Jalisco | En tres patadas por Diego Petersen Farah Tomás Eloy en Guadalajara En tres patadas por Diego Petersen Farah Por: EL INFORMADOR 2 de febrero de 2010 - 04:20 hs Cuando Tomás Eloy Martínez llegó a Guadalajara en enero de 1991 ya era un gran escritor, pero aún no era un escritor reconocido. Ya había escrito La Novela de Peón, y Lugar común la muerte, pero aún no se publicaba Santa Evita, la novela que le daría fama mundial, el reconocimiento merecido, pero sobre todo la felicidad de ser leído. Tomás llegó a Guadalajara aquel año invitado por Alfonso Dau y Jorge Zepeda a una aventura de locos: fundar un diario, desde cero. Tomás, aventurero y trotamundos, los había conocido en un café en Madrid por recomendación de otro gran periodista, Miguel Ángel Bastenier y los convenció de que la mejor manera de crear un periódico que no se pareciera a ninguno era no contratar periodistas, sino formarlos. Así lo hizo: se instaló en Guadalajara junto con Susana, su mujer, y durante seis meses se dedicó a dar talleres para formar la generación que fundaría Siglo 21 y que hoy están en las redacciones de los mejores medios de Guadalajara y del país. Después de la fundación de Siglo 21 Tomás regresó en varias ocasiones. Había creado un vínculo indeleble con esta ciudad. Cuando, recién publicada Santa Evita, vino invitado a la Cátedra Cortázar, Tomás Eloy se prometió a sí mismo tener una mayor relación con Guadalajara. Fue su esposa Susana Rotcker, una extraordinaria crítica literaria y cinematográfica, quien diseñó el proyecto que les permitiría tener un relación permanente con la ciudad en la que habían dejado tantos alumnos y tantos afectos. El proyecto sobre los grandes cambios culturales en América Latina, impulsado desde la Universidad de Rutggers, en Nueva Jersey, donde ambos vivían y trabajaban, tendría en Guadalajara una de sus sedes. Pocos meses después, en la aburridas y desiertas calles de domingo por la tarde en Rutggers, un conductor imprudente le arrancaría, literalmente, a su mujer de la mano, dejando viudo a Tomás y huérfano aquel proyecto. Tomás se levantó una vez más de la adversidad, como lo hizo del exilio, de la persecución y de sus problemas de salud. Regresó a Guadalajara en varias ocasiones como tallerista de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, como conferencista en el XXV aniversario de la muerte de Julio Cortázar y como invitado de la Feria Internacional del Libro. En su última visita, en diciembre de 2007, Tomás había pasado por una terrible operación para extirparle un tumor cerebral. Su físico no era el mismo, pero su capacidad creativa, su charla amena e inteligente y su compromiso con la palabra escrita estaban plenamente vigentes. De todos los reconocimientos que recibió en sus últimos años de vida, ninguno le provocó tanta emoción como ser nombrado director del suplemento literario de La Nación, mismo diario donde Jorge Luis Borges había sido también director del suplemento literario: un espacio que le permitiría vivir simultáneamente con sus tres grandes amores: el periodismo, la literatura y Argentina. Por Diego Petersen Farah Temas Diego Petersen Farah En tres patadas Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones