Jueves, 16 de Octubre 2025
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Buenavista y sus portales

Disfrute del paisaje de esta bizarra estancia que provee de hermosas vistas

Por: EL INFORMADOR

En 1868 la hacienda Buenavista era habitada por 23 labriegos.  /

En 1868 la hacienda Buenavista era habitada por 23 labriegos. /

GUADALAJARA, JALISCO (06/MAY/2012).- Cerca al río Verde, allá por el Paso del Sabino y sobre la cima de una loma, se localiza la bizarra estancia de Buenavista. Un censo de 1868 reveló: “Hacienda de La Llave, cuatro vaqueros, dos mayordomos y 56 agricultores; rancho de Paso de la Laja, un encargado y 15 agricultores; Montelargo, dos vaqueros y 37 agricultores; Las Tablas, 11 agricultores; Arroyo Prieto, tres agricultores; Coca, 14 agricultores; Rincón de Abrahán, 11 agricultores; Labor de Abalza, 26 entre bueyeros y agricultores; El Potrero, 38 agricultores; La Venta, 77 entre mozos de hacienda y agricultores; Cerro Blanco y Mesa de los Reynoso, 19; Mesa de Carranza, 10; La Barranca, 13; La Laja de Arriba, 38; Santa María de la O, 11; Buenavista, 23 y Los Cedros, ocho”. Veintitrés labriegos, era un número considerado para aquellos ayeres.

De La Cofradía, regresé a la carretera y continué a Teocaltiche. Pasando la Puerta de Luna, di vuelta a la derecha por un camino de tierra; a corta distancia me encontré con una bifurcación, a la derecha conduce a Salto de los Aviones. La brecha la fueron animando diversos árboles. Luego de un lienzo de piedra surgió otro entronque, a la derecha lleva a Buenavista, sendero que no seguí. Después de gruesos mezquites vi las fincas de Los Barrenos, detrás de ellas el paisaje expresaba vida, pues se manifestaba el río Verde, delimitado por paredes blancas, coronadas por huizaches. Las paredes con líneas horizontales, seis para ser preciso, bien definidas, con un ligero desnivel similar al del lecho, rasgos de los antiguos lechos. Me despojé los guaraches y me arrisqué los pantalones para percibir la fresca agua, di varios pasos por aquellas arenas blancas mirando los recodos en que se perdía el río, aguas arriba y aguas abajo.

Del alegre cordón de agua me dirigí a Buenavista, el sendero algo angosto, delimitado por diversos árboles y por los lienzos de algunos potreros. En algunos tramos el camino presumía de sombra. Un alto y grueso muro de adobe me anunció que estaba en la estancia, en el extremo izquierdo aprecie tres arcos moriscos sobre capiteles dóricos, el primer arco estaba mutilado. Atravesé emocionado por el tercer arco, y a mi derecha vi otro gran muro paralelo al primero, pero un tanto desplomado, muros que sostuvieron por muchas décadas la techumbre de una troja. La troja me mostró una ventana horizontal enrejada, arriba de la cornisa salían unas gárgolas. Al extremo derecho miré un arco árabe, esbelto, de ladrillo y taponado. Enseguida de la troja, admiré el precioso portal de la casa grande con un corte ochavado en su esquina, luciendo un arco gótico de ladrillo adobón, abrazado por un muro de piedra; le siguen cuatro arcos de ladrillo en medio punto, sobre capiteles dóricos y columnas cuadradas; en el extremo derecho se levantó un muro de piedra a manera de contrafuerte. El segundo arco corresponde con el zaguán, sobre su marco hay un bonito vano ovalado, vertical y enrejado. El portal mira a añejos mezquites y a la garganta del río que serpentea con gracia por el fértil valle, donde los 23 campesinos vieron germinar sus semillas y luego de arduas labores cosecharon sus frutos. Buena vista brinda el portal.

A un costado de éste fui sorprendido por dos grandes e insólitas eras. Del portal, el terreno baja y por ende las eras obedecen a distintos niveles, haciéndolos atractivos. La primera era con buenas perforaciones en su barbicana, dos hiladas, y no coinciden una con la otra, perforaciones que servían para alimentar la era de mieses. Fabulosas trilladoras de antaño donde llegaban las resistentes carretas jaladas por nobles bueyes, cargadas de manojos de trigo. Antonio Jiménez González dijera: “Uncir mediante las coyundas la cabeza de los bueyes al yugo… ese rechinar sonoro de las coyundas a cada movimiento de los bueyes. Había luego que sujetar del barzón el timón del arado, tomar la mancera de arado con la mano derecha y el otate con la izquierda y a iniciar se ha dicho la jornada diaria”.

¿Cómo llegar?


Tome la carretera a San Juan de los Lagos, vire a la izquierda hacia Jalostotitlán y pasando San Gaspar de los Reyes encontrará Teocaltiche; pasando la puerta de la Luna dé vuelta a la derecha, encontrará una bifurcación en la que tendrá que girar a la derecha para encontrarse con Buenavista.

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