Viernes, 10 de Octubre 2025
Suplementos | Ante los visitantes aparece una hermosa y señorial finca de adobe

La Troja

Ante los visitantes aparece una hermosa y señorial finca de adobe, domina el horizonte de forma majestuosa

Por: EL INFORMADOR

Impresionante. La Troja, mudo testigo del paso de los siglos, conserva su belleza.  /

Impresionante. La Troja, mudo testigo del paso de los siglos, conserva su belleza. /

GUADALAJARA, JALISCO (01/JUN/2014).- Al Suroeste de Acatic y al Sureste de La Estancia, se localiza una admirable edificación, conocida como La Troja. Cierto día me encaminé a Acatic y, poco antes de llegar a la población viré a la izquierda, rumbo a La Estancia, lo peculiar del camino, lo hace el fantástico arroyo Las Víboras, que acompaña por un buen trecho al sendero.

El arroyo está envuelto mágicamente por diversas plantas, predominando los sauces; sauces criollos, sauces llorones y sauces colorados. Contrastando el verdor; fresnos, patas de gallo, juncos, lagrimillas y platanillos. La belleza de las plantas se enfatizaba con el agua, reflejos de hermosas formas ante hermosas formas. Los hechizantes parajes del arrollo me fueron deteniendo, me fueron guiñando el ojo en cada claro del camino, cómo diciéndome: “Mira mis encantadores espacios, de vibrante lecho, donde espejean infinidad de troncos, ramas y hojas”. Cada claro era un fabuloso escenario de follaje y agua, agua que ondulaba lerdamente, agua tornasol, donde cantaban gorriones, calandrias y zafiros. “Pintoresco arroyo”.

El camino giró a la izquierda, alejándose del hermoso cordón de sauces que bordeaba, pero los sauces continuaron embelleciendo el paisaje, pues miré un potrero con rollos de pastura y al fondo una bizarra cortina de sauces. Enseguida fui sorprendido por un potrero salpicado por bellas ibis, presumiendo su largo y curveado pico, las acompañaban unas garzas, no me canse de contemplar aquellas aves.

José Antonio Gutiérrez G. puso en tinta: “Entre las primeras tierras entregadas en merced en la jurisdicción de Acatic, se mencionan las dadas al alarife Martín Casillas que había diseñado e iniciado la construcción de la Catedral de Guadalajara. El documento está firmado el 12 de diciembre de 1595 por el Dr. Santiago de Vera que presidía la Real Audiencia de Guadalajara. Se trata de las tierras llamadas ‘El Capadero’, consistentes ‘en una estancia de ganado mayor, dos caballerías y una cienaguilla que está en el camino de carretas, cerca de Tepatitlán, y en los términos de Acatic’. El documento hace mención de colindancias con tierras de Baltazar de Vinatea y de otra estancia ‘El Rodeo de los Cerdos’, propiedad de Tomás González”.

Más adelante fui cautivado por una llanura, que se pavoneaba de una fantástica finca de adobe, señorial, de atractivo trazo y de grandes dimensiones, era “La Troja”.

Para pronto caminé emocionado hacia ella, para apreciarla mejor, para acariciar la añeja y bonita construcción. Al acercarme me quedé maravillado de la expresiva edificación, conformada por dos naves rectangulares y de gruesos muros, entretejidos por tres hiladas, dos largas y una corta, casi de dos metros con todo y juntas, detalle que la ha conservado.

La fachada principal, con dos marcos escarzanos en sus portones, entre contrafuertes, arriba de cada vano, un respiradero rectangular, de buen tamaño, elementos que conserva la nave izquierda. Las naves fueron divididas por una preciosa arcada de ladrillo y enjarrada, columnas redondas con capiteles dóricos sostienen arcos en medio punto, seis arcos conforman el claro, sobre la arcada un muro alto sostenía las vigas, fajillas y tejas, haciendo el parte aguas del techo, techo a dos aguas.

Caminé pausadamente el interior, dimensionando el gran espacio que se abría entre los arcos y los altos muros. Luego observé las fachadas laterales, con siete contrafuertes y dos respiraderos ovalados cada una. La fachada posterior con tres contrafuertes, los esquineros, circulares, entre ellos, respiraderos ovalados. Un arroyo aledaño, le daba vida a La Troja, arroyo de similar nombre.

Sería bueno conservarla como tal y no dejarla caer. Miré a los alrededores y no vi ninguna  otra construcción que fuera compañera de La Troja.

Díceres que el espacio de La Troja sirvió a los cristeros, pero en una reconcentración fue quemada. Cándido González Pérez narró: las “concentraciones”; esa acción consistía en obligar a toda la población a refugiarse en la cabecera municipal para dejar los campos solos y considerar como levantado en armas a toda persona que se encontrara en ellos.

SABER MÁS

Para disfrutar


El clima en Acatic es seco durante buena parte del año, aunque la temporada de lluvias, oficialmente, está a punto de comenzar, por lo que se recomienda a los viajeros ir preparados.

Suplemento Pasaporte

Temas

Lee También

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones