Suplementos | El endeudamiento en México se ha duplicado desde 2008 ¿Nos debe preocupar la deuda? El endeudamiento en México se ha duplicado desde 2008. En un entorno de precios bajos del petróleo y poco crecimiento económico los focos rojos se prenden Por: EL INFORMADOR 20 de diciembre de 2014 - 23:55 hs Si vemos el comparativo desde 2008, la dependencia de la deuda externa se ha mantenido prácticamente igual. EL INFORMADOR / A. García GUADALAJARA, JALISCO (21/DIC/2014).- Para nadie es una sorpresa que la economía no camina. El crecimiento apenas superará los dos puntos porcentuales en 2014; el gasto público no está teniendo el efecto dinamizador que pensamos; la inflación está más alta que lo proyectado; el peso está más débil que nunca, y el barril del petróleo se sitúa en su mínimo en más de un lustro. Todas esas son señales negativas para la economía mexicana que parece vivir su muy particular “tormenta perfecta”. Sin embargo, hay un elemento que no suele considerarse y que comienza a prender algunas alertas sobre todo a mediano y a largo plazo: la deuda pública. Sí, ese viejo “coco” de nuestra economía. Como bien señaló Héctor Aguilar Camín, en materia de deuda, México es un viejo alcohólico rehabilitado, pero que siempre está en riesgo de volver a caer en su adicción histórica. Como está el país hoy, ¿Hay que preocuparnos por el endeudamiento? ¿Corremos el riesgo de alentar la vuelta del borracho adicto a la deuda de nuestro pasado reciente? En México, la historia nos hace temer del endeudamiento. Sólo basta ver los periódicos para darnos cuenta que la palabra deuda rápidamente se relaciona con irresponsabilidad, populismo o inestabilidad. Si bien, como lo han dejado en claro economistas de la talla de Paul Krugman o Mark Blyth, la deuda no es el gran problema de las economías en crisis, sino cortar el gasto y alentar una “austeridad ciega”, las tremendas crisis de 1982 o de 1994 son un precedente histórico que prende las alarmas hasta en el más sensato de los mexicanos. Como gastan los gobernadores o los presidentes municipales, incluso como se gastan algunas partidas del Gobierno Federal, el temor a la deuda muchas veces no es miedo al financiamiento en sí mismo, sino al derroche y al despilfarro. Particularmente cuando enfrente tenemos una elección y en donde la tentación de gastar sin controles crece de forma desproporcionada entre los partidos políticos. ¿Cómo estamos? La deuda en México no es preocupante si nos comparamos con países como España o Italia. Al día de hoy, la deuda mexicana supera los 40 puntos porcentuales del Producto Interno Bruto (PIB), lo que es mucho menor que la proporción de países como España o Italia que incluso superan el 100% del PIB en endeudamiento. Aparte una característica de la deuda de estos países europeos es que casi todo el financiamiento es externo. En México, prácticamente dos terceras partes de la deuda del Gobierno proviene de fuentes internas, y una tercera parte restante de fuentes externas. Si vemos el comparativo desde 2008, la dependencia de la deuda externa se ha mantenido prácticamente en las mismas condiciones (10-11 puntos del PIB) mientras que la dependencia de las instituciones financieras internas se ha prácticamente triplicado desde los tiempos de Vicente Fox. Hoy en día, la deuda en México, como porcentaje del PIB, es el doble que en el primer año de Felipe Calderón como Presidente (2007) y podemos identificar que su incremento comienza en los primeros meses de la Gran Recesión de 2008. Felipe Calderón aumento la deuda en 10 puntos del PIB, mientras que Enrique Peña Nieto, sin crisis económica mundial —aunque con una ligera desaceleración— ya ha incrementado la deuda del país en ocho por ciento del PIB. Revisemos más a detalle las cifras. Desde que comenzó Enrique Peña Nieto su administración, en ningún año ha podido terminar sin déficit. Si revisamos los datos publicados por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) de 2013 y hasta octubre de 2014, nos percatamos que el Gobierno Federal tuvo un déficit de 375 mil millones de pesos en el primer año y 437 mil millones de pesos en 10 meses de 2014. También si nos metemos a revisar el financiamiento proyectado para 2015, el Gobierno Federal planea utilizar 650 mil millones de pesos (ocho veces el presupuesto de Jalisco) en deuda. Incluso, considerando las proyecciones de la Ley de Ingresos de 2015, la deuda pública alcanzará en 2015 los 41 puntos porcentuales del PIB. Eso sí, la totalidad del financiamiento provendrá de fuentes internas y no habrá necesidad de aumentar la deuda externa en este 2015. Es decir, cuando la deuda supera los 40 puntos del PIB, tal parece que ya no estamos hablando de cifras menores. La deuda pública total supera los cuatro billones de pesos. En el caso de estados y municipios, al día hoy Enrique Peña Nieto