Lunes, 13 de Octubre 2025
Jalisco | En tres patadas por Diego Petersen Farah

Política de calcetín

En tres patadas por Diego Petersen Farah

Por: EL INFORMADOR

Las únicas alianzas buenas son las que hago yo. Esa podría ser, en síntesis, la posición de los partidos en torno a este debate, un tanto estéril, sobre la moralidad de las alianzas políticas. El tema es muy sencillo: el enemigo de mi enemigo es mi amigo.

El PAN y el PRD saben que uno de los dos tendrá que toparle al PRI en 2012. No está claro a estas alturas quién será, pero lo que sí está claro es que si dejan que el PRI se quede con las 10 gubernaturas en disputa este año, para dentro de dos no habrá nada que hacer.

Hay alianzas que tienen toda la lógica del mundo y son aquellas donde no ha habido alternancia: los estados en los que el PRI lleva ochenta años de ser el rey. Cuando en 1988 se planteó en Jalisco la posibilidad de una alianza entre el PAN y la Corriente Cardenista para una candidatura a gobernador, el entonces presidente del PAN, Gabriel Jiménez Remus, planteó la lógica de la alianza en una frase impecable: “Primero construyamos la casa de la democracia y luego vemos de qué color la pintamos”.

La alianza no se dio porque a los grupos más conservadores del PAN se les quemaron las pestañas de pensar en un alianza con el hijo del chamuco Cárdenas, y a la izquierda más dogmática le pareció horrible aliarse con los mochos.

Una alianza en Oaxaca, en Hidalgo, en Veracruz o en Durango puede tener mucha lógica, a sabiendas que el resultado será desastroso en términos de ejercicio de gobierno (no ha habido un solo gobierno emanado de una coalición de presumir).

Pero más patéticas que estas alianzas son las que no son entre iguales. El PRI, que abomina los matrimonios entre partidos del mismo peso (hasta suena políticamente correcto) por considerarlos antinatura, está a punto de casarse en Zacatecas con el PT de Monreal, lo cual suponemos que les es de lo más natural. Después de la experiencia de Jalisco, donde el Panal demostró ser tan versátil como una calcetín (puede entrar en la izquierda o en la derecha sin ningún problema) y cambiarse de banda más rápido que los delanteros del Barcelona, el PRI debería revisar mejor con quién se casa.

Los políticos y los partidos no están ni a favor ni en contra de la alianzas, están a favor del poder.

Lo divertido es que se atrevan a acusarse mutuamente de inmorales porque, ahora sí que parafraseando al clásico, entre inmorales no se cuentan las moras.

Por Diego Petersen Farah

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