Miércoles, 15 de Octubre 2025
Suplementos | Uno de los autos más enérgicos y atractivos de Audi es el TTS

El ícono sigue a la moda

Uno de los autos más enérgicos y atractivos de Audi es el TTS

Por: EL INFORMADOR

Con estilo. En su tercera generación no pierde el toque sofisticado y deportivo que lo ha caracterizado desde sus primeros bocetos. EL INFORMADOR / M. Castillo

Con estilo. En su tercera generación no pierde el toque sofisticado y deportivo que lo ha caracterizado desde sus primeros bocetos. EL INFORMADOR / M. Castillo

GUADALAJARA, JALISCO (19/MAR/2016).- El encanto del Audi TT no se ha perdido generación tras generación hasta llegar hoy en día a la tercera. Aún recordamos aquel primer TT que tuvimos la fortuna de manejar y en el que sentíamos todas las miradas puestas encima gracias a un coche que ofrecía una propuesta distinta visualmente —considerado desde entonces como un ícono del diseño automotriz—, cuya rareza lo hacía muy deseable. Hoy favorecido por una renovación integral, condujimos la que en el momento es su versión más poderosa.

Comencemos por el diseño. El exterior se alinea con las formas que actualmente experimenta el resto de la familia de los cuatro aros. Una fisonomía más ruda se incorporó en los faros de luces Led al frente y en las calaveras, mientras que los ángulos lo hacen ver mucho más musculoso en comparación a las anteriores.

Pero no sólo se trató de recrear formas, también el uso del aluminio forma parte de muchos de sus componentes, lo que significó una dieta que le hizo perder 50 kilogramos de peso y colocarse en los 1,385 kilogramos. Y esto evidentemente se nota en el manejo.

Ahora pasemos al interior. En principio se aprecia simple, elegante y deportivo a la vez. Sin complicaciones. Nos subimos y el asiento nos abraza perfectamente la espalda, sin la dureza exagerada, pero tampoco una suavidad que pudiera aburrir.

Tomamos el volante y al observar todo el panorama, agradecemos ese minimalismo, sin botones por aquí y por allá, sin pantallas sobrepuestas… nada de eso. Y es que al ser un coche que fue pensado en sus orígenes para disfrutar más del manejo, mantiene esa esencia, que no debe confundirse con “austeridad”.

Encendemos el coche desde el botón colocado delante de la palanca de la transmisión y entonces aparecen los elementos funcionales. Por ejemplo, los controles del aire acondicionado están justo en el centro de las ventilas, desde donde los pequeños indicadores monocromáticos nos dicen cada uno la potencia del aire, la temperatura y la dirección de salida.

Luego, sobre la misma base de la transmisión tenemos el mando de los medios, desde donde controlamos el menú completo de opciones tanto de entretenimiento como de información. ¿Dónde vemos ese menú? Audi lo resuelve muy bien con el sistema denominado Virtual Cockpit: un gran display de 12.3 pulgadas colocado detrás del volante, sí, donde normalmente van los relojes de instrumentos. Ahí se distribuyen los controles del velocímetro y tacómetro, así como navegador con GPS; reloj; temperatura exterior; etcétera. Todo se puede manipular desde cuatro botones y el ya conocido Multi Media Interfase (MMI), puesto en la consola.

Por otra parte, aunque destacamos el carácter individualista del TT en el que el conductor no comparte la pantalla con el copiloto, no debemos olvidar el buen sistema de audio firmado por Bang & Olufsen que pueden disfrutar ambos viajeros.

Puesta a punto

El TT llega a la cima del desempeño con un TTS de tercera generación, que cuenta con elementos que a la hora de manejarlo nos deja con ganas de llevarlo más y más lejos de su límite. Con una caja S-Tronic de seis velocidades y un motor turbo que eroga 285 caballos de potencia, sumado a un torque de 281 libras-pie, tenemos la grandiosa fórmula de la diversión y el manejo atrevido.

Y es que el Audi TTS nos llena de vértigo a la hora de poner el pedal del gas hasta el fondo —más, si le ayudamos a subir las revoluciones de forma inmediata colocando la transmisión en modo manual—. Toma seis segundos alcanzar el 0 a 100 km/h, para luego llevarlo a los 250 kilómetros por hora (gobernados) sin que el auto se perturbe. Esto nos da confianza y seguridad por el aplomo, y nos pone a sudar las manos como pocos deportivos lo logran.

Por supuesto, este coche de tracción a las cuatro ruedas (Quattro) es “personalizable” en su manejo. Es decir, no todo el tiempo tenemos la fiereza de un deportivo, sino que podemos adaptarlo a las condiciones de manejo que más deseemos. Esto se logra a través del “Drive Select”, que se encarga de ajustar la conducción mediante programas predeterminados de manejo —Comfort, Auto y Dynamic— que involucran la dureza de la dirección, el soporte de la suspensión, la respuesta de la caja y el motor. Por esta forma camaleónica, insistimos, lo vuelve un auto para todos los días.

Tuvimos a nuestros pies al ícono de la moda del diseño automotriz, que en su tercera generación está más vivo que nunca, favorecido por la tecnología en su construcción, la incorporación de más elementos de seguridad y sobre todo el haber subido “un par de rayitas” la técnica para que cuando toque manejarlo sea más placentero.

Ficha Técnica
Motor Frontal transversal.
Cilindros L4; 2.0 litros TFSI
Turbo compresor Sí.
Potencia 285 HP @ 6,200 RPM
Torque 281 lb-ft @ 5,200 RPM
Tracción Integral.
Transmisión Automática de 6 velocidades (6 + R).
Suspensión
Delantera Independiente de tipo McPherson con resortes helicoidales y barra estabilizadora.
Trasera Independiente, de tipo Multibrazo, con resortes helicoidales.
Frenos
Delanteros De discos ventilados, con ABS
Traseros De discos ventilados, con ABS
Dirección De piñón y cremallera, con asistencia eléctrica.
Dimensiones (mm)
Largo 4,191
Ancho 1,832
Alto 1,343
Distancia entre ejes 2,505
Capacidad
Peso 1,385 kilogramos
Tanque 55 litros
Cajuela 505 litros

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