Sábado, 11 de Octubre 2025
Suplementos | Poblado con extraordinarios miradores para admirar la belleza del río verde

Santa Rita

El poblado asentado en una loma tiene extraordinarios miradores para admirar la belleza del río verde

Por: EL INFORMADOR

Belleza. El río verde, canturreando en la barranca, que simula anidarlo.  /

Belleza. El río verde, canturreando en la barranca, que simula anidarlo. /

GUADALAJARA, JALISCO (18/MAY/2014).- Al Noreste del cerro Alto se encuentra Santa Rita, poblado asentado en una bonita loma, que ostenta fantásticos miradores al encantador río Verde.

López Cotilla citó en 1843: “Acatic… Recientemente se han descubierto vetas de cal y salitre en la parte de la barranca del río Verde que pertenece a este pueblo”. Una radiante mañana me encaminé a Acatic, pasando el río Calderón me desvié a la izquierda, rumbo a La Purísima y de allí me seguí a Santa Rita, donde admiré hermosas mujeres, bien formadas, de bonita cara, tez blanca, con ojos grandes y claros y, boca chiquita, pelo lacio y castaño, trigueño. Guapas cabales, rostros atractivos y risueños. José Antonio Gutiérrez comentó: Este hispanismo… lleva al alteño a no renegar de su origen español; cuando mucho, acepta a veces la duda si correrá por su sangre alguna vertiente judía o francesa… hace de Los Altos, en frase de Wigberto Jiménez Moreno, “un lunar blanco en el cuerpo moreno de México”. No es raro escuchar aún frases “para casarme, si es rubio, mejor”; o esta otra, “blanco, y aunque sea de manta”.

Continué por la plaza de Santa Rita, con dirección Norte, rumbo a la barranca, atravesé por unos bizarros plantíos de agaves azules, que contrastaban con la tierra cobriza, matas que circundaban una finca de adobe cubierta por buenas tejas, tejas de Acatic. Virginia García Acosta nos platica: “Los suelos y el clima de la región alteña de Jalisco parecen ofrecer excelentes condiciones para el desarrollo del agave azul, nombre popular de esta variedad. Particularmente los suelos ricos en óxido de fierro, característicos del sur alteño, resultan sumamente propicios”.

Abrí un falsete y giré a la izquierda para ir a un mirador, di unos pasos y fui maravillado por el hermoso cañón del río Verde, que serpenteaba entre manchones verdes, haciendo fabulosas tinajas. Me encontraba a 1,650 metros de altura sobre el nivel del mar, y el Verde canturreaba música de agua a 450 metros abajo, a penas se escuchaba la alegre música, gracias a las laderas del cañón, el correr del agua se emite para arriba, como anunciando su espectacular paso. Las paredes, bastante inclinadas y con pliegues hasta su tercera parte, luego casi verticales y con algunas marcas de niveles añejos. Posteriormente fui a otro mirador, río arriba, de donde lo aprecié corriendo al Oeste, después de curvear una loma, seguía derecho por un buen tramo, hasta perderse a la siniestra en un recodo.

De Santa Rita seguí para Corral Falso, mirando ranchos viejos sombreados por buenas frondas, una alameda de eucaliptos conducía a uno. Atravesé el poblado, donde antaño se encerraba ganado en el corral grande, pero se escurría por la barranca, por ende falso. A corta distancia me topé con una bifurcación y tomé a la izquierda, al rancho San Joaquín, saludé a Eulogio Limón, quien me mostró dos miradores, caminamos por un atajo, la vereda era ganadera, Eulogio la anduvo bien pues es bajito y yo, a agacharme cada rato, el primer mirador nos mostró un trozó de río, con profundos pliegues aledaños, al fondo el cerro La Campana. En el segundo mirador, admiramos una pequeña y cautivadora mesa en primer plano, luego el pintoresco cañón y en lontananza, el cerro Malacate. Los soplos que emanaba la mágica garganta eran frescos. Eulogio se recargo en un puchote (árbol con espinas, como la ceiba) y me dijo: “El cauce se ha mermado, por la presa nueva, pero su echizo perdura”. Posteriormente vimos un encino añoso, de buen tamaño, Eulogio me enseñó unos retoños de chía y una planta medicinal conocida como: cuachalate. Al regresar a su rancho vimos su ganado cebú, un ojo de agua con bordo, y me señaló el caserío de Palo Colorado, y tras lomita estaba Señoritas, rancho que fue de unas señoritas y se le quedó el nombre. Corral falso presume de un sitio arqueológico llamado “Albarrada”.

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Para llegar

Acatic se encuentra aproximadamente a 65 kilómetros al Este de Guadalajara.

Para los aventureros, en coche, el tiempo estimado para llegar es de una hora.

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