Suplementos | Los vivos que llegan de visita al IJCF empiezan a morirse Las dos Marías en el laberinto Los vivos que llegan de visita al Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses empiezan a morirse. Ahí están ellas, parecen un par almas en el purgatorio Por: EL INFORMADOR 4 de agosto de 2013 - 03:58 hs ¿Que dónde estaría mejor una niña recién violada? Es probable que en ninguna parte. Aquí menos ESPECIAL / GUADALAJARA, JALISCO (04/AGO/2013).- Guadalajara, Jalisco, 29 de julio de 2013.Es extraño que dos hermanas se llamen María. Pero las dos que llegaron al Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses esta mañana, responden a ese nombre. Una tiene 19 años, la otra 14. Ambas están vivas, justo en el sitio donde vida es el eufemismo de purgatorio. La de 19 parece de 40 y parece la madre de la de 14, que parece muerta. Un hombre violó a la María más pequeña, hace dos días. ¿Que dónde estaría mejor una niña recién violada? Es probable que en ninguna parte. Aquí menos. Aquí es el IJCF, las siglas de una institución creada para los muertos. Aquí los vivos que llegan de visita empiezan a morirse; sus parejas, hermanos, padres o hijos han tenido un final de esos que nadie quiere tener. Aquí, la piel de los trabajadores adquiere un color verde mortecino y el alma de algunos, una indiferencia cadavérica. Abundan las fotografías de cuerpos agujerados y de matones, las prendas que alguien llevaba puestas la última vez, las huellas digitales de los asesinos. Aquí no hay una sola planta ni de esas de plástico que nadie debe cuidar y, para acabarla, el arquitecto que proyectó el gran edificio le puso un techo de cristal y ventanales que hacen un infierno de la sala de espera. En uno de los bordes de este infierno, tumbada sobre una hilera de sillas para clínica, está María de 14, con los ojos cerrados y la cabeza puesta en las piernas de María de 19. Vistas de frente parecen sacadas de una escena bíblica, la de una virgen dolorosa que se aferra al cuerpo inerte de Cristo. Vistas de cerca parecen un par almas en el purgatorio. Lo malo es que parece que nadie las ve. Sin saber para qué, esta mañana ambas cruzaron la ciudad, desde el cerro del Colli, en el municipio de Zapopan, hasta el fraccionamiento Revolución, de Tlaquepaque, donde está el IJCF y a donde llegaron a las 10 de la mañana. La madre de ambas —otra María— habría venido de no ser porque el día que no trabaja vendiendo pan, a su familia le cuesta trabajo comer. En representación de la progenitora, María de 19 guarda dentro de un sobre amarillo con el nombre de su hermana escrito en mayúsculas los detalles de la violación, que un secretario del Ministerio Público escribió sin respirar. … La afectada, María de tal, edad 14, morena, complexión mediana, 158 centímetros, generales señalados antes, relata que siendo 27 de julio alrededor de las 20:00 horas (veinte horas), cuando volvía de trabajar por calle Volcán XXX, un auto blanco del cual no identificó modelo ni año la siguió y bajó de dicho automotor un hombre de generales: complexión robusta, cabello corto, ojos negros, quien obligó a la afectada a subir al automotor, diciéndole que la iba a matar. Ya adentro, el hombre le puso la pistola en los senos con la mano derecha manejando el automotor con la izquierda hasta una iglesia que está en la avenida Guadalupe, donde la obligó a la afectada a quitarse la ropa y pasarse a los asientos de atrás del carro, ahí [los detalles de la infamia], asegurando la afectada que hasta el momento no había tenido relaciones íntimas con hombre alguno… Han transcurrido dos horas desde la llegada de las Marías al IJCF. María la de 19 marca los segundos con las chancletas de baño, que son sus zapatos habituales viejos. María la de 19 hace sus conjeturas de detective mientras se truena los dedos. María