Viernes, 24 de Octubre 2025
Suplementos | Por Vicente García Remus

Veredas

San José de las Flores

Por: EL INFORMADOR

Al Norte de la Presa La Partida, se encuentra el bonito poblado de San José de las Flores.

Un jueves por la mañana, me encontré con Rigoberto Álvarez en Zapotlanejo, para visitar San José de las Flores. Tomamos el camino a Acatic, y pasando Calabozo nos detuvimos en la capilla de la madre Nati, de ladrillo aparente, uno de los muros del campanario tiene una imagen del rostro de la madre y en el altar hay un cuadro de cuerpo completo. En 1905, se sumó a las llamadas hermanas del Sagrado Corazón de Jesús, quienes atendían a los enfermos del hospital de igual nombre, ubicado en Analco. Cinco años más tarde, en la fiesta de Corpus Christi, hicieron sus votos. Para 1921, la madre Nati fue electa superiora y en 1931, ya como congregación, las madres dieron sus votos perpetuos, la madre Nati se nombró, “Sor María de Jesús Sacramentado”. En su gestión como superiora se fundaron 16 casas de asistencia para enfermos y accidentados en siete estados de la República.

A un costado de la capilla está el sendero que sube a San José, el cual seguimos con gusto desbordante. Luego de Madrigales llegamos al poblado de las flores, apreciamos la atractiva capilla, con puerta arqueada, ventana coral vertical, y dos salientes que obedecen a los campanarios, que son de dos cuerpos, de planta cuadrada y con un vano arqueado por cara. En el interior se encuentra el Señor San José, sobre los muros laterales cuelgan peculiares cruces del viacrucis con figuras en relieve. La capilla lateral fue dedicada a la madre Nati. En el atrio descansa el presbítero Emeterio de la Torre, quien se destacó como poeta, al igual que su hermano Arnulfo. En Espejo de la vida dice:

          “Ser yo mismo, leal a mi fuego                                                                    
           Ser hondo receptáculo de eternas resonancias,                                            
           Proyector fidelísimo de mis propios anhelos.                                               
           Ser mi alma y mi luz en mi mundo y mi tiempo,                                              
           Mi voz y mi alegría serán siempre hondo eco…”

Caminamos por la plaza y vimos que el caserío ha sido remozado y pintado en colores pastel. Oriundo de este lugar es el futbolista Ramón de la Torre, quien fuera seleccionado, su hijo Diego ha seguido sus pasos. San José también ha dado preciosas reinas a Zapotlanejo.

De la plaza fuimos a conocer una de las empresas representativas de Zapotlanejo y de Jalisco, “BIBO”, fundada por Julián de la Torre Álvarez, el nombre fue inspirado en lograr una empresa dinámica, viva y vanguardista, logro por el cual se entrega día a día Julián, dirigiendo y motivando a su equipo, con su ejemplo y resultados. La industria se fue especializando poco a poco en camisas y playeras para varón. Entramos a la primera nave, donde se estivan una gran variedad de telas y a un costado hay una ancha y larga mesa, en la que cuatro jóvenes realizaban los cortes de las camisas que se iban a hilvanar, se subían con entusiasmo a la mesa para lograr los cortes marcados. Después entramos a una iluminada nave, donde experimentadas costureras hilvanaban las prendas, los carretes de hilo se iban adelgazando, a un lado de cada máquina, los cortes por coser y los cocidos al otro. La enjundia por hacer excelentes camisas y playeras se percibía en cada nave. En la oficina de Julián, miramos primitivas, diminutas y manuales máquinas de coser.
 

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