Viernes, 17 de Octubre 2025
México | Llegó la hora de la primera contienda entre candidatos a la Presidencia

Debate es enfrentar ideas, no personas

Llegó la hora de la primera contienda entre candidatos a la Presidencia; especialistas ayudan a entender el valor de este episodio

Por: EL INFORMADOR

Como parte de los preparativos para el debate de hoy, el IFE instaló detectores de metal en la entrada del World Trade Center. NTX  /

Como parte de los preparativos para el debate de hoy, el IFE instaló detectores de metal en la entrada del World Trade Center. NTX /

CIUDAD DE MÉXICO (06/MAY/2012).- El debate es controversia y contienda, aunque contrario a la definición de la Real Academia Española, en México, donde el debate político es relativamente nuevo (el primero presidencial se realizó hace 18 años), resultan en una exposición de temas o monólogos, no obstante existen reglas del juego que abonan a la política democrática nacional.

En México, las reglas del debate entre los candidatos a la Presidencia las establece la autoridad electoral, como resultado de un trabajo colegiado entre el Instituto Federal Electoral (IFE) y los partidos políticos. Definen día, hora, formato, tiempos asignados, temas y conductas no permitidas. También se requiere de un moderador, que suele ser un líder de opinión o representante de los medios de comunicación.

“Las reglas para los debates políticos en México han respondido más a las lógicas de interés político de los candidatos y sus partidos, que a la lógica de una comunicación política con la sociedad mexicana. Por eso se han convertido en una especie de monólogos o repetición de spots más prolongados”, precisa Graciela Bernal Loaiza, profesora del Departamento de Estudios Socioculturales del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO).

Propuesta, no ataques


El especialista en políticas públicas y catedrático de la Universidad del Valle de Atemajac (Univa), Alberto Gómez Ramírez, opina que en un buen debate los participantes deben presentar ideas y propuestas evitando caer en ataques personales: “La idea no es que se ataquen entre sí; que la gente conozca a los candidatos fuera del acartonamiento de los eventos y los discursos oficiales, que se pueda notar la habilidad oral y la capacidad de respuesta”.

Presentación de ideas, respeto, paciencia y tolerancia, firmeza en las afirmaciones y definición de posturas, deben estar presentes, resalta Gómez Ramírez: “Lejos de que se atacaran unos a otros, deberíamos esperar que presentaran propuestas, pero no de lo que van a hacer, sino cómo lo harían”.

La maestra Bernal Loaiza explica que los participantes deben considerar las condiciones —de ventaja y/o desventaja—. En lógica de competencia “tendrán que cuidar que sus propuestas sean claras y diferentes a las de los otros. El efecto de sentido mediático, frente a propuestas claras y diferentes, podría influir positiva o negativamente las preferencias”.

La comunicóloga considera que los candidatos deben valerse de sus conocimientos, manejo de información y sensibilidad al contexto, capacidad de comunicación oral, para defender posiciones con argumentos fundamentados. Los juicios de valor se quedan como meras opiniones que podrían desalentar al electorado. Los adjetivos calificativos cierran las posibilidades de debatir. “Habría que apostarle a la sustancia de las propuestas con datos de la realidad, y reconocer las posibilidades de transformación de las realidades en México”.

Marcará pauta


La discusión de este hoy genera expectativas porque algunos candidatos se han negado a debatir, sobre todo en el caso de Peña Nieto y Vázquez Mota. Gómez Ramírez prevé que el debate se concentre entre Peña Nieto y López Obrador, quien, dice, será el que más brille “por lo que tiene que decir y por su conocimiento del país”. En el caso de Vázquez Mota, podría atacar a ambos si se ve acorralada en sus propuestas.

Empero, el buen debate también está conformado por un público interesado y enterado de la trascendencia del evento que marcará la pauta a seguir para la recta final de la campaña.

Bernal Loaiza remata: “Todos los implicados en este mecanismo de comunicación política tenemos mucho que aprender. Los candidatos, partidos políticos, medios de comunicación, autoridades electorales, y el actor más sustantivo en este sistema de comunicación política, la ciudadanía, que se encuentra en una fase relevante de su proceso de formación política”.


RADIOGRAFÍA DEL ENCUENTRO

Los pormenores

PARTICIPANTES

Josefina Vázquez Mota (PAN)
Enrique Peña Nieto (PRI-PVEM)
Andrés Manuel López Obrador (PRD-PT-MC)
Gabriel Quadri de la Torre (Panal)

Los cuatro candidatos a la Presidencia discutirán tres temas a lo largo de dos horas, enfrentarán preguntas “neutrales”, tendrán prohibido utilizar como apoyo dispositivos electrónicos y podrán entrar al foro solamente con un acompañante.

El debate se realizará en el World Trade Center de la Ciudad de México. Comenzará a las 20:00 horas (local) y será moderado por la periodista Guadalupe Juárez.

Se tratarán seis temas: política y gobierno; economía y empleo; seguridad y justicia; desarrollo social; México en el mundo, y desarrollo sustentable.

Para el segundo debate, que será el 10 de junio en Guadalajara, cada aspirante nombrará a un especialista para conformar un grupo de trabajo que analice los temas a tratar, defina subtemas y elabore las preguntas que —por sorteo— serán planteadas a los abanderados.

La dinámica


Después de una presentación general, los candidatos podrán hacer una intervención en la primera ronda.

Luego, en las rondas segunda, tercera y cuarta se discutirá un tema distinto.

Dentro de cada bloque, la moderadora leerá una pregunta a un determinado candidato, éste responderá en un máximo de dos minutos, enfrentará las réplicas de sus tres rivales de máximo un minuto y medio y, para cerrar el cuestionamiento,

tendrá derecho a una contrarréplica de un minuto y medio. Ese procedimiento se repetirá hasta completar cuatro preguntas por ronda, una por aspirante. El IFE estima que la discusión de cada asunto tome 34 minutos.

En la quinta ronda, los candidatos emitirán un mensaje de despedida de un minuto y medio y darán paso al cierre de la moderadora.


Logro feminista

Las mujeres, a quienes no se les permitía participar con su voto a inicios del siglo 20, son las  impulsoras de los debates en el mundo.

Los debates televisados entre los candidatos presidenciales en Estados Unidos fueron parte de una iniciativa de la llamada Liga de Mujeres Votantes, un grupo feminista norteamericano que defendió el derecho de las féminas a votar.

Según narra la periodista de El País, Soledad Gallego-Díaz, fue la Liga que nació en 1920, la que organizó los iniciales debates mediáticos, primero en la radio y luego en la televisión, incluido el primero entre Kennedy y Nixon.

El patrocinio femenino de los encuentros televisados duró hasta 1988, cuando la Liga se hartó de las condiciones que querían imponer los dos grandes partidos, Demócrata y Republicano; la organización se retiró, y dio paso a la creación por parte de esos mismos partidos de la Comisión de Debates Presidenciales, que funciona desde entonces.

La complicada historia de los cruces de ideas por televisión (se interrumpieron entre 1960 y 1976) está contada en un libro estadounidense titulado Inside the presidential debates: their improbable past and promising future.

El autor es Newton Minow, quien a sus 86 años sigue siendo el vicepresidente de la mencionada comisión, que aún hoy se irrita por las rígidas normas que rigen esos debates (cámaras fijas, imposibilidad de hacer preguntas directas, etcétera) y que hace un vigoroso alegato en favor de su rápida reforma. “En la época de YouTube — opina Minow— no tiene sentido que los ciudadanos no puedan formular preguntas directas”.

De hecho, en 2008, en uno de los debates entre el actual presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el senador republicano John McCain, se implementó una especie de “asamblea popular” en la que ambos candidatos tomaron preguntas del público y de votantes por internet.


TELÓN DE FONDO

La experiencia en México

El primer debate político transmitido por televisión en México parece haber sido inspirado por el paradigmático encuentro entre el candidato presidencial demócrata John F. Kennedy y el republicano Richard Nixon, en Estados Unidos.

En 1961, un año después del debate estadounidense, hubo dos intentos por realizar encuentros de este tipo, pero sólo uno prosperó.

El candidato del PAN a diputado por el primer distrito de Nuevo León, Francisco Calvi Reese, retó a su contrincante priista Noé Elizondo Martínez a un encuentro. La preparación del evento llegó hasta el afinamiento del formato, pero al final no arribó al encuentro el priista, quien ganó la elección.

El segundo sí se realizó. El 27 de junio, en la Ciudad de México, el panista Tomás Carmona y el priista Antonio Vargas McDonald, candidatos a diputados federales, debatieron en el programa “Mesa de celebridades”, de Agustín Barrios Gómez.

Este encuentro se registra en los anales del PAN como el primer debate televisivo que además fue ganado por el abanderado blanquiazul.

Vargas McDonald es reconocido por la propia revista especializada en comunicación política del PAN, La Nación, como un jurista, catedrático, universitario y escritor muy capaz, pero que no logró vincular sus respuestas a las necesidades de la gente.

La reseña cuenta que el candidato del PRI llegó haciendo alarde de su gran preparación y de ser la carta fuerte de su partido para tan delicado evento. En cambio, el líder obrero del PAN lucía nervioso al inicio del debate.

Los debates por televisión se hicieron escasos, por sexenios, nulos. Hasta 1994, cuando se dio el primero entre candidatos presidenciales en México.

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