México | Colaboración Gobierno-Iniciativa Privada Potencial de México, limitado por el TLCAN Dani Rodrick cree que los políticos locales se esconden detrás de las agencias o reglas internacionales para evadir su responsabilidad Por: SUN 26 de octubre de 2009 - 04:59 hs CIUDAD DE MÉXICO.- Turco de origen, Dani Rodrick se asume a sí mismo como un pensador pragmático y combate el papel excesivo que las ideologías han jugado en nuestro continente a la hora de formular la política económica. Acusa a los gobernantes de escudarse tras las faldas del Banco Mundial (BM), y del Fondo Monetario Internacional (FMI), para eludir sus propias responsabilidades. Señala a México, al igual que a Turquía, por haber sido países poco innovadores. Los encuentra perezosos por haber limitado su energía intelectual a integrarse, el primero en la región norteamericana y el segundo, en la Unión Europea (UE). Advierte también que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), no le será tan útil a los mexicanos para hacer avanzar su situación económica. Se trata de un mero acuerdo comercial sin demasiadas aspiraciones. — En los últimos 25 años nos creímos en México que había una sola ruta para lograr el crecimiento de nuestra economía. Fuimos muy disciplinados a la hora de seguir las recetas del Consenso de Washington y sin embargo, ahora nos encontramos con una de las tasas de crecimiento más pobres en América Latina. ¿Dónde nos equivocamos? El Consenso de Washington fue inspirado por el deseo de conducir la política económica para que fuera amigable con el mercado. Y la idea no era mala pero en un gran número de países se implementó como un recetario muy rígido. Mientras tanto, dejó de prestarse suficiente atención a las soluciones locales que hubieran podido resolver de mejor manera los problemas. Ahora nos damos cuenta de que los países exitosos son aquellos que supieron mezclar virtuosamente los elementos del Consenso de Washington, con innovaciones originales de política económica, basadas en la realidad local. — Para profundizar, ¿cuáles son las diferencias que se observan entre las políticas económicas seguidas por los países asiáticos y las de América Latina? — Precisamente, una diferencia interesante en la política económica de Asia es su pragmatismo. En cambio América Latina es muy ideológica. Creo que las discusiones sobre política económica latinoamericana tienden a gravitar entre un extremo y el otro: o estás a favor del mercado, o estás por la intervención del Estado. Y dependiendo del momento, una opción prevalece sobre la otra. Demasiada ideología es creer que si dejamos al mercado funcionar libremente todo va a estar bien; o lo contrario, que el mercado siempre falla y entonces lo que necesitamos es un Estado fuertemente regulador para corregir los problemas. En Asia la discusión sobre política económica nunca es así. Frecuentemente se dice: “Tenemos un problema, ¿cómo lo resolvemos?” A veces van a dejar al mercado funcionar libremente, a veces van a preferir el control del Estado, y muchas veces van a tener los dos funcionando juntos. A un lado de ese pragmatismo está la voluntad de probar opciones diferentes. Como dice el proverbio chino: “Mientras el gato atrape a los ratones, no importa cómo lo haga”. — La política industrial ha jugado un papel particularmente importante en Asia. ¿Usted sugeriría observar en México lo que hicieron los países asiáticos para relanzar la industria nacional? — Sí lo haría pero, otra vez, sin que se vuelva una nueva fórmula en la que, básicamente, ves lo que hizo Corea del Sur y tratas de hacer lo mismo. O lo que hizo Taiwán o China para imitarles. Creo que la lección de Asia tiene que ver con un proceso pragmático de colaboración entre el Gobierno y el sector privado. Contrariamente a lo que se cree en América Latina o en México, cuando el sector privado viene a pedir algo, la mayoría de las veces es por una buena razón y no sólo por asuntos relacionados con la corrupción o para buscar un beneficio particular. La política industrial ha de ser una forma de ver las cosas, una perspectiva; no únicamente una serie de subvenciones, de intervenciones o de incentivos fiscales, todo eso puede resultar de esa perspectiva, siempre y cuando sepas lo que estás haciendo, y si esas políticas corresponden a objetivos precisos y claros, y previamente pactados. A veces sólo necesitas cambiar la legislación, sin tener que sacar nada de dinero; a veces se requieren incentivos fiscales o subsidios. Obviamente el Gobierno necesita tener la capacidad de distinguir entre el interés particular y los beneficios generales. Necesita de capacidad de discernimiento, pero creo que hoy la mayoría de los gobiernos la tienen. — En México, una buena parte de la población está convencida de que el FMI, el Banco Mundial y la OCDE terminan imponiendo un modelo económico rígido. ¿Qué respondería? — Creo que están en lo correcto, hasta en un cierto punto. El régimen internacional redujo progresivamente el espacio en el cual se podían buscar innovaciones institucionales, pero también hemos exagerado mucho la naturaleza de estas limitaciones. Si dejamos de ver a esas grandes instituciones para concentrarnos en los inversionistas internacionales —en las empresas multinacionales o en los mercados financieros— terminaremos descubriendo que ninguno de ellos tiene ideología. Sólo creen en el éxito. Por tanto, su dinero va a dar donde se pueda ganar más. Hoy se va a Asia, porque Asia encontró una fórmula que está funcionando, y a estos inversionistas no les importa si se están haciendo las cosas de una manera económica poco ortodoxa. Temas Banco Mundial TLCAN Economía Mexicana FMI Lee También México vs Argentina: Estas son las posibles alineaciones para el Mundial Sub-20 Dólar sube ante tensiones comerciales y preocupaciones fiscales Inicia entrega de tarjetas Pensión Mujeres Bienestar en Jalisco; ¿cómo y dónde recogerla? México busca frenar el paso perfecto de Argentina en Mundial Sub-20 Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones