Jueves, 09 de Octubre 2025
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Lo que los demás van a imitar

Diseño, poder y mucha tecnología hacen de éste la referencia en los sedanes de lujo

Por: EL INFORMADOR

Los materiales utilizados conforman una construcción impecable. EL INFORMADOR / S. Oliveira

Los materiales utilizados conforman una construcción impecable. EL INFORMADOR / S. Oliveira

GUADALAJARA, JALISCO (12/DIC/2015).- Es el nuevo entre los grandes. Y hablamos de grandes en la máxima expresión, un ambiente donde sólo lo mejor sobrevive, en el que no hay lugar para lo simplemente bueno. En ese entorno inalcanzable para la mayoría, el BMW Serie 7 levanta las exigencias necesarias a un nuevo nivel. Los demás ahora tendrán que correr detrás de él.

Estéticamente no hay el atrevimiento que hubo en 2001, cuando Chris Bangle sorprendió al mundo con un Serie 7 distinto más que nada por su parte trasera, cuyo corte de la tapa de la cajuela era lateral y recordaba algo sobrepuesto. El nuevo 7 es más conservador, tradicional, pero dueño de una elegante deportividad. Impone por sus dimensiones al igual que por su historia, más ahora que ya no hay una versión corta.

Lo que vemos por fuera se traduce en el interior y en su manejo. La clase de lujo que encontramos en un Serie 7 es del tipo que nos hace acostumbrarnos inmediatamente a él. Esto se logra con un diseño sobrio, materiales lujosos y una construcción impecable. Pero también con un arsenal tecnológico impresionante. No hablamos sólo de pantallas, de las que tiene nada menos que cinco, incluyendo la del reloj de instrumentos frente al conductor. La forma de interactuar con esa tecnología es la novedad. El tan criticado —incluso por nosotros— iDrive evolucionó para ser lo que siempre debió haber sido: una opción, no la única forma. Porque ya se puede tocar la pantalla principal para obtener respuestas. Se puede también escribir sobre el círculo que controla el iDrive. Sin embargo, el Serie 7 incluso reconoce gestos. Si suena el teléfono basta apuntar con el indicador hacia la pantalla para contestar. Para descartar la llamada basta extender la mano con los dedos juntos, perpendiculares al piso y hacer un movimiento rápido hacia la derecha. Subir el volumen se logra girando el indicador en el sentido de las manecillas del reloj. Para bajar, basta girar en sentido contrario.

El asiento detrás del copiloto es, como siempre es en estos autos, el de mayor privilegio. En la consola central plegable hay una tableta removible que permite controlar el aire acondicionado; los dos quemacocos; la luz ambiental que tiene varios colores e intensidades; el estéreo; todas las cortinas traseras y también el asiento delante de sí.

Fuerza con clase

Si el interior corresponde a la imagen que transmite el Serie 7, su desempeño dinámico no queda atrás, principalmente en la versión que probamos, el 750 iA X-Drive. Porque bajo el largo cofre hay ocho cilindros dispuestos en V que gracias a dos turbinas consigue poner 445 caballos de fuerza a disposición del chofer.

Digamos que vas tranquilamente entrando a una de las freeways estadounidenses, como nos tocó hacer en la prueba en Los Ángeles, pero a alguien más no le gustó que entraras tan cerca de él. O que necesitabas acelerar un poco más fuerte para entrar al carril exclusivo para los que viajan con dos o más personas en el auto. En el momento en que decides pisar fuerte el acelerador, hay un tiempo sin respuesta. No parece la tradicional hesitación de los turbo para entrar en funcionamiento, más bien es algo como una advertencia, como cuando la computadora te pregunta si realmente quieres borrar un archivo. Porque cuando el auto acelera, ojalá tú y tu compañía estén prevenidos, porque sus cuellos serán aventados hacia atrás con una furia nada común. Es que no hay nada común en el Serie 7.

Toda esa fuerza puede sonar poca, pero nunca lo será. Mucho gracias a que el nuevo auto bajó de peso y ganó agilidad. El empuje llegaba a las cuatro ruedas en el caso de nuestro auto de prueba. Lo que se encarga de mandar ese poderío es una caja automática de ocho velocidades que se entiende tan bien con el motor, que casi diríamos que son amantes. Tan rápidamente actúa y comprende lo que pedimos al pisar el acelerador, que las paletas de cambio detrás del volante se transforman en un simple adorno, un juguete para distraernos de vez en cuando.

Por supuesto que la suspensión es ajustable; que hay cuatro modos de conducción y que el Serie 7 puede ser tan cómodo como el que más o tan deportivo como un auto de más de cinco metros de largo puede ser.

Un último detalle muestra hasta dónde fue la intención de BMW de hacer un auto único. Una de sus llaves tiene una pantalla desde la cual se puede ordenar el auto a estacionarse solo. Si hay un lugar muy angosto para abrir las puertas, por ejemplo, damos la orden con la llave y el auto entra y sale conduciéndose a sí mismo.

No es todo, pero decir todo sobre el 750 iA 2016 sería casi interminable. Por esto mejor nos quedamos por aquí, con la certeza de que a los demás no les quedará de otra más que imitarlo en el futuro.

Sergio Oliveira/Los Ángeles

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