Domingo, 12 de Octubre 2025
México | Personas de la tercera edad prestan sus servicios a cambio de una propina

Voluntariado en supermercados sirve a ancianos para completar pensiones

Personas de la tercera edad prestan sus servicios a cambio de una propina

Por: AFP

Supermercados de México dan oportunidad a los adultos mayores de trabajar por propinas. EL INFORMADOR / ARCHIVO

Supermercados de México dan oportunidad a los adultos mayores de trabajar por propinas. EL INFORMADOR / ARCHIVO

CIUDAD DE MÉXICO (03/ABR/2015).- Prudencio empaqueta tan rápido como puede las mercancías de los clientes de un supermercado de Ciudad de México. No recibe sueldo, pero las propinas que gana este hombre manco de 66 años le alcanzan para sonreír y completar su pobre pensión.

"Con mi jubilación (de menos de mil 200 pesos mensuales) no es suficiente, y no encuentro ninguna dificultad para ser empacador voluntario aunque me falte un brazo", dice Prudencio Díaz, uno de los cerca de 22 mil ancianos que diariamente realizan esta labor en supermercados de todo el país.

Como Prudencio, las personas de la tercera edad que participan como voluntarios empacadores reciben entre 150 y 300 pesos de propinas por su labor todos los días.

Con una escolaridad promedio de tercero de primaria, muchos abuelos mexicanos se animan a presentarse en los supermercados y colocar los productos comprados en bolsas de plástico porque las propinas que reciben de los clientes superan lo que ganarían siendo empleados.

Además, al no recibir un salario pueden seguir cobrando su pensión, en caso de tenerla, y no se enfrentan a tareas que necesiten de conocimientos tecnológicos.

Prudencio emigró a los 15 años a la capital mexicana después de una infancia cuidando ganado en su natal Zacapoaxtla, Puebla.

En su vida ha tenido toda clase de empleos, la mayoría informales: fue cargador de garrafones de agua, camionero, boxeador improvisado, mesero y barman en un restaurante de lujo.

"Beso de Ángel, Alfonso XIII, Piña Colada, Desarmador... todas esas bebidas sé hacer", cuenta Prudencio, con una indeleble sonrisa en la que faltan algunos dientes.

El accidente que le arrebató el brazo derecho hace 25 años, mientras trabajaba en un taller mecánico, no lo detuvo para continuar su carrera deportiva en la que explica orgulloso que participó en más de 35 maratones alrededor del mundo.

Pese a estos logros "no me alcanza para vivir", dice el infatigable Prudencio.

Ahora, además de ser empacador, vende tamales a la salida del supermercado, es entrenador de jóvenes maratonistas, prepara bocadillos para fiestas y hasta es actor en comerciales televisivos.

Tras cinco horas de empacar compras que no son suyas, Prudencio cuenta una a una las moneditas que recibió de los clientes.
"A los jóvenes les digo que le echen ganas, porque (como dice el dicho): Como te ves, me vi; y como me ves, te verás", dice todavía sonriendo.

EL DATO

En México solo reciben pensión 25% de los 11 millones de adultos mayores. Esto puede deberse a que trabajaron en la informalidad, o no alcanzaron a cotizar el tiempo mínimo estipulado, o porque, como gran parte de las mujeres, se dedicaron a las tareas domésticas.

Propinas mejores que un salario
                 
El futuro de los jubilados en México podría tornarse más complicado, pues más de la mitad de las personas que trabajan actualmente lo hacen en la informalidad, mientras se estima que cada día unos 800 mexicanos llegan a 60 años de vida.

Los ancianos necesitan seguir generando ingresos, y si no se les abren los espacios "van a andar de ambulantes, vendiendo cosas, se van a arriesgar en actividades donde podrían tener accidentes", reconoce Bárbara Bernés, subdirectora de concertación del Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam).

Tener a los abuelos empacando "no es lo que más nos gusta, pero como dice la canción, es lo que hay", subraya.

"Muchos de los adultos (mayores) no compiten con lo que hoy demanda el mercado laboral", pues solo un 10% de ellos dicen conocer las tecnologías de la información, asegura Mayra Membrillo, jefa del departamento de gestión del Inapam.

Adelina González, de la organización civil Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia, estima que los mercados laboral y de consumo "nos han ido imponiendo la competencia, y van produciéndose los excluidos, los desechables (...) así como un rompimiento entre las generaciones", que se refleja incluso en violencia y aislamiento contra los ancianos en sus propias familias.

Discriminación laboral

Con elegantes aretes de perlas y sus cabellos grises atados en un impecable tocado, Maricela, de 62 años, aguarda afuera de un supermercado su turno para empacar compras.

Conversando con sus compañeras veteranas, esta madre soltera que en sus años dorados se dedicó a las ventas lamenta no haber podido conseguir empleo como telefonista.

"Me dijeron que se veía mi facilidad de palabra, mi preparación y amabilidad, pero por mi edad ya no me recibieron. Eso es discriminación", asegura.

Esta visión negativa hacia la vejez contrasta con el lugar privilegiado del que gozaban los abuelos en el México prehispánico.

"Eran los encargados de perpetuar la tradición y sabiduría del pueblo. El hecho de que estuvieran tan cerca de la muerte les confería una cierta sacralidad", explica Patrick Johansson, del Instituto de Investigaciones Históricas de la pública Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

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