Martes, 14 de Octubre 2025
México | Fines medicinales

La mariguana es legal en 28% de los Estados Unidos

La cantidad de hierba que se puede portar depende del Estado en el que se esté

Por: EL INFORMADOR

Un estadounidense muestra su permiso para comprar mariguana, y así tratar sus males. ESPECIAL  /

Un estadounidense muestra su permiso para comprar mariguana, y así tratar sus males. ESPECIAL /

CIUDAD DE MÉXICO (05/AGO/2010).- Aunque se debe portar una credencial expedida por el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, en inglés), los habitantes de 14 estados de la Unión Americana pueden consumir mariguana con fines medicinales.

En Alaska, Montana y Nevada por ejemplo, se puede portar hasta 28 gramos (una onza) de la hierba sin ser arrestado.

La cantidad varía dependiendo del Estado. Por ejemplo en Colorado, el Distrito Capital (DC), Nueva Jersey, Maine, Michigan, Vermont y las Islas Rhode, permiten entre 56 gramos (dos onzas) y 70 gramos (2.5 onzas).

Hawai por su parte, permite portar hasta 85 gramos (tres onzas) de la hierba, mientras que en Nuevo México se permite traer hasta 170 gramos (seis onzas) y en California 226 gramos (ocho onzas).

Washington y Oregon son las entidades en donde se permite portar una mayor cantidad de mariguana, con 680 gramos (24 onzas). Además Oregon figura, junto con las Islas Rhode, como los únicos estados en donde es posible consumir droga legalmente portando la credencial de otro en donde está permitido.

En Arizona también está legalizado el uso de la mariguana con fines médicos, aunque para acceder a la hierba debe ser prescrita una receta médica para consumirla. Aunque en este Estado se castiga portar cualquier cantidad.

En Maryland una persona puede argumentar que consume o posee mariguana para uso medicinal y su pena puede reducirse de comprobarse que la necesita.

Colombia optó por la mano dura

Tras un par de décadas de estar inmersos en el narcoterrorismo, Colombia firmó con Estados Unidos el Plan Colombia con el fin de crear una estrategia antinarcóticos y hacer frente al conflicto armado.

El plan fue firmado por los entonces presidentes Andrés Pastrana y William Clinton en 1999 y desde ese año hasta la fecha se mantiene vigente.

Incluso el presidente electo, Juan Manuel Santos, manifestó el mes pasado que el plan bilateral continuará porque “la lucha antinarcóticos del país no es un problema de simple salud pública, es un problema de seguridad nacional”.

Aunque cuestionado, el Plan Colombia ha contribuido en gran medida al fortalecimiento de las instituciones, al desarrollo social, a la recuperación económica y desde luego, a combatir a los cárteles de la droga.

En 11 años de estrategia conjunta Colombia ha logrado reducir el consumo y disminuir considerablemente la violencia.

Sergio Cázares

En México, el acento está en la salud pública

En la actualidad, la normativa que regula el consumo y portación de drogas en México contempla cantidades despenalizadas de ciertos narcóticos, por ejemplo: cinco gramos de mariguana y 500 miligramos de cocaína.

Esto quiere decir que cualquier individuo que tenga consigo el equivalente a un cigarro de cannabis, no podrá ser arrestado, ya que estas cantidades son identificadas como de consumo individual, por debajo de la línea del narcomenudeo.

Sin embargo, el único que no está sujeto a cargos legales es el consumidor, ya que la producción y la distribución están categóricamente prohibidas.

Las penas por producción, portación o venta van desde los 10 hasta los 25 años de prisión y multas económicas acompañantes de hasta 500 días de salario mínimo vigente.

La despenalización concibe en el consumidor un enfermo que necesita ayuda y no un criminal que haya que procesar.

Por su parte, la legalización implica la aceptación de que la industria existe y permitir la producción y comercialización regulada de los narcóticos.

Así, la legalización busca que un gran negocio económico ilegal se formalice y adquiera las responsabilidades fiscales y restricciones particulares que establece el Gobierno.

El objetivo de la legalización es evitar que los cárteles de las drogas se fortalezcan a través de los altos precios que la ilegalidad genera, así como buscar detener la ola de violencia que el empoderamiento de los narcotraficantes provoca.

Con la legalización, el enfoque de combate al consumo de las drogas se vuelve más un tema de salud pública que un tópico de seguridad nacional.

Enrique Toussaint

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