siniestro que impidió descanso a los especialistas y causó severos daños al medio ambiente en la metrópoli, fue “una bachicha de mariguana” que algún joven de las colonias aledañas arrojó.

“(La situación) es constante”, relata Lucio Mora Robles, jefe de la segunda brigada de Conafor comisionada al Bosque La Primavera, y quien desde hace 17 años se encuentra prestando su servicio al cuidado forestal. “Los chavos se ponen ahí a fumar sus cosas y luego nos dicen, ‘no, pues yo no vi quien fue’, pero nosotros no podemos hacer nada, porque aunque sabemos que son ellos, necesitamos verlos en el momento que arrojen la colilla”.

La decepción, dice, es grande, pues permanecer día y medio en la zona, exponiéndose a las llamas y esforzándose para terminar los guardarrayas e impedir que el fuego se propague más, es una labor que demanda gran condición física. Tres herramientas le son indispensables para su trabajo, y aunque el peso de su equipo ya hace más difícil un libre desplazamiento, la labor se incrementa en destreza cuando el origen del fuego se halla en un sitio al que ningún vehículo logra acceder.

“Entonces, lo primero que hay que hacer es llegar; ya una vez ahí empezamos a trabajar en la zona”, explica, y pide la aprobación de su compañero brigadista José Alfredo Hernández Villa, quien asiente sin chistar. La finalidad, coinciden, es “cercar” el paso de las llamas antes de que estas incrementen en intensidad.

Las estrategias son directas e indirectas, depende de la fuerza que tome el fuego; se enfría el combustible que se consume con tierra, agua y químicos; o bien, si el evento es de mayor magnitud, se construyen brechas cortafuego, aplican espumantes y retardantes químicos, y además se construyen tantas líneas de fuego como sean necesarias para completar el perímetro de control, que en algunos casos puede extenderse por kilómetros.

Sin embargo, para Lucio Mora lo mejor es encontrarse de frente con el fuego. “Me dicen que estoy loco, pero así me gusta trabajar”.

Un grupo de, al menos, cuatro brigadistas, coincidió en que, año con año, el sitio que resiente los incendios forestales más complicados de atacar es, precisamente, el Cerro del Colli. La razón: la topografía es volcánica; difícilmente logran encontrar tierra para ayudar a liquidar el fuego, y “en ocasiones tenemos qué apagar el fuego con ramas”.

El viento, convienen de nuevo, es su mayor enemigo, pues hay ocasiones en las que el siniestro queda bajo control, y las rachas de aire arrojan las cenizas aún encendidas a otras zonas; si eso ocurre, de nuevo hay que iniciar el desplazamiento para atacar el nuevo punto en que se halla el evento.

Y la retribución salarial percibida por su esfuerzo tampoco es grande; en promedio apenas reciben seis mil pesos mensuales. A decir de ellos mismos, “son a quienes mejor les va”; las quejas al respecto son pocas, pues las horas extras de labor son acumulables, y estas incrementan su sueldo casi al doble.

Empero, las “bondades” que poseen los brigadistas de la Federación en este aspecto no son compartidas por sus homólogos de otras instancias. Tal es el caso de los especialistas en combate a incendios forestales de Zapopan, quienes en repetidas ocasiones han hecho públicas sus demandas para atenuar las dificultades que atraviesan por este tema.

PARA SABER:

Al igual que los bomberos, los brigadistas forestales montan guardia en su base central, y al ser alertados por las torres vigías de una deflagración, su labor “se activa”. La diferencia entre ambas labores radica, precisamente, en su especialidad forestal; los rescatistas urbanos reciben preparación, entre otras vertientes, para atacar incendios en zonas habitacionales.

Los brigadistas forestales consideran que el ataque a incendios es más sencillo en horarios nocturnos; el horario más álgido se ubica entre el mediodía y las 19:00 horas.

Sus herramientas básicas son: un rastrillo mcleod, para hacer los guardarrayas; una hacha polansky, para separar las raíces quemadas de la vegetación afectada; una bomba aspersora para emergencias (cuando las llamas están por alcanzarlos) y un paño seco, pues aunque cuentan con mascarillas, estas les resultan más incómodas que efectivas, debido al esfuerzo realizado.

El Cerro del Colli es el sitio que más complicaciones ha traído a las brigadas de combate desde hace años; mide mil 900 metros de alto, y su estructura volcánica aumenta la dificultad para acceder en vehículo; por lo regular, las labores de combate se realizan pie tierra.

FRASE:

“Sube mucho ‘locochón’ de (la colonia) El Colli a echarse sus cigarritos de mariguana; esos son (los que inician los incendios en la zona). Los hemos visto cuando estamos en los incendios; una vez hubo uno bien loco que quería aventarse a combatir las llamas”
Lucio Mora Robles, jefe de la segunda brigada de Conafor comisionada al Bosque La Primavera.

EL INFORMADOR / ISAACK DE LOZA

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