Domingo, 26 de Octubre 2025
Suplementos | Por: Vicente García Remus

Veredas

Museo José Alfredo Jiménez

Por: EL INFORMADOR

El museo tiene varias salas que invitan a hacer un recorrido sensorial por la vida y obra del cantautor. V. GARCÍA  /

El museo tiene varias salas que invitan a hacer un recorrido sensorial por la vida y obra del cantautor. V. GARCÍA /

GUADALAJARA, JALISCO (08/AGO/2010).- En la calle Guanajuato número 13, esquina con Nuevo León, de Dolores, Hidalgo, se encuentra el fantástico “Museo José Alfredo Jiménez”.

En nuestro tercer día en Dolores, después de un rico desayuno fuimos a disfrutar del Museo José Alfredo Jiménez, finca que era la casa natal del compositor; el solar del cantautor, data de finales del siglo XIX. La fachada principal muestra dos puertas sencillas que abrían a un comercio, luego, la puerta principal, arriba del marco hay un rombo que tiene inscrito: José Alfredo Jiménez, le siguen dos románticos balcones. En el zaguán nos dio la bienvenida, José Azanza Jiménez, tío carnal del compositor. Del lado izquierdo, una puerta abre a la tienda del museo (donde antaño hubo un comercio), y del otro lado está la recepción. El zaguán liga con un portal conformado por dos arcos escarzanos, en su muro cuelga una foto de José Alfredo, continua un portal de siete arcos de medio punto, ambas arcadas sobre capiteles dóricos y columnas redondas. El portal del fondo fue cubierto por una viga de madera peraltada, que soporta varias vigas de similar material, al centro se halla el busto del cantante, obra de Virginia Llacas, que se puso en su tumba el 23 de noviembre de 1989.

La primitiva tumba (1973) tenía un tablón de mezquite con el epitafio, “La vida no vale nada”. La tumba cambió en el XXV aniversario, por un mausoleo conformado por un sombrero charro y un zarape, diseñado por Javier Senosián Aguilar, esposo de Paloma Jiménez Gálvez, quienes emprendieron el vibrante museo. Una ventana entre dos puertas trilobuladas, que conducen al comedor y a la cocina.

Luego de admirar el traspatio y el tercer patio, animados por diversas plantas, un guía que nos acompañaba, nos invitó a pasar a la primera sala, “Ese pueblo de Dolores”, al entrar unos sensores hicieron tocar al mariachi Vargas de Tecalitlán, para luego escuchar al fábulo José Alfredo, quien nació el 19 de enero de 1926, apreciamos fotografías de sus padres, María del Carmen Sandoval y Agustín Jiménez Tristán; de sus hermanos: Ignacio, Conchita y Víctor Manuel; José Alfredo de niño y vestido de charro, quien a sus 12 años inició a componer; la botica “San Vicente”, de su padre, quien fuera farmacéutico; otra de la escuela del “Centenario”, cercana a su casa, donde cursó la primaria; a sus 10 años murió su papá, y su madre optó por vivir en la Ciudad de México, en compañía de sus hijos. La segunda sala, “Cuatro caminos”; cantautor, portero de futbol, boxeador, o regresar a Dolores, a trabajar con su hermana Loli en la hacienda Las Trancas. La tercera sala, “Qué suerte la mía”, para 1950, José Alfredo y el trío “Tres Rebeldes”, obtuvieron un contrato con la XEX. Cuando laboraba como mesero, junto con Jorge Ponce, en el restaurante de su padre, “La Sirena”, también cantaban a los comensales, cierto día Andrés Huesca, los escucho cantar “Yo”; percibió el talento de José Alfredo, y lo invitó a grabar en la Víctor, la canción logró colocarse en el primer lugar, parte aguas que marco el despeje del artista, posteriormente grabó: Cuatro caminos, Ella, Qué suerte la mía y La que se fue, todos fueron éxitos. La cuarta sala, Paloma querida, en 1947, conoció a Julia (Paloma) Gálvez Aguilar, y en 1952 se matrimonió, al salir del templo, el mariachi Vargas, tocó, Paloma querida, su padrino fue Miguel Aceves Mejía, tuvieron a Paloma y a José Alfredo. La quinta sala, “El Rey”, dos décadas de triunfos, en las que compone más de 300 canciones, graba decenas de discos y recorre el continente cantando en todo tipo de escenarios, así como en la radio, el cine y la televisión. El espacio tapizado de premios y reconocimientos. La sexta sala, “Estoy en el rincón de una cantina”, barras y contra barras con suficientes vidrios por vaciar, fotografías de actrices y guapas mujeres. Cuando se inauguró el museo, el 6 de septiembre de 2008, su viuda Paloma, no se detuvo en esta sala. La sala séptima, “La vida no vale nada”, sala interactiva, donde en una vitrina se encuentra el traje charro de su última aparición. Me puse unos audífonos y escogí la canción Gracias, y en una pantalla apareció José Alfredo, cantando con enjundia en Siempre en domingo, con el traje que estaba a mi lado: “Que me quieran a mí y a todas mis canciones…”, Nicolás eligió, “15 de septiembre”, “…es el día en que celebramos, lo que Hidalgo principió”. La sala octava, “Olvídate de todo menos de mí”. En la tienda adquirí un precioso póster de la pintura “José Alfredo Jiménez”, de Octavio Ocampo.

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