tampoco le ha podido amarrar las manos a los gobernadores y alcaldes que siguen viendo en la nómina buenas salidas para ajustas sus finanzas públicas. Muchas veces solamente para pagar nómina o para pagar viejas deudas, como lo publicó EL INFORMADOR con relación a 17 municipios del Estado. Con datos de 2014, los estados del país deben la cantidad de 489 mil millones de pesos, lo que significa 12% más que lo que debían cuando el PRI volvió a Los Pinos. Y si lo comparamos con 2008, por ejemplo, en los últimos seis años la deuda de las entidades federativas se ha más que duplicado (203 mil millones de pesos a 489 mil millones de pesos). Es cierto que 2014 tuvo una ligera desaceleración, aunque faltan los datos para final de sexenio. ¿Focos rojos? El escenario no es tan catastrófico como los datos indican. La deuda tal como está, así como el pago de los servicios de la deuda, es manejable incluso en escenarios económicos adversos. Sin embargo, la aparente sustentabilidad de la deuda pública no nos debe llevar a quitarle el ojo a algunos focos rojos que sí deberíamos considerar. Si bien, en lo global la deuda es sustentable, existen algunas tendencias que hay que considerar. En primer lugar, la tasa de recaudación. Los datos no mienten, este Gobierno a través de la reforma fiscal logró un incremento de poco más de un punto porcentual en la recaudación de 2013 a 2014. Un incremento así en la recaudación no lo veíamos desde los noventas. Sin embargo, la reforma fiscal alcanzó su cúspide y los ingresos del sector público siguen siendo muy bajos si nos comparamos con otros países de nuestra región. Nosotros recaudamos 12 puntos del PIB en impuestos, mientras que Brasil y Argentina nos duplican y hasta nos triplican en esta categoría. Así de sencillo, México se puede endeudar menos que otros países porque su recaudación es baja. España, Francia o Italia recaudan hasta 50% de su PIB. En segundo lugar, el petróleo viene a la baja considerablemente. Esta semana el petróleo ya se acerca a los 50 dólares, tocando su mínimo en la última década. Y aunque México se encuentra blindado por un instrumento de garantía que le permite mantener estables las finanzas públicas durante 2015, no podemos decir lo mismo en 2016 y 2017. Según la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y, tomando en cuenta la posición de Arabia Saudita de no bajar la producción o la desaceleración económica global, podemos decir que el precio se puede mantener bajo hasta 2018. Eso podría tener un impacto en las finanzas públicas que obligaría al Gobierno Federal o a gastar menos o a endeudarse más. Sería un impacto de unos 150-200 mil millones de pesos. En tercer lugar, las tasas de crecimiento a cuatro o a cinco puntos porcentuales dependen en gran medida del éxito de las reformas estructurales promovidas por la Presidencia de la República. Es decir, si bien nos va, las reformas podrían incrementar en uno o dos puntos el crecimiento promedio real de la economía mexicana. Sin embargo, la llamada “madre de todas las reformas”, la Energética, ya comenzó las licitaciones de los campos de la Ronda Uno con bajos ánimos por el bajo precio del petróleo y las pocas expectativas de que el petróleo regrese a 100 dólares en un plazo menor a dos años. Si las reformas no dan resultados concretos en tres años, podemos terminar el sexenio creciendo a la misma tasa que crecemos hoy. La deuda bien utilizada es un instrumento de primer nivel para generar desarrollo, infraestructura y delinear un proyecto sólido de país. Temerle a la deuda en sí misma, es un resabio de nuestra historia que siempre hay que poner en contexto. La deuda no llevó al mundo a la depresión económica de la Gran Recesión, sino que la culpable fue una economía de casino, completamente desregulada y que operó en los márgenes de la ilegalidad. Sin embargo, no podemos negar tampoco que hay ciertas enseñanzas que debemos aprender de nuestro pasado reciente. Hoy en México se recauda poco y se gasta mucho (y en muchos lugares no sólo mucho, sino aparte mal). Seguimos atados y dependientes a la venta de petróleo, que ha perdido su valor en 50% en menos de seis meses. Asimismo, a través del “pacto de estabilidad”, el Gobierno de Peña Nieto ha prometido que en lo que resta del sexenio no habrá ni un impuesto nuevo ni tampoco una reforma fiscal. Hoy en día la deuda pública en México no nos debe preocupar, aunque hay muchas tendencias que nos indican que por lo menos una leve alarma debería comenzar a prenderse. Temas PIB México Tapatío Deuda Lee También Clara Brugada rinde su Primer Informe de Gobierno Morelos reporta siete muertos tras lluvias de las últimas horas Liverpool: ¡Laptops en menos de 5 mil pesos que no te puedes perder! Zague aseguró que "no existe calidad" en el futbol mexicano Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones