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Suplementos | Por: Vicente García Remus

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El Llanito

Por: EL INFORMADOR

Portales de la Hacienda El Llanito, ubicada al noroeste de la Presa de las Lajas, en Dolores Hidalgo.V.GARCÍA  /

Portales de la Hacienda El Llanito, ubicada al noroeste de la Presa de las Lajas, en Dolores Hidalgo.V.GARCÍA /

GUADALAJARA, JALISCO (26/SEP/2010).- Al noroeste de la Presa de las Lajas, se ubica la hermosa hacienda nombrada “El Llanito”.
De la Hacienda La Erre fuimos a conocer El Llanito; nos dirigimos rumbo a Dolores y en El Mezquital viramos a la izquierda, por la brecha que va a la hacienda, luego de un corto tramo de lomas. Cruzamos el río Llanito y empezamos a ver el caserío que rodea el casco de la hacienda.

Miramos la capilla dedicada a Santo Santiago, el marco de la puerta lo forman canteras, con capiteles toscanos y en arco de medio punto, arriba de la cornisa hay un nicho con el apóstol. Del lado izquierdo de la capilla sobresale un pequeño campanario, de planta cuadrada y de un solo cuerpo, con un vano arqueado por cara y rematado en cúpula.

A corta distancia llegamos a la plaza, en un extremo está una ermita con medias columnas y capiteles, techado con cúpula, enfrente nos estaba aguardando la hacienda. La fachada principal, muestra la puerta de la casona, arqueada y con cornisa, del costado derecho hay dos ventanas verticales y con cornisa.

Del costado izquierdo nos cautivó un atractivo portal, elevado en más de un metro, delimitado por cuatro basas redondas de cantera gris, que sostienen columnas redondas de madera, con capiteles dóricos y viguería de madera, inclinada una puerta abre al portal, le sigue una insólita en el patio principal, canteras rosas hicieron las columnas dóricas, el arco en medio punto y la cornisa, arriba, un nicho y por remate una almena, dos puertas de madera abren al encantador espacio.

Cerca de la puerta, hay una tumba y a los lados unos cipreses; la tumba con medias columnas toscanas y cubierta en cúpula con santo, elemento que mira a la capilla; la entrada con columnas dóricas y en arco de medio punto.

Arriba está la ventana coral, es vertical y tiene cornisa, por remate una barbicana con cortes a 60º en los costados, arriba posa una cruz sobre una torrecilla, a los lados hay una espadaña arqueada, y en cada esquina se encuentra un esbelto y precioso  campanario, de planta cuadrada y de tres cuerpos, con un arco de herradura por cara, excepto el primer cuerpo del campanario derecho, que fue en medio punto y soporta una enorme campana. Las esquinas fueron embellecidas por águilas, columnas salomónicas y angelitos músicos. Rematan en cúpula con linterna.

A cada lado de la puerta hay una inscripción, a la izquierda dice: “1559 –IV Centenario- 1959. Con motivo del cuarto centenario de la entrega del Señor del Llanito a esta congregación, por primera vez se celebró solemne misa pontifical por el Exmo. y Rvmo. Sr. D. Manuel Martín del Campo y Padilla, dignísimo obispo diocesano, el 1º de este mes, siendo párroco el Sr. Pbro. D. Magdaleno Olvera. Enero de 1959. Recuerdo de Domingo Almaguer”. Del lado derecho se cita el gasto que se realizó por el IV centenario. El interior es de una sola nave, con una pequeña cúpula de tambor octagonal y tiene pinturas en sus muros y bóvedas.

El costado derecho del patio nos cautivó con su maravillosa arcada del corredor, de gruesas columnas cuadradas y cinco arcos en medio punto. En la recámara que colinda con el portal, contemplamos “El Señor del Llanito”, con flores al pie de la cruz. Luego entramos al museo de exvotos, unos del siglo XVIII. Después nos sentamos plácidamente en la banca del portal a percibir la riqueza arquitectónica que manifestaba aquel rincón.

Juan José Anguiano León nos platica: “Cuéntese entre los viejos otomíes del lugar, que un anciano llamado Xicoténcalt Mezatl, un día en tiempo de lluvias, estando él pastoreando sus borregas en la ribera norte del río, que pasa atrás del ranchito llamado Llanito, lo sorprende la creciente del mismo… observa a lo lejos el hombre que se le había manifestado en ese ligero sueño y cuando se iba acercando empezó a agitar el lazo, como si fuera a lazar algo, y al momento preciso, él y dos jovencitos de cabello rubio, ojos claros y sonrientes, se arrimaron a ayudarle a sacar aquel cadáver del hombre… enfiló a la hacienda y se entrevistó con el Mariscal de Castilla y le refirió lo acontecido… al ver la majestuosidad de Nuestro Salvador Crucificado, aquel Mariscal y acompañantes cayeron de rodillas.

El Mariscal decide cambiarle el nombre de la Hacienda de Castilla, por el del Llanito”. Al Señor del Llanito lo celebran con regocijo cada año nuevo.

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