la de 19 se puso un día pintura azul cielo en las uñas de las manos y de los pies ajados. A los 19, esta María es una anciana de uñas infantiles. María la de 14 permanece recostada, inmóvil, con un rictus pintado en la boca carnosa, el cabello azabache sin peinar y los ojos apretados, que sólo se entreabren para dejar escurrir tremendos chorros. La temperatura en el horno de espera es insoportable, pero María la de 14 tiembla de frío. Temblorosa, se sube hasta el cuello el cierre de la chamarra gris. Las uñas de las manos de esta María fueron rosas. Rosas fluorescentes. Ahora, las uñas rosas están desapareciendo a fuerza de mordidas. María la de 19 no ha dejado de acariciar los cabellos de María la de 14 y los seguirá acariciando un par de horas más. Los empleados de piel verde salen con sus loncheras de una puerta de cristal que abren con tarjetas de primer mundo. Es hora de comer. La hermana grande relata que tiene miedo de que la pequeña quede embarazada. La pequeña gime y por primera vez abre unos ojos enormes, llenos de agua y de terror. La grande relata que nadie les dijo cómo hacer para que la pequeña no se embarace. Nadie les dio medicamentos para evitar una infección. Nadie les dio un abrazo. En cambio muchos en la Fiscalía General de Jalisco les hicieron preguntas incómodas: ¿El muchacho era su novio? ¿Le gustaba? ¿Primero la tocó y luego la violó o primero la violó y luego la tocó? ¿Dónde más la tocó? ¿No gritó? ¿Por qué? ¿Qué modelo era el coche? ¿No sabe de coches o no se acuerda? María de 19 pretende dejar sola a la de 14. “¿Se la encargo, por favor? Anda muy deprimida”. La de 14 se niega a quedarse sola. La de 19 jura, con voz de caramelo, que nomás va a preguntar algo. Le pregunta a una joven verde mortecina, que sale a comer. La joven verde informa que María de 14 vino a mirar las fotos de la colección de violadores, para ver si reconoce al suyo. La pequeña llora: no quiere ver fotos. La grande le promete que la acompañará. Se hace tarde, casi las tres de la tarde. Una mujer con cara de palo que recién abrió la puerta con su tarjeta pregunta a gritos quién es María. Las dos son María, le responde la grande, que despierta a la pequeña con toquecitos en el hombro. La pequeña despierta espantada. Llegó la hora de conocer en foto a otros violadores de Guadalajara. La María de 19 y la de 14 se disponen a cruzar la puerta de cristal. La mujer parca detiene a la grande. La pequeña chilla. La mujer verde camina, erguida, por el pasillo principal del IJCF. Unos pasos atrás la sigue María, la de 14. Se ve como una condenada a muerte atrás de su celadora. A esta hora, los trabajadores que salieron a comer están regresando, de nuevo rozagantes, alegres. RECUADROPara saber -Durante 2012 se presentaron en el país 14 mil 050 denuncias por violación. -De las 14 mil 829 denuncias por violación en 2009, sólo hubo tres mil 462 enjuiciamientos y dos mil 795 sentencias condenatorias. -Por cada violación que se denuncian hay ocho que no, según el Instituto Nacional de las Mujeres. -La Norma Oficial Mexicana 046 señala que tras una violación, las instituciones prestadoras de salud pública deben ofrecer de inmediato, y antes de que hayan pasado 120 horas, la anticoncepción de emergencia y están obligadas a realizar abortos, en caso de que la víctima quede embarazada y así lo decide. Fuentes: Comisión Especial para el Seguimiento de los Feminicidios; Consejo Nacional de Población; Amnistía Internacional; Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática. Temas Tapatío IJCF Lee También Samuel Kishi y su cine que cruza fronteras y generaciones Un museo vivo: Experiencias y arte en el Cabañas La gran estafa que nos hizo “americanos” El río Lerma: un pasado majestuoso, un presente letal Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones