GUADALAJARA, JALISCO (08/SEP/2016).- Aunque la cultura por prevenir enfermedades y acudir al doctor es un hábito que paulatinamente se arraiga entre la población, existen padecimientos que, aun siendo detectados y aplicados a tratamientos oportunamente, requieren de mayor cuidado para evitar que su naturaleza desencadene mayores complicaciones en el paciente. Ejemplo de ello es el linfedema, enfermedad que se refleja por la acumulación de líquido en los tejidos blandos del cuerpo cuando el sistema linfático está dañado o bloqueado por otro padecimiento, como ocurre generalmente con las pacientes de cáncer de mama, quienes tienen que recurrir al uso de mangas especiales para evitar que sus extremidades superiores se inflamen. Al respecto, Blanca Meza, presidenta fundadora de la Asociación Mexicana de Linfología y Linfedema A. C., explica que el linfedema no es exclusivo de pacientes con cáncer, pues es una condición que desde la infancia puede desarrollarse y manifestarse hasta edades adultas, por lo que estar al pendiente del crecimiento del cuerpo y sus diversas reacciones que pueden alertar oportunamente que algo no anda bien. “El linfedema no es una patología exclusiva del cáncer –de cualquier tipo-, esto se manifiesta en cualquier caso en el que estén involucrados los ganglios linfáticos, responsables de captar los deshechos metabólicos, es el drenaje del cuerpo. Este problema no es solo adquirido, también puede ser congénito, hay personas que nacen con esto, pero tampoco es algo que se manifieste inmediatamente porque puede hacerse en diferentes etapas de la vida”. Cuando existe acumulación de líquido en los tejidos blancos del cuerpo, es de vital importancia acudir con un especialista que analice cada caso y aplicar la llamada terapia descongestiva compleja que, al usarse con mangas de compresión, disminuye los problemas físicos, psicológicos y sociales del paciente y brindarle una mayor calidad de vida. “El sistema linfático es circulatorio, como lo es el arterial o el venoso. Este sistema tiene la función de transportar líquidos, de filtrarlos, desechar y recuperar lo que es conveniente para el cuerpo. En el cáncer de mamá, que es lo más frecuente –porque se extraen los ganglios cercanos a la axila y caja torácica- hay un edema postquirúrgico, pero si al mes no mejora, eso nos habla de un edema que puede ser de origen linfático”. La especialista puntualiza que la difusión sobre el linfedema no está enfocado en atemorizar a la población, pues la idea es que los ciudadanos tengan consciencia de los riesgos a los que pueden estar expuestos si no son constantes a revisiones médicas preventivas para detectar anomalías en el cuerpo y tomar otro tipo de precauciones si es que se atraviesa por enfermedades más críticas como el cáncer. “El uso de la manga o tobillera preventiva ayuda a que el cuerpo pueda eliminar los líquidos que se puedan estar acumulando por debajo de la piel. Es necesario informar a todas las personas que existe un sistema linfático, que se tiene que cuidar para que no se obstruya y pueda drenar si es que en alguna parte los ganglios ya no están funcionando correctamente. Hay que ir con un experto que nos diga qué tipo de manga es la indicada para cada caso”.