Suplementos | El gobernador mueve sus fichas; Enrique Alfaro responde y contraataca. Guerra de posiciones El gobernador mueve sus fichas; Enrique Alfaro responde y contraataca. ¿Vamos hacia un choque de trenes en Jalisco? Por: EL INFORMADOR 2 de agosto de 2015 - 04:47 hs Es innegable que estamos a las puertas de un enfrentamiento político. EL INFORMADOR / S. Mora GUADALAJARA, JALISCO (01/AGO/2015).- La política es una guerra de posiciones. Eso pensó Antonio Gramsci. Como buen marxista, siempre creyó que la política o es conflicto o no es política. La política enfrenta a los distintos, no necesariamente de forma violenta, por lo que el choque es inevitable. La política de la reconciliación es un oxímoron; la política es el terreno de los adversarios, el campo de batalla que define todo lo demás. Una guerra que se dirime en la táctica, en los movimientos y en el debate. No es sólo una disputa por el poder, sino una disputa por la primacía ideológica, por la construcción de un imaginario político que desplace al imaginario del adversario. Sin conflicto, aparece el consenso dudoso, la armonía sospechosa. Las elecciones en Jalisco del pasado 7 de junio nos dejaron un paisaje político fragmentado. El PRI mantiene el Gobierno del Estado, la mitad de los municipios y una bancada legislativa que con sus aliados, el PVEM y el Panal, suman 16 diputados. Movimiento Ciudadano, por su parte, controla prácticamente toda la Zona Metropolitana de Guadalajara, será primera minoría en el Congreso con 15 legisladores e incrementa sus fichas municipales (24). El PAN sigue gobernando una quinta parte de los municipios del Estado y será el “partido bisagra” en el Congreso para mayorías simples (no para mayorías calificadas en donde sólo MC y el PRI pueden ejercer veto). Habrá un diputado independiente con altísima legitimidad, y el PRD abandonará su tradicional posición de bisagra en el Congreso, y tendrá que elegir si pacta con el PRI o con MC a nivel parlamentario. Sin embargo, detrás de todo este movimiento de fichas, es innegable que estamos a las puertas de un enfrentamiento político. Ninguno de los actores es capaz de moldear el paisaje político a su favor sin la colaboración de los otros. El dilema es: ¿El enfrentamiento político y la fragmentación obligarán a más y mejores acuerdos, o por el contrario propiciara parálisis y encono? Municipios, metrópolis y EstadoUno de los primeros campos de batalla de esta guerra de posiciones es sin duda las atribuciones y competencias de los distintos niveles de Gobierno. Un terreno abandonado por décadas. Con la victoria de MC en Zona Metropolitana de Guadalajara, vemos un proceso de reconfiguración de facultades de Gobierno entre la ciudad y el Estado. En el centro del debate encontramos temas tan trascendentes como la movilidad, el agua, la planeación y la seguridad. Se enfrentan dos modelos, el metropolitano propuesto por Enrique Alfaro, en donde los alcaldes ceden autonomía a un órgano metropolitano entre las partes con el objetivo de que las distintas políticas públicas sean permeadas por una visión urbana en su conjunto. Por el otro lado, la visión del Gobierno del Estado, desde la llegada de Aristóteles Sandoval en 2013: el fortalecimiento del aparato estatal en detrimento de los municipios. Estatalizar el SIAPA o la construcción de las fuerzas únicas dependientes de la Fiscalía General del Estado son decisiones que claramente apuntan en esta vía. Detrás de este debate que hoy en día se juega en los medios de comunicación, podemos identificar un viejo debate entre eficiencia y descentralización. Tanto con Peña Nieto como con Aristóteles Sandoval, la apuesta de los gobiernos del PRI ha sido la profundización de los aparatos centrales. El Presidente lo ha hecho en detrimento de los estados; en gobernador lo ha hecho a través de la reducción de las competencias de los municipios. La centralización como apuesta de eficiencia y de control sobre los procesos administrativos. En contraposición, Alfaro apuesta también por la centralización, pero por una centralización metropolitana. Por concebir a la urbe como una sola, con problemáticas comunes y soluciones compartidas. No es un regreso al municipio necesariamente, ya que es una estructura muy débil para hacer frente a los problemas contemporáneos, sin embargo si es una apuesta por las ciudades como estructura política. Dos imaginarios políticos que chocan, lo que no sabemos es si de esta colisión de proyectos saldrá algo parecido a un consenso que nos permita definir los alcances de una y de otra estructura de Gobierno, por lo menos para la siguientes dos décadas. Las competencias y las atribuciones son siempre un espacio de confrontación política, pero lo más saludable para la ciudad y para el Estado es que se delimiten con claridad y que cada uno de los actores asuma responsabilidades relativas a su peso presupuestal y a su capacidad de dar respuesta a los problemas de la ciudadanía. La disputa por la agendaMarcar la agenda es el principal objetivo de la política de comunicación. Dice Pablo Iglesias, líder de Podemos, que el principal campo de batalla de la “guerra de posiciones” que significa la política, son los medios masivos de comunicación. Quien logra imponer su agenda, impone más que un simple tema de conversación. Desde el 7 de junio, MC ha ganado este terreno. Es indiscutible que la mayoría de los