Suplementos | por: Vicente García Remus Veredas Bellavista Por: EL INFORMADOR 5 de diciembre de 2010 - 01:53 hs La fábrica data de 1841 y actualmente es un museo que muestra hiladoras, telares, documentos y fotografías. ESPECIAL / GUADALAJARA, JALISCO (05/DIC/2010).- Al norte de Tepic, a unos ocho kilómetros de camino, se ubica la preciosa finca fabril nombrada “Bellavista”, por estar en una loma que domina el valle aledaño. El último día de mi estadía en Tepic, me dirigí rumbo a Atonalisco, pasando El Tajo, el sendero empezó a serpentear y después llegué a una bifurcación, a la derecha conducía a Francisco I. Madero y a la izquierda a Bellavista, fui ascendiendo una ligera subida y súbitamente aprecie la cuadra de la fábrica textil, gruesos y altos muros de piedra aparente comprenden una treintena de casas que miran a un agradable jardín, con andadores, patios y jardineras con añejos árboles, jóvenes palmeras, laureles, rosales, pinos y crotos, las primeras casas son de dos niveles, el resto son de uno sólo, cada casa baja un peldaño de nivel, acorde al nivel del terreno, por fachada muestran una puerta y una ventana vertical al costado izquierdo, el techo es a dos aguas, cubierto por tejas. De la cuadra subí a la fábrica, y a pocos pasos fui maravillado por la señorial edificación, simétrica y de influencia neoclásica. La planta arquitectónica es en C, con sus ángulos a escuadra, a 90º, dominando la nave central sobre las laterales, que su extremo limita con la calle, mostrando su grandeza y elegancia a la vez, consta de dos niveles, siendo el segundo de mayores proporciones. El primer piso tiene una puerta al centro y dos ventanas por lado, el segundo presume de una bizarra terraza, delimitada por dos columnas redondas, y al fondo por tres grandes puertas con marcos en medio punto, a cada costado hay una puerta arqueada. El atractivo relevante de Bellavista es el jardín, donde se asoman, la nave principal y las laterales, las cuales muestran ventanas arqueadas en su primer nivel y siete arcos de medio punto en el segundo nivel, bastante altos, de columnas cuadradas y capiteles toscanos. La nave principal es la más vistosa, se pavonea de un insólito saliente, una gradería sube a su explanada, donde abre la puerta principal, de dos hojas, el marco es alto y arqueado en medio punto, con una ventana arqueada por costado, arriba de la cornisa están tres ventanas cuadradas y corresponden con el eje de los vanos anteriores, por remate se puso un frontón triangular con reloj de caratula redonda, sobre el frontón se levantó una gruesa espadaña de un vano arqueado, que sostiene un asta. A los costados del saliente hay una ventana en cada nivel, y a cada lado del saliente desfilan nueve grandes ventanas verticales. El jardín forma un rectángulo, delimitado por una forja con faroles, el centro lo ocupa una bonita fuente de una copa, es circular y de buen diámetro, centenarios fresnos brindan sombra al cuidado jardín, que fue embellecido por un tren que sirvió antaño a la fábrica. Atrás de la fábrica sobresale una chimenea. En la esquina izquierda miré una torre circular con troneras. En el camellón de la calle de la fábrica vi un monumento conformado por engranes y poleas, donde una placa dice: “A los obreros cardadores, hiladores y tejedores de Bellavista, homenaje del pueblo y gobierno de Nayarit en el octogésimo aniversario del movimiento huelguístico sindical, precursor de la Revolución Mexicana en Nayarit, marzo-20-85”. Por último observé la peculiar capilla de la fábrica, arriba de la puerta hay un frontón triangular con el año 1872, arriba un rosetón, y dos columnas dóricas por lado, sobre el cornisamento se integró un vibrante frontón triangular, en su interior, rayos y un triangulo equilátero al centro. La fachada lateral tiene ventanas verticales con forja y rematadas por frontones triangulares, más arriba ventanas de cuatro semicírculos. La neoclásica capilla carece de techo, pero se conserva en buenas condiciones para recibirlo. De la capilla crucé la calle para andar por la plaza vecina, animada, por una fuente de una copa sobre cuatro cabezas de serpiente, por una columna toscana y por diversas plantas. A un costado de la plaza, miré una casona blanca que lucía un portal arqueado. La fabulosa fábrica data de 1841, sus cardas, hiladoras, telares y demás maquinaria se conservan como museo, documentos y fotografías lo enriquecen. Un texto revela: “Todo empezó en 1830, cuando se estableció en Tepic la casa Barrón y Forbes. En 1833 pasó a funcionar como fábrica de hilados y tejidos de Jauja y poco después, José María Castaños erigió la textil. • Temas Pasaporte Veredas Lee También Un viaje por el tiempo en Cuitzeo, Michoacán Abrazo otoñal en la Riviera Nayarit Pasaporte: la vocación de contar el mundo Cuatro imperdibles para tu primera visita a Madrid Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones