Cultura

Barenboim sella el bicentenario de Wagner

El Festival de Pascua, instaurado por el director de orquesta israelita en 1996, se abrió el sábado pasado con El Oro del Rin, y cerrará el próximo domingo con El ocaso de los dioses

Barenboim sella el bicentenario de Wagner
BERLÍN, ALEMANIA (26/MAR/2013).- El director Daniel Barenboim ha imprimido su propio sello al bicentenario del nacimiento de Richard Wagner, el genio al que el maestro argentino-israelí profesa devoción y que centra el Festival de Pascua de la Staatsoper de Berlín.

Barenboim se adelantó a Bayreuth, la ciudad bávara que año a año reedita el culto en exclusiva al compositor en su festival de ópera, y se llevó a “su” Staatsoper un Anillo del Nibelungo capitaneado por Waltraud Meier, la mezzosoprano más identificada con el universo wagneriano.

Para el estreno de la temporada en la “verde colina” faltan aún cuatro meses y para la gala programada, también en Bayreuth, coincidiendo con el aniversario del nacimiento de Wagner, el 22 de mayo de 1813, quedan aún unas semanas.

Barenboim se aseguró uno de esos éxitos que se dan por consabidos -es casi imposible que al maestro no se le ovacione en Alemania con el público en pié cuando interpreta a Wagner-, con Meier como la Sieglinde, René Pape como Wotan y Brünnhilde Iréne Theorin.

El Festival de Pascua, instaurado por Barenboim en 1996 y desde entonces consolidado en el calendario operístico centroeuropeo, se abrió el sábado con El Oro del Rin, siguió el domingo con La Valkiria y, tras Sigfrido el sábado siguiente, se cerrará el domingo con El ocaso de los dioses.

También para el cierre de la tetralogía contará el director con Waltraud Meier, apuntalado en Mijaíl Petrenko como Hagen, y en una escenografía obra de Guy Cassiers que disimula, en lo posible, las restricciones de espacio de Schiller Theater.

La remodelación de un clásico

En ese viejo teatro se aloja la Staatsoper desde 2010 y ahí seguirá hasta que terminen las obras de remodelación de su sede original, en la Avenida Unter den Linden -”Bajo los Tilos”- que va de la Alexanderplatz a la Puerta de Brandeburgo.

Adaptarse a las limitaciones del Schiller -un teatro en la otra punta de la ciudad, al que esa mudanza salvó del cierre- no ha sido fácil para Barenboim, a lo que se suman sucesivos retrasos en el calendario de las obras, que no se prevé que terminen hasta 2014.

“La fidelidad de los wagnerianos está por encima de cualquier incomodidad”, comentaba Diego Acebes, venezolano residente entre Miami y Caracas, asiduo al Festival de Pascua “desde el primer día” y un año más en Berlín, junto a su esposa e hija.

No se prevé que las obras en la fachada del teatro de Bayreuth, construido entre 1872 y 1876 por orden de Wagner -y con el dinero de Luis II de Baviera-, vaya a disuadir tampoco a los wagnerianos de acudir a la apertura de temporada 25 de julio.

“Si al llamado ‘rey loco’ no le importó escuchar la tetralogía sentado en las sillas de madera de entonces tampoco importará tanto ahora pasar por debajo del andamio”, continuaba el venezolano.

La cita en Bayreuth es el acontecimiento número uno del universo wagneriano por coincidir con el bicentenario del nacimiento del compositor (Leipzig, en 1813) y el 130 de su muerte (Venecia, 1883) y porque ahí estrenará su Anillo del provocador Frank Castorf.

“Aquí tenemos a Waltraud, un privilegio más a favor de Berlín”, seguía el wagneriano-venezolano.

Así las cosas, la presente edición del Festival de Pascua coincidiendo con el bicentenario tuvo aire de fiesta entre devotos wagnerianos, desde hace años fuera de programa en Bayreuth -como Barenboim y el mismo Flimm, ahora director general de la Staatsoper.

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