GUADALAJARA, JALISCO (13/MAY/2017).- Hay que ponerse atentos para percibir las diferencias entre el nuevo León y su antecesor. Pero esto no es malo, al contrario, porque el auto que puso a Seat de nuevo en el buen camino, realmente no necesitaba cambiar mucho.Las novedades del nuevo León son básicamente estéticas. El frente es distinto, con un cofre más limpio, faros con diseño más agresivo y tiras de leds en algunos casos como el del auto que probamos. Hay nuevas calaveras y rines también diferentes de la generación anterior. Ambas defensas son igualmente nuevas.Por dentro sigue la misma temática de cambios ligeros. Uno de ellos lo vemos en el forro de las puertas, que ahora muestra un inserto de tela. Otro, que será más bienvenido por todos, es que la pantalla del sistema Multimedia es mayor, con ocho pulgadas. Se mantiene la buena resolución y se agradece que cuente con Android Auto, Car Play y Mirror Link. Se extraña una cámara de reversa, pero hay sensores y en un auto de este tamaño no es indispensable contar con esa ayuda en maniobras, aunque hubiera sido bienvenida. La tapicería es distinta y se ve deportiva. En el coche que probamos hay freno de estacionamiento con accionamiento electrónico, lo que ayuda a ahorrar espacio, pero los puristas sentirán la falta de una palanca mecánica que ayude para hacer trompos.Hay buena sensación de calidad en el interior del León, que incluso con esta versión de tres puertas, ofrece un espacio razonable para dos personas en el asiento trasero.Al mover el asiento del piloto para que entre alguien atrás, éste no vuelve a su posición original sino que va todo hacia atrás cuando lo regresamos, lo que no nos gusta mucho. Los dos portavasos ubicados en la consola central son muy chicos y sólo latas o botellas muy delgadas van a caber ahí.La lectura de los instrumentos y posición del conductor son excelentes, pero la visibilidad de tres cuartos hacia atrás no tanto debido al espesor e inclinación del pilar C, algo normal en un vehículo de tres puertas.ÚnicoEl que tenga tres puertas le confiere mucho carácter al León. Aunado a esto, el hecho de que el VW Golf -su rival más cercano- ya no ofrezca una configuración similar, da al Seat una posición única en el mercado que resulta muy atractiva para los amantes de los autos más individualistas.Este FR de 180 caballos de fuerza que probamos ahora, es un auto extremadamente agradable de conducirse. En ciudad se puede reclamar un poco de la demora para que el turbo entre en acción, pero esto nos pareció mejor que en el pasado, aunque puede ser simple sensación. Una vez que el turbo entra en acción, el León FR pasa a ser una delicia de coche. Rápido, ágil, con un nivel de comodidad que llega a sorprender en un coche con corte deportivo como lo es.Mucho de esto se debe a la suspensión trasera independiente, que se usa solo en esta versión y en el mucho más caro y poderoso Cupra. Esto le da mejor agarre en curvas y lo hace sortear con más gracia las imperfecciones del camino.El resto del conjunto mecánico es igual que antes, con una buena dirección; frenos con respuesta firme y una caja de cambios de doble embrague y siete velocidades que lo hace responder siempre cuando el conductor lo requiere. Sí, hay algunos ruidos raros de vez en cuando, pero es un precio bajo a pagar cuando se tiene un coche con comportamiento dinámico tan divertido como este León FR.Sí, fueron cambios menores los hechos en este gran auto, pero reiteramos que no eran necesarios más. El León, ahora modernizado y puesto al día para aguantar dos o tres años más antes de la siguiente generación, continua tan bueno como siempre lo fue y más en esta, que nos parece su versión más equilibrada para los que buscan deportividad, sin llegar al nivel de costo de un Cupra.