Suplementos | Por Vicente García Remus El monasterio tonalteca Arquitectura. El maravilloso claustro agustino, de exquisitos detalles, como sus gárgolas y claves. Por: EL INFORMADOR 2 de septiembre de 2012 - 01:14 hs / TONALÁ, JALISCO (02/SEP/2012).- Al sur del Cerro la Reyna se localiza la histórica y alfarera población de Tonalá, que se pavonea de su maravilloso monasterio agustino. Un buen jueves, mi familia y yo nos dirigimos por la Avenida Lázaro Cárdenas con dirección Oriente; bizarras tiendas artesanales nos dieron la bienvenida al “lugar que está dedicado al culto del Sol”. Fuimos cautivados por un señorial monumento a Pío IX, con un elaborado pedestal de tres cuerpos, en su basa tiene inscrito: “S.S. Pío IX declaró dogma la Concepción Inmaculada de María” y “canonizó al protomártir mexicano S. Felipe de Jesús”; columnas jónicas en cada esquina. El Papa posa de pie, dando la bendición al pueblo tonalteca, con una expresión sonriente; fue bendecido el 8 de diciembre de 1887 “en recuerdo del aniversario de la declaración dogmática”. El monumento fue incrustado en la barbicana del atrio de la admirable parroquia de Santiago Apóstol. Subimos unos peldaños para adentrarnos al atrio, donde contemplamos la fachada principal de la parroquia, columnas dóricas sostienen el arco en medio punto de la puerta, enmarcado por medias columnas estriadas, por costado una media columna circular rematada en cono, el friso con una inscripción en latín, sobre la cornisa se encuentra la preciosa ventana coral con exquisitos relieves de plantas floridas y ángeles en su marco, el friso con siete flores remata en triángulo con un nicho vacío y una cruz en su cresta. El acabo de la obra fue en 1652. Del lado izquierdo se adosó el campanario de planta cuadrada y de dos cuerpos: el primero con dos vanos arqueados por cara, y el segundo, octagonal y con un vano arqueado por cara; en su cornisa, hay una almena en cada esquina, fue cubierto en cúpula con linterna. La campana mayor se nombró San fe y la menor Santiago. Del lado derecho se encuentra el hermoso monasterio; unas ventanas verticales y la puerta del zaguán se asoman al atrio entre cipreses. La fachada lateral nos mostró una puerta arqueada con un corazón con volutas en su clave, arriba una ventana vertical, le siguen tres más a la izquierda y en la esquina un romántico arco botarel. El interior es de tres naves fraccionadas por arquerías toscanas que soportan con gracia bóvedas por arista. A la entrada están dos capillas, la de la derecha con San Martín, y la izquierda con el santo patrono en su corcel, la mano derecha con una bandera que dice: “Santiago Apóstol de Tonalá”, Apreciamos cuatro altares laterales, uno de ellos con San Francisco y San Antonio. En el altar mayor miramos la fantástica pila bautismal con ángeles, follajes y flores en relieve, luego vimos el ala donde los agustinos presenciaban la misa, donde una amplia puerta nos invitó a contemplar el bello claustro de cuatro corredores, delimitado por columnas redondas que sostienen capiteles dóricos y arcos en medio punto (cuatro por lado), los arcos interiores con labradas claves; flores, ángeles y caras, una con una inscripción: “Joseph Chávez… año de 1744”. Insólitas gárgolas se dejaron ver: niños, frailes ángeles, toros, águilas y pumas, arte que aportaron los nativos y se denominó “tequitqui”. Recorrimos pausadamente aquellos hermosos corredores, mirando el atractivo marco de la puerta que habíamos pasado, con flores y un ave en su clave; la puerta lateral del templo; una esbelta puerta gótica, el cancel del zaguán, con una banca por lado y el pozo del patio. Unos escalones nos condujeron a un segundo claustro de dos portales, de cinco arcos cada uno, que miran a un jardín con fuente. En los inicios de la conquista Tonalá era visitada por los franciscanos y en 1573 la cedieron a los agustinos, siendo provisional fray Juan Adriano. Fray Francisco Mariano de Torres escribió: “Fray Antonio de Segovia, dióles a entender cómo Santiago fue hombre como todos… para tenerlo propicio, le hicieron iglesia en el mesmo cerro, donde lo habían visto y lo tomaron por patrón de su pueblo intitulándolo Santiago de Tonalán… cuando se acabó la iglesia que fue en breve tiempo, porque era de tierra y pequeñita, celebró el siervo de Dios misa en ella con gran gloria de su espíritu y gozo espiritual de los nuevos cristianos”. Juan Ledezma nos dice del monasterio: “Entrenaron cantores y así tuvieron coros tan aventajados que eran de lo mejor del reino… el último párroco agustino de Tonalá fue Fr. Cecilio Caro, quien al morir (1799) dejó a Tonalá en manos del clero secular”. Temas Pasaporte Veredas Lee También Un viaje por el tiempo en Cuitzeo, Michoacán Abrazo otoñal en la Riviera Nayarit Pasaporte: la vocación de contar el mundo Cuatro imperdibles para tu primera visita a Madrid Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones