GUADALAJARA, JALISCO (27/AGO/2016).- Mitsubishi decidió que ya era tiempo de cambiar el rostro de su coche de menores dimensiones y el Mirage no solo es distinto por fuera, también hay novedades en la cabina que hacen que este “city car” siga ofreciendo las prestaciones que ya conocemos, pero con un estilo renovado.El pequeño urbano asiático presenta cambios evidentes al exterior. La idea de los diseñadores, fue implementar un estilo de mayor madurez, pero sin dejar de lado el enfoque que desde siempre ha tenido, de ser juvenil.Adelante, los faros son mayores y con un esquema nuevo en iluminación. La parrilla es diminuta y adornada por el logotipo de los tres diamantes. Las fascias ahora son más prominentes, hecho que le agrega centímetros de longitud. Los faros de niebla, al igual que la parte inferior de la fascia frontal, ahora agregan unos cuantos acentos en cromo, distinción que resalta algunos atributos. De costado tenemos prácticamente la misma unidad. Atrás conserva el pequeño alerón, justo por arriba de la luneta. Las calaveras son más estilizadas y la defensa trasera incorpora un par de reflejantes y una nueva línea.El habitáculo conserva la simplicidad que el segmento y el Mirage acostumbran, pero con un giro en diseño. El tablero distribuye ornamentaciones en “Piano Black”; los relojes tienen una nueva distribución de componentes y algunos detalles en color gris y aluminio se hacen presentes a lo largo de la cabina. Los asientos se tiñen en dos tonos en las versiones de mayor equipo. Predominan los plásticos rígidos, típicos en este segmento.La marca japonesa ahora dota al más pequeño del portafolio con mejor equipo en el ramo del entretenimiento. Todas las versiones cuentan con controles de audio al volante, que dicho sea de paso es forrado de piel al igual que la palanca de cambios; pantalla de 6.2 pulgadas marca Sony; conexión vía Bluetooth; entrada USB; salida de corriente de 12V; aire acondicionado manual o automático y vidrios eléctricos, entre otras amenidades.Bajo el cofre las cosas no cambian. El coche dispone de un bloque tricilíndrico de 1.2 litros de desplazamiento y doble árbol de levas. Este impulsor es único para todas las versiones y desarrolla 76 caballos de fuerza y 72 libras-pie de torque. La pareja que este motor encontrará, será una transmisión manual de cinco cambios o una automática continuamente variable (CVT).La suspensión, a decir de la armadora, recibió un retoque y ahora es un tanto más rígida que la de su antecesor, lo que brindaría mejor sensación de manejo.La seguridad también tomará parte entre la lista de atributos y este rubro enlista dos bolsas de aire para todas las versiones; frenos ABS; reparto electrónico de frenado; cinturones de tres puntos con pretensores; estructura reforzada (RISEBODY) y unos cuantos dispositivos más.El Mirage ya se encuentra disponible en todas las agencias de Mitsubishi de nuestro país y lo hace con cuatro versiones diferentes: GLX TM, con precio de 167 mil 900 pesos; GLX CVT, con costo de 187 mil 900 pesos; GLS MT de 194 mil 900 y una última variable denominada GLS CVT de 217 mil 900 pesos, que funge como tope de gama.El manejoEl Mirage mostró sus capacidades por un trayecto de más de 350 kilómetros y fuera de su ambiente natural, la ciudad. Las carreteras de Yucatán y Quintana Roo nos enseñaron un automóvil con oportunidades, pero también con aciertos.Es evidente que un motor de tres cilindros no es potente y ello quedó demostrado, aún así, cuando este compacto se enfilaba, lo hacía de buena forma y mantenía la velocidad con cierta facilidad. Los rebases requieren de tiempo, al igual la aceleración y recuperación de velocidad, tarea dificultada, en gran parte, por la caja automática CVT.La caja ayudó a tener gran economía, al menos por debajo del rango de los 120 km/h, pues en un trayecto, cuando el tanque se marcaba total y completamente vacío, pudimos recorrer más de treinta kilómetros, aún con lo poco de hidrocarburos que nos quedaba.El coche es relativamente cómodo en posición de manejo. La suspensión si recibió un toque de rigidez, aspecto notable en las filtración de imperfecciones y el sorprendente aplomo en carretera.La cabina tiene un buen nivel de aislamiento, pese a que los plásticos no son de la mejor calidad, aspecto común en este tipo de automotores.El viraje es suave y preciso, además es ligero por el poco peso vehícular. Dicho aspecto es palpable también en la frenada, que fue fácil en todo momento.Sí, es verdad que es un coche con un enfoque totalmente de ciudad. Aún así, la carretera le presenta menos problemas de los presupuestados y en la ciudad, sigue encontrnado su vocación a la economía.César Cerda/ Mérida-Cancún