problemas del Estado, no sólo de la metrópoli, se discuten bajo el marco que MC construye con su discurso. La narrativa sobre la metropolización se ha impuesto como el tópico de discusión política. No hay una contranarrativa del gobernador. Los cambios en el gabinete han dado notas, y han colocado ciertos debates, pero no constituyen un discurso político ni tampoco la apuesta por una narrativa propia. Durante el sexenio de Aristóteles Sandoval la agenda se ha movido en dos direcciones: seguridad y movilidad. Comenzamos discutiendo transporte, movilidad y reformas en la materia. Pasamos, tras la muerte del Secretario de Turismo y otros acontecimientos relacionados con la delincuencia organizada, a discutir sobre la seguridad y el papel de la Fiscalía. Ahora, la movilidad se coloca de nuevo como el tema más socorrido de la agenda política, tanto por la ambición de los nuevos alcaldes de MC de recuperar las atribuciones perdidas, como por el cambio en la cabeza de la Secretaría de Movilidad. Ahora con dos actores disputando activamente la agenda, los medios de comunicación seguirán siendo un campo de batalla ineludible. Hasta el momento MC ha sido capaz de construir un discurso claro y sin ambigüedades, aunque falta que se enfrenten a las labores de Gobierno, desde las cuales surgen escándalos y complicaciones que empujan al gobernante a dar explicaciones. El bono democrático y las altas expectativas depositadas en los nuevos alcaldes metropolitanos les permitirá disputar la agenda política con eficacia durante al menos el primer año de Gobierno. Y como elemento adicional, encontramos una tercera narrativa en esta guerra de posición: la de Pedro Kumamoto. El diputado independiente aterriza en el Congreso con una legitimidad altísima y ha demostrado que tiene capacidad para disputar la agenda y a pesar de sólo contarse con sí mismo, colocar sus temas como altamente prioritarios. Externos e internos: ¿Un mensaje? El priismo y el alfarismo comparten una característica: no son proyectos ideológicos. Son proyectos de Gobierno, que se sustentan en la eficacia. Sin embargo, en Jalisco lo que sí los diferencia es su relación con la estructura partidista y lo que esto significa a la hora de conformar gabinetes. El gobernador, tomando en cuenta los últimos cambios en las secretarías de Movilidad, Desarrollo e Integración Social, así como la del Trabajo, manda el mensaje de que entiende al gabinete como una estructura política. Los técnicos en su gabinete, como son Mario Córdova, Carolina Toro o David Gómez Álvarez han ocupado posiciones secundarias. Jaime Reyes Robles sería, en este sentido, la excepción que confirma la regla. En el caso de Alfaro, los externos comienzan a tener más peso. Hay que recordar la incorporación de la ex ombudsman Guadalupe Morfín o la reciente inclusión de Mario Silva como titular del área de Movilidad en el Ayuntamiento de Guadalajara. Incluso, en las candidaturas, la lógica es así. Ahí tenemos el caso de Zapopan con Pablo Lemus, un externo al grupo político que encabeza Enrique Alfaro. Al no ser MC un partido tradicional, en el sentido de que se encuentra dividido por “sectores” o “tribus”, la dinámica de las cuotas y de los equilibrios es menos definitivo. Por supuesto, como en cualquier grupo político, los equilibrios son esenciales, pero el margen de maniobra es mucho mayor. Ambos modelos tienen sus pros y sus contras. Los gabinetes de “cocina”, de confianza y hasta intimidad entre sus integrantes, suelen ser más compactos, leales al gobernador y con menos protagonismo; aunque menos críticos de su trabajo, alérgicos a los cambios y más emocionales que profesionales. Los gabinetes de externos, los llamados gabinetes “despacho”, son menos políticos, más críticos y abiertos, pero también más desleales. Sin embargo, como vimos en la presentación de Servando Sepúlveda como nuevo titular de Movilidad, y de forma contigua, la presentación de Mario Silva como encargado de la misma área pero a nivel municipal, es innegable que la elección de los integrantes del gabinete es un mensaje del estilo de gobernar de un político y de la forma como quiere dar respuesta a los problemas de los ciudadanos. En un tiempo en donde se piden mayores canales de participación de la ciudadanía, la designación del primero fue discutida, mientras que la designación del segundo fue aplaudida. La política es guerra de posiciones. Hoy tenemos en el tablero político de Jalisco a dos actores con capacidad de discutir la agenda e incluso redefinir el campo desde el cual se disputa la política. La irrupción de MC en la ciudad constituye la reconfiguración de las relaciones entre el gobernador y la ciudad. No llamaría co-gobierno, porque ello implica gobernar en conjunto a partir de ciertos entendidos, es más bien una cohabitación de un espacio político desde el que cada uno quiere imponer su discurso y su modelo. Estamos en las postrimerías de un debate público y la confrontación de dos modelos, que si se privilegian las ideas sobre el encono estéril, será muy saludable para nuestra democracia. Temas Tapatío Enrique Alfaro Aristóteles Sandoval Lee También Samuel Kishi y su cine que cruza fronteras y generaciones Un museo vivo: Experiencias y arte en el Cabañas La gran estafa que nos hizo “americanos” Portada: Dr. José Magaña, embajador de Arkana México Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones