Lunes, 27 de Octubre 2025
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El mejor Malibu en décadas

El nuevo sedán mediano de Chevrolet se muestra como un fuerte rival en su clase

Por: EL INFORMADOR

Por fuera el auto es más largo, ancho y elegante. EL INFORMADOR / C. Cerda

Por fuera el auto es más largo, ancho y elegante. EL INFORMADOR / C. Cerda

GUADALAJARA, JALISCO (16/ABR/2016).- Cuando llegué a México en 1990, me esperaba un Malibu. Tenía dos puertas, motor V8 y era rápido, de gran manejo y diseño. Tan durable era que hasta hoy se ven muchos en la calle. Luego de muchos años de mediocridad, Chevrolet hoy rescata este nombre con un gran auto, el mejor en décadas.

Desde hace un par de generaciones que Chevrolet está buscando transformar el Malibu en un auto capaz de luchar por la cima de su segmento. El de hace dos generaciones ya era digno, que hacía ver bien al que lo elegía. Pero aún quedaba algo lejos en una categoría que pasó a ser dominada por los japoneses desde los años 90. En la pasada edición el Malibu volvió a mejorar. Sus dos motores, turbo y normalmente aspirado, eran dos joyas de la ingeniería, pero faltaba espacio interior, principalmente en el asiento trasero, algo imperdonable para un auto de vocación claramente familiar. Ahora, la evolución es mucho mejor lograda.

Por fuera el auto es más largo, ancho y elegante. Sí, el frente tiene tal vez demasiados elementos entre los faros, la parrilla dividida horizontalmente, la fascia y los faros de niebla formados por dos líneas delgadas e inclinadas que le dan su firma nocturna de leds. La silueta usa una suave y muy de moda línea de techo que cae relajadamente sobre la cajuela. Los costados muestran dos líneas de carácter también de moda, que rompen la monotonía de las láminas laterales y la parte trasera complementa el conjunto con dos calaveras grandes, que adelgazan hacia el centro, confiriendo mucho dinamismo al auto.

El espacio interior ya no es escaso como antes. Todo lo contrario, de hecho. Adelante los ocupantes estarán muy bien y el piloto tendrá una excelente posición de manejo, sólo ligeramente dificultada por la visibilidad robada por el grosor algo exagerado de los pilares A, que sostienen el parabrisas. Atrás el Malibu se convirtió casi en una limusina, lo que es apenas suficiente para hablar al tu por tu con Passat o Accord, por ejemplo.

Sin embargo, aún hay una gran firma pendiente de parte de Chevrolet: los terminados. La mayor área del interior del Malibu está cubierta por plástico barato. Tan barato que la piel —que en la versión Premier que tuvimos es abundante y usada en asientos, consola y parte de los forros de puertas— no logra esconder la decepción producida por las áreas superior del tablero y en las puertas. Una verdadera pena.

Equipo y manejo

Por fortuna el auto viene equipado hasta los dientes con memoria para los asientos del piloto; techo panorámico; buena pantalla central con sistema de navegación y equipada con Car Play, por ejemplo. Hay dos entradas USB delanteras y otras dos traseras, donde también se cuenta con una toma de corriente de 110 watts y 150 voltios. La lista es mayor, claro, pero es mejor que la vean en la página de Chevrolet México para no aburrirlos aquí.

Siendo la versión más equipada y costosa, el Malibu Premier cuenta con el mayor de sus dos motores, que no es nada grande, por cierto. Pero no necesita serlo. Con sus 2.0 litros llega a 250 caballos de fuerza gracias a la ayuda de una turbina. Y vaya que funciona bien. Para empezar, no hay que esperar mucho porque el turbo empiece a funcionar. En el arranque al auto ya se siente firme, listo para obedecer nuestras órdenes desde el acelerador. Sólo cuando bajamos de un tope, por ejemplo, cuando la caja automática de ocho velocidades está en segunda y así queremos arrancar, hay que esperar una fracción de segundo antes de que nos permita hacerlo. En la mayoría de los casos el Malibu se siente firme, sólido, con buen aplomo. En carretera esto facilita los rebases, los hace incluso algo divertidos.

Los frenos y la dirección funcionan muy bien, con precisión, comunicación y velocidad de respuesta. Muy bien por Chevrolet y su Malibu.

La suspensión, empero, necesita un poco más de trabajo. Su vocación aún no se define muy bien si se inclina hacia el confort de un Passat, por ejemplo, o el aplomo de un Fusion. Al menos no flota sobre el piso como un Altima ni es aburrida como la de los coreanos.

Si en sus últimas generaciones conducir un Malibu no hablaba muy bien de nuestra imagen, hoy esto ya está en el pasado. El modelo 2016 es un gran auto en muchos aspectos, que con una pulida o dos puede ocupar un lugar entre los tres mejores del segmento, lo que de paso ayudará y mucho a la también algo complicada imagen de su marca.


FICHA TÉCNICA
Motor Frontal transversal.
Cilindros L4; Ecotec 2.0 litros.
Turbocompresor Sí.
Potencia 250 HP @
5,300 RPM
Torque 258 Ib-ft @ 1,700
RPM
Tracción Delantera.
Tranmisión Automática de 8
velocidades (8+R).
SUSPENSIÓN
Delantera Independiente tipo
McPherson, con
resortes helicoidales.
Trasera Independiente de
cuatro brazos y
barra estabilizadora.
FRENOS
Delanteros De discos ventilados,
con ABS.
Traseros De discos sólidos,
con ABS.
DIRECCIÓN
De piñón y cremallera, con asistencia
eléctrica.
DIMENSIONES (mm)
Largo 4,922
Ancho 1,854
Alto 1,456
Distancia entre
Ejes
2,829
CAPACIDAD
Peso 1,536 kilogramos.
Tranque 50 litros.
Maletero 477 litros.

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