Miércoles, 15 de Octubre 2025
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Estación Cuyutlán

Para un europeo es una maravilla, una playa de arena, y más de arena fina

Por: EL INFORMADOR

En 1909, Viltold de Szyazlo puso en tinta: “La vía atraviesa trincheras talladas en la roca, algunos túneles y pastizales inmensos, donde rebaños de vacas, cuidados por los vaqueros de a caballo, pacen una  hierba fértil y espesa. Cuyutlán, una de las estaciones siguientes, famosa por su playa de arena, atrae en los meses de abril y mayo un cierto número de bañista de los estados limítrofes…A partir de Cuyutlán, el tren sigue una legua de tierra que se prolonga entre la laguna del mismo nombre, bordeada de mangles, y de el Pacífico”.

Para un europeo es una maravilla, una playa de arena, y más de arena fina, aunque sea morena o como le llaman, “playa de ébano”. El detalle estriba en que la mayoría de las playas europeas son de piedras y en México lo contrario, son de arena, más los atributos de que las tenemos en abundancia y gran parte de ellas son de agua fresca, como el aire, fresco. Nuestras playas de arena fina son un privilegio que hay que disfrutar en lo posible, las tenemos a pocos kilómetros y nos están esperando.

En 1922, Santiago G. Barbosa escribió: “La tarifa para personas es la siguiente: en primera clase a cuatro centavos, 74 centésimos de centavo por kilómetro; y en segunda, dos centavos, 32 centésimos de centavo, por kilómetro. Por carga hay muchas cuotas, porque las mercancías se calculan de doble primera, segunda, hasta las doce y tienen diferente cuota según la clase de mercancía y la cantidad, haciendo un descuento por entero en las cuotas de carro…Llegan a la capital dos trenes de pasajeros y salen dos, llegando y saliendo uno de carga”.

Las vías de Cuyutlán se estremecían al igual quienes estaban en la estación, cuando llegaba la locomotora de vapor, que se impulsaba por agua condensada. El sosiego del espacio era interrumpido por el alegre silbido y el rítmico girar de las ruedas, ritmo que inspiro a componer “La Negra”, sensacional son jalisciense. El ondulante humo blanco delataba la cercanía del maravilloso transporte. Los bañistas llegaban con regocijo y se iban con vivencias inolvidables.

El cuatro de marzo de 1930, en el periódico que usted sostiene con entusiasmo, dio a conocer la promoción llamada, “Recreo a Cuyutlán”, ofreciendo más corridas, casi directas y con tarifas especiales, el encabezado decía: “Habrá Recreo a Cuyután en el F. C. Dará principio desde la semana entrante con motivo de la temporada de baños”. El día 15 se publicó: El Recreo a Cuyutlán en el FF. CC. durará hasta el 25 de mayo”. El miércoles 19 se imprimió: “La temporada en Cuyutlán se inició ya. La animación es general en el balneario y todos los hoteles están ocupados”. En el mismo medio y previo a la temporada, apareció varios días un anuncio que invitaba al balneario: “Cuyutlán, indiscutiblemente es el más hermoso balneario de la República. En el Hotel Ceballos encontrará usted toda clase de comodidades, El mejor situado. Y el de precios económicos”.

Caco Ceballos expresó: “A mediados de los treinta, siendo gobernador el coronel Miguel G. Santana, se estableció el Comité de Turismo, que consiguió trenes dominicales para la ruta Colima-Manzanillo, y a fin de evitar molestias a los veraneantes se vendían los boletos desde el sábado, en la acreditada y prestigiada Casa Ceballos. Para entonces, los precios de Colima-Cuyutlán, viaje redondo, eran de $ 4.20 en primera y $ 2.30 en segunda”.

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