México | Se detectan los casos en 14 municipios de Chiapas, la mayoría de ellos son hondureñas Recuperan a 80 menores explotadas sexualmente Se detectan los casos en 14 municipios de Chiapas, la mayoría de ellos son hondureñas Por: EL INFORMADOR 15 de septiembre de 2011 - 03:09 hs El poeta Javier Sicilia pidió perdón a los centroamericanos por el trato que reciben al pasar por México. A. GUILLÉN / CHIAPAS (15/SEP/2011).- La trata de personas es uno de los principales problemas en la frontera y en la zona costera de Chiapas; este año, el Consejo Estatal de Derechos Humanos de Chiapas ha recuperado a 80 menores de edad de centros nocturnos donde las explotan sexualmente. Mauricio Mendoza, consejero presidente de la Comisión de Atención a Migrantes de dicho organismo, comentó en entrevista, durante la visita de la Caravana de Paz a la frontera con Guatemala, que los casos se han detectado especialmente en 14 municipios y la mayoría son hondureñas. “Lo que sucede en la frontera normalmente es cíclico. Durante los noventa, el problema eran las maras que tenían tomada la frontera. Después, lo común eran los secuestros en el corredor La Rosera, era impensable para el centroamericano cruzar por ese camino, pero desde que existe la fiscalía para migrantes, prácticamente no tenemos casos de secuestros. El tercer ciclo que vivimos en los últimos dos años, es de explotación sexual”. En la venta de estas 80 menores de edad estuvieron involucradas alrededor de 30 bandas de enganchadores, a quienes les pagan los centros nocturnos. En la mayoría de los casos, las adolescentes se encuentran desnutridas y con evidencias de violencia física. “En febrero encontramos a una joven esposada en uno de estos bares, donde la vendían sexualmente”, explica el ombudsman de los migrantes en Chiapas. “Engañan a las jovencitas en San Pedro Sula, Honduras, diciéndoles que van a trabajar en los cafetales o en algún otro lugar de México. Y al llegar aquí, las dejan con los dueños de los centros nocturnos, donde las mantienen todo el día y les dan 30, 40 pesos al día”. C R Ó N I C AUna caravana que reúne desaparecidos Martha y Julio se bajaron del camión 13 en el que viajan los migrantes que acompañan la Caravana del Sur. Caminaron con todo el contingente por la calle enlodada para entrar al albergue “Hermanos en el Camino”, en Ixtepec, Oaxaca. Y ahí, frente a la puerta, se detuvieron estrepitosamente al toparse con una pareja, Wendy y Carlos, de 19 y 20 años. De inmediato se abrazaron y todos soltaron el llanto. Los cuatro salieron de El Salvador hace tres meses. Cruzaron la frontera, se subieron a La Bestia –como le llaman al tren– con otros 80 centroamericanos y en Apizaco, Tlaxcala, los encontró la “migra”. Martha y Julio no volvieron a ver a Wendy y Carlos. La primera pareja fue deportada y emprendieron el segundo viaje a México, con rumbo a Estados Unidos, hace 12 días. La segunda, llegó a un albergue para migrantes en la Ciudad de México y ahí los invitaron a incorporarse a la Caravana de Paz que encabeza el poeta Javier Sicilia, para alzar la voz por las agresiones que sufren los migrantes en su paso por este país. Es martes. Es el quinto día de la Caravana de Paz. Es noche de llovizna. Y es el día del reencuentro. Martha abraza, aprieta, estruja a Wendy. Le besa la cabeza, llora de nuevo. A la par, después de un acto de la Caravana de Paz en Juchitán el miércoles, cientos de centroamericanos albergados esa noche en “Hermanos en el Camino” reciben a los más de 600 integrantes del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad. Julio pone su brazo en la espalda de Carlos y le dice, emocionado: “Gracias a Dios, las esperanzas nunca mueren, siempre encontramos a los amados en cualquier parte del mundo. Venía bromeando en el camión, ‘mi amor, vamos a encontrarnos aquí con Martita y Julio’. Y de repente cuando vemos el albergue, aquí estaban enfrente de la puerta. Ahora vamos a emprender el camino juntos, primero Dios, llegaremos todos hasta Nuevo Laredo”. – ¿Está peligroso el camino? ¿Han encontrado “zetas”, maras? –preguntan los medios de comunicación que presenciaron el reencuentro. –Le tenemos miedo a “Los Zetas”, a los maras, al tren... en este camino se quedan muchos muertos... y los maras claro que operan, pero es mejor no hablar de todo eso, hermano, es privado, en estos rincones es mejor no hablar de eso, discúlpeme, responde Carlos. Martha y Julio tienen tal vez el doble de edad que Wendy y Carlos. “No son nuestros hijos, pero como si lo fueran... de allá salimos todos como en familia porque no tenemos de otra, vivimos mucha pobreza”. Todos les piden que se incorporen a la Caravana, y Carlos pregunta, tímido, ¿se puede, no hay problema? “Claro que sí”, le responden. Desde el martes, Carlos y Wendy se incorporaron a la Caravana para terminar todo el trayecto, para que, al llegar a la Ciudad de México, vuelvan a emprender el viaje los cuatro juntos. *** En el albergue que dirige el padre Alejandro Solalinde había un grupo de mujeres esperando al contingente con tamales, pan dulce y atole. Un grupo de migrantes tocaba rolas de Chava Rodríguez, otros esperaban en la entrada con pancartas: “Albergue de migrantes ‘Hermanos en el Camino’ acompaña a la Caravana al Sur”. Una de las mantas la sostienen cuatro jóvenes. El más pequeño, de 17 años, originario de Honduras. Baja la cabeza tímido cada que se le pregunta, y se ríe como para sí mismo, discreto. “La vida allá está muy dura, no da, hay que salir a buscar trabajo”, cuenta el joven con un suéter que le queda algo grande. Se lo regalaron en el albergue de Ixtepec, a donde llegó muerto de frío por el trayecto y una simple playera que no se ha cambiado desde que se despidió de sus padres, hace 14 días. Salió solo, pero en el camino se encontró a otros “hermanos” con los que viaja. Cenarán con el padre Solalinde y a la 1:00 de la madrugada volverán a treparse al tren. José pide una foto de todos juntos, “para que sepan que pasamos por aquí”. A este lugar, ubicado a unos metros del tren, llegan alrededor de 250 migrantes cada tercer día. El padre Solalinde se despierta desde la madrugada a barrer, trapear, lavar los baños. Y de acuerdo a los trabajadores de “Hermanos en el Camino”, las zonas más peligrosas son Veracruz, San Luis Potosí y Chiapas, y en Tabasco comienza a concentrarse el secuestro de migrantes. Javier Sicilia llegó minutos después, se sentó con el padre Solalinde. Julián LeBarón se impactó con el albergue, pues nunca había tenido contacto con realidades como ésta. Y de repente se escuchó el ruido del tren, todos corrieron junto a las vías y gritaron: “¡no están solos, no están solos!”. Alejandra Guillén / Enviada especial Temas Chiapas Estados Manifestaciones en México Javier Sicilia Lee También Fallece influencer Fede Dorcaz en presunto intento de robo en la CDMX ¿Bad Bunny fuera del Super Bowl? Este sería el show alternativo Poza Rica, inundado por desbordamiento del río Cazones Bad Bunny permanece sentado durante "God Bless America" y enciende las redes